En un año atípico para la producción agrícola, las condiciones para el litoral norte del país fueron idelaes durante la primavera, por las interesantes precipitaciones registradas, para la implantación de los cultivos de verano, tanto para maíces de primera, soja y girasol, al igual que para la siembra de los maíces y sojas de segunda, pero cambiando a partir del inicio de este año por las faltas de lluvias.
Pasado fin de año, la situación cambió y ya se observan diferentes situaciones según las zonas. “En el norte de Paysandú en donde ha llovido un poco mejor que en el sur y el departamento de Río Negro, los cultivos se mantienen muy bien, con muy buen desarrollo, y con productores que ya están cosechando los maíces de primera, con excelentes rendimientos que van desde los 8.000 a 10.000 kilos”, señaló a EL TELEGRAFO el ingeniero agrónomo Luis Simean.
Agregó el gerente de Copagran filial Paysandú, que “también hay cultivos de girasol prontos para cosechar y buenos potenciales de rendimiento, seguramente a partir de mediados de febrero, incluso en algunos lugares con productores probando para cosechar”. Sobre la soja, dijo que “tienen buen desarrollo y entrando en la etapa reproductiva con buen estándar de plantas y buen desarrollo”.
Pero entiende que para el sur del departamento la situación es diferente. “Sobre todo la zona de ruta 24 y San Javier, donde los episodios de lluvias han sido de menores volúmenes y más esporádicos, observándose cultivos más afectados por la falta de agua”.
Argentina
En cambio en Argentina la situación ya es muy preocupante. La falta de lluvias ya sumió a la mitad de la zona núcleo en estado de sequía, causando pérdidas “irreversibles” en el potencial de rinde de la soja de 1ra. y condicionando fuertemente al maíz.
Según el último reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en enero solo se registraron un tercio de las precipitaciones normales para el mes, afectando las reservas hídricas de la principal región productora de granos del país. “Mientras que en un enero normal caen entre 100 y 120 mm, según el promedio de los últimos 30 años, los acumulados promedian apenas 38 mm en región núcleo”, indicó el informe de la BCR. Durante enero, solo llovió un tercio del promedio histórico para el mes.
Con estos acumulados, “la sequía se profundiza, con la mitad del área bajo esta condición, especialmente en la franja central de la región, y el resto, con escasez hídrica. Solo en el sur regional aún persisten algunos núcleos con condiciones regulares”, puntualizaron desde la BCR.
El principal impacto de la carencia de lluvias se registra en la soja de 1ra., que se encuentra atravesando el período más crítico en la definición de rendimiento. “La falta de agua en este momento comienza a traducirse en pérdidas irreversibles de potencial de rinde”, aseguraron desde la entidad bursátil.
Así, la ausencia de precipitaciones durante la última semana en el noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe acentuó los síntomas de estrés hídrico, y en Pergamino ya se estiman mermas de rendimiento potencial que alcanzan el 50%.
En Bigand, en el sur de Santa Fe, los técnicos de la Bolsa rosarina observaron plantas con hojas flácidas, rodeos de plantas marchitas y caída de flores; y de no registrarse lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse en torno al 15 y 20% del rendimiento promedio.
En Marcos Juárez, en Córdoba, pese a haber recibido algunos milímetros en la última semana, en sectores de lotes más bajos se observan plantas muertas; también hay freno en el crecimiento, lo que implicará la pérdida de nudos y, por ende, una merma en el potencial de rinde. A este escenario se suma la aparición de plagas típicas de sequía y altas temperaturas, como arañuelas y trips, lo que obligó al inicio de tratamientos para su control.
En cuanto a la soja de segunda, todavía guarda un margen para recuperarse de darse algunas precipitaciones en los próximos días. “Si bien la demanda hídrica comienza a incrementarse, el cultivo aún conserva capacidad de recuperación ante eventuales aportes de lluvias”, marcó el informe.
Maíz
En cuanto al maíz, son 90.000 las hectáreas que están muy comprometidas por la falta de agua y las altas temperaturas en región núcleo. Aun así, un 25% se mantiene en muy buenas condiciones y un 30% en buen estado.
Los lotes en mejor estado son los del noroeste bonaerense, donde el 60% de los cuadros sigue en muy buenas condiciones. Allí, las lluvias de esta semana llegaron “justo a tiempo” para sostener el estado general de los lotes.
En cambio, en el extremo sur santafecino, prácticamente no hubo lluvias, y la mayoría de los cuadros se ven regulares, estancados y a la espera de precipitaciones para retomar su desarrollo. Desde el sudeste cordobés, aunque algunos milímetros ayudaron en los últimos días, el panorama sigue siendo crítico: el maíz tardío muestra fuerte estrés hídrico, plantas acartuchadas y alta dependencia de nuevas lluvias en los próximos días.

