Una infancia atravesada por la dictadura, una vocación docente ejercida durante décadas y un presente activo, solidario y viajero, marcan la historia de Carmen Colman Estrada. A los 62 años, jubilada pero lejos de detenerse, sigue creyendo que la vida es, ante todo, un servicio, según destacó en entrevista con Pasividades.
Nacida en San Javier, Carmen creció en un tiempo y un lugar marcado por profundas dificultades. Su infancia y adolescencia coincidieron con los años más duros de la dictadura, una etapa que dejó huellas en su historia personal y familiar. “La verdad, un pueblo que se nos hizo complicado luego en dictadura. Justamente crecí en plena dictadura, tuve muy complicada esa época, viví toda esa época, entonces mi niñez ahí como que se me complicó porque pasamos muchas cosas”, recordó.
Hija de un trabajador portuario, vio cómo la situación laboral de su padre se tornaba inestable cuando el puerto fue cerrado. Ese hecho derivó en su traslado a Paysandú, cuando Carmen tenía 15 años. “Fue muy difícil toda esa situación, ganaba muy poco y se tuvieron que ir a Buenos Aires. Somos siete hermanos, la mayoría son mayores, yo soy de las menores y fui la que más viví todo eso”, contó.
A los 18 años, sus padres emigraron a Argentina, pero Carmen decidió quedarse. Lo hizo por una razón clara: su amor por el estudio. “Mi vida fue siempre estudiante, siempre fui muy buena estudiante”, afirmó, con la misma seguridad con la que habla de cada una de sus decisiones importantes. Había cursado la escuela y parte del liceo en San Javier y completó sus estudios secundarios en Paysandú, repartidos entre el Liceo 2 y el 1, cuando el bachillerato se dictaba únicamente en este último.
EL CAMINO HACIA LA DOCENCIA
Convertirse en profesora no fue sencillo. En aquellos años, Paysandú no contaba con profesorado, por lo que Carmen debió transitar un recorrido exigente y fragmentado. Combinó estudios de magisterio con materias específicas en Montevideo, viajando durante años hasta que finalmente la carrera se implementó en el departamento. “Así estuve varios años porque era casi imposible la carrera en Montevideo, hasta que se implementó en Paysandú y ahí la terminé”, relató.
Profesora de Matemática, dedicó toda su vida laboral a la docencia. Trabajó principalmente en el Liceo 1 y en la Escuela Técnica, y se sintió especialmente cómoda en los niveles superiores.
“Di clases superiores, que era lo que más me gustaba. Hice poco de educación media”, explicó, destacando también su experiencia en la UTU terciaria.
Ejerció la docencia durante décadas, atravesando cambios generacionales, reformas educativas y transformaciones sociales profundas. Reconoció que ser docente es –y siempre fue– un desafío. “Hoy en día es muy desafiante, pero yo no me quejo porque en realidad me llevé siempre bien con los chiquilines, nunca tuve problemas ni con directores”, afirmó. Su jubilación llegó cuando el nuevo plan de estudios comenzó a exigirle un ritmo que sintió excesivo para su edad. “Me tuve que jubilar con el nuevo plan que exigía demasiado y yo ya tenía 60 años”, señaló.
ENSEÑAR CONTENIDOS Y ENSEÑAR A VIVIR
Más allá de los programas y las materias, Carmen concibe la docencia como un compromiso humano profundo, especialmente cuando se trabaja en contextos de alta vulnerabilidad. A lo largo de su trayectoria entendió que enseñar muchas veces implica ir más allá del aula y acompañar procesos personales complejos. “Di muchas clases de vida también, porque hay gurises que están viviendo una vida muy difícil, muy difícil”, sostuvo.
Desde esa experiencia, habló con preocupación de problemáticas sociales que afectan a algunos jóvenes y que se profundizaron durante la pandemia. “Uno experimenta lo que viven en sus casas, y la pandemia eso lo exacerbó terriblemente. Ahí hasta das clases de vida”, expresó, al recordar situaciones límite que le tocó presenciar.
Sin embargo, destacó el valor del vínculo y de la escucha como herramientas centrales. “La alegría que a mí me ha tocado es que los he podido aconsejar, me escuchan, hemos tenido grandes amistades y hemos logrado grandes cosas juntos”, señaló.
UNA VIDA ACTIVA AÚN DESPUÉS DE JUBILARSE
Lejos de detenerse tras su jubilación, Carmen siguió multiplicando actividades. “Yo no paro, duermo muy poco, tengo muchas actividades”, dijo con entusiasmo. Su compromiso social la llevó a participar históricamente en distintos gremios, tanto de UTU como de Secundaria. “Siempre digo: si vos no te quejás, cómo vas a pretender que alguien te dé algo o que la sociedad cambie si vos no hacés nada”, afirmó.
Actualmente integra espacios de trabajo honorario, como Clif, donde asesoran y acompañan a personas en trámites jubilatorios. “Nadie me paga nada, es honorario, y lo hacemos realmente para ayudar, para que la gente se pueda jubilar, que tenga un buen pasar, mejorar su vida”, explicó. Para Carmen, el valor no está en la retribución económica.
“Lo importante no es que vos cobres, sino que tu vida sea un servicio”, sostuvo con convicción.
También forma parte de la comisión fiscal de Mojupep, porque, según dijo, no solo le gusta ser solidaria, sino hacer. “Me gusta hacer”, insistió.
FAMILIA Y VIAJES
Casada desde hace muchos años con Jorge, Carmen es madre de dos hijos, Dahiana y Sergio, y abuela de Emiliano y Thiago. Habla de su familia con gratitud y alegría. “Gracias a Dios estudiaron bastante los dos y tengo dos nietos que son una maravilla”, comentó.
Viajar es otra de sus grandes pasiones. Aprovecha cada oportunidad para conocer nuevos lugares y culturas. “Puedo viajar, viajo mucho”, contó. En los últimos años recorrió España, Andalucía, Egipto y numerosos países de América Latina. “Es parte de mi vida conocer, conocer otras culturas”, afirmó.
Al mirar hacia atrás, el balance es sereno. Reconoció dificultades, sacrificios y momentos tristes, pero también logros y satisfacciones profundas. “Siempre he hecho lo que he querido”, resumió. “Estoy conforme con mi vida, he logrado tener familia, buena relación con mis hijos, con mis nietos, con mi esposo. No fue tirar manteca al techo, fue sacrificio, pero he logrado lo que me he propuesto. La he vivido bien”, concluyó.

