“La pasividad de los directorios de Ancap hace que el portland pierda mercados”

La Federación Ancap mantiene encuentros con los diputados de Paysandú y plantea su preocupación sobre el futuro del negocio del portland en Paysandú, su desarrollo e impacto social en el departamento. El sindicato sostiene la rentabilidad de la empresa pública y mantiene distancia con las decisiones de la asociación con privados propuesto en la administración anterior o la concentración de la producción en la planta de Minas. Fancap afirma que “la pasividad” de las diferentes autoridades, acelera la pérdida de mercados y que la decisión para ejecutar inversiones es netamente política.

Evidencias

El dirigente Horacio Depratti recordó que “cuando nos decían en los años 2016 al 2018 que no había mercados ni cómo desarrollar a la industria cementera de Ancap, se instala una empresa privada en Treinta y Tres que se inauguró en 2022”. Posteriormente, “aseguraron que el portland se dejaría de usar por pérdida de vigencia ante la aparición de otros materiales de construcción y es totalmente al contrario. Comparando Uruguay con la región en consumo de cemento per cápita, estamos muy por debajo y ni hablar de los países del primer mundo. Pero si existiera una planificación con miras al desarrollo de un país en materia de infraestructura, se necesita del cemento portland”.

Explicó que “hoy en día, así como está, no es viable porque es una planta vieja con costos altos. Por eso decimos que queda mucho por hacer y hablamos de inversiones que desarrollen la planta y tenga un futuro”.
La presidenta de Ancap, Cecilia San Roman, “habló de centralizar las inversiones en Minas y dejar así como está a la planta de Paysandú. Eso hará que, tarde o temprano, no haya otra salida que su cierre porque cada vez se reduce la producción con costos cada vez mayores”.
Fancap plantea inversiones en ambas plantas y desarrolla propuestas con el fin de diversificar su producción, además del desarrollo de otros productos. Ejemplificó “con productos que Ancap vende pero no produce, como morteros de cemento y prefabricados de hormigón que se utilizan en la construcción de viviendas. Hay que ver más allá de los números y tener una visión de desarrollo, en vez de la mirada actual de mantener los mercados. Cuando ingresa la cementera Cielo Azul, la cementera Artigas abrió los codos e hizo inversiones para proteger su mercado”.

Depratti enfatizó que “el único que perdió mercados fue Ancap. Entonces, no es correcto que nos planteen que hay que mantener los mercados, sino a salir a defender lo que hay”.

Inversiones

Las últimas inversiones efectuadas en la planta de portland de Paysandú datan de 2014. “Desde su fundación en 1970 hasta 2014 prácticamente no se hicieron inversiones y la última fue el cambio de la matriz energética, que pasó de fuel oil a carbón de coque en el horno. Por eso decimos que no puede ser un plan que presente lindos números a cinco años, porque los montos de inversiones en el portland debido al atraso que hay, no se soluciona en cinco años”, dijo a EL TELEGRAFO.
La propuesta de Fancap es que las autoridades deben presentar un plan que “como mínimo” se extienda a veinte años. “El 17 de setiembre firmamos un acuerdo tripartito en el Ministerio de Trabajo con Ancap para establecer un equipo de trabajo dirigido al portland que no se ha instalado. Tampoco se cumple con el acuerdo de ingreso de personal que se hizo para la industria cementera, que está por debajo del 30% nominal”.
En Paysandú existiría caliza para más de 50 años. “Se calcula entre 50 y 80 años y si lo transformamos en cemento, tendremos una riqueza de 1.500 millones de dólares. Incluso se sabe que hay más canteras en la zona”.

Tercer horno

Fancap reivindica “la instalación de la tercera línea de producción para quedarnos con una planta competitiva. Es lo mismo que tiene instalado Cielo Azul, si bien estamos abiertos a estudiar diferentes posibilidades. Sabemos que los montos de inversión son muy grandes, por eso planteamos la posibilidad de instalar ciertos equipos de a poco. Pero siempre con una visión de futuro con su instalación completa”.
En el mismo sentido, el dirigente Eduardo Zabala precisó que “el mercado se llena de competidores y esa es la prueba de que el negocio es rentable. Solamente para los directorios que han pasado en los últimos quince años no sería rentable. Y eso es bastante llamativo”. Explicó que “volver a recuperar los mercados no significa hacer maravillas, sino que la industria sea competitiva y pueda producir a un precio razonable de mercado. Pero hay pasividad en los distintos directorios y mientras no pasa nada, Ancap pierde mercados. Están gestionando para que esto se siga achicando y esperemos que este directorio tome acciones para no seguir con el achique”.

Llamativa pasividad

Consultado sobre la habilitación de un negocio cementero privado cerca de la industria estatal, Zabala señaló que “tememos a los conflictos de intereses y que haya directorios que manejan intereses ajenos al Estado. Es llamativa la pasividad con la que entregan el mercado del portland y de alguna manera privatizan o están forzando al cierre”.
En Uruguay el principal comprador de cemento “es el propio Estado y el porcentaje puede variar por la cantidad de inversiones realizadas. Ahora, también es llamativo, que el Estado no se compra a sí mismo”.

No a la asociación

Distintos directorios del organismo han buscado la asociación de Ancap con privados. “Nos resistimos a que esa ganancia vaya a los privados. Acá hay plata por medio, pero entendemos que la riqueza debe explotarse en bien de todos los uruguayos. La gestión pública nos da garantías para mantener un precio razonable y calidad del cemento portland de Ancap que es sensiblemente superior a lo que entrega la competencia. Y eso, el mercado lo sabe. Pero al momento de negociar el precio hay distintos criterios”, dijo Zabala.
Concluyó que a este escenario descripto, “se suma el agobio del mercado laboral en Paysandú, donde hay un índice de desempleo escandaloso. Estamos habituados a noticias que rompen los ojos, como lo ocurrido en Paycueros. Y una reducción de otro esquema de trabajo como la fábrica de portland sería catastrófico”.