Ese querido animal que tal vez tengas en tu casa, ese que te acompaña desde hace años, te conoce y pronuncias su nombre cada día, también se encuentra en una sala de terapia. El perro se acerca, apoya la cabeza sobre la rodilla de una persona y permanece allí en silencio, mirando, esperando o queriendo una caricia. No hace preguntas, ni interpreta, no juzga. Sin embargo, algo cambia en las personas.
La respiración se vuelve más lenta, baja la presión arterial, el cuerpo se relaja y la palabra --muchas veces bloqueada-- comienza a aparecer. Esa escena es cada vez más frecuente en hospitales y consultorios, es parte de la llamada Terapia Asistida con Perros, una intervención que combina ciencia, vínculo y sensibilidad.
UNA IDEA ANTIGUA QUE HOY RENACE CON FUERZA
Aunque parezca algo reciente, la relación entre animales y la salud humana tiene una historia extensa. Ya en el siglo XIX la enfermera y escritora británica Florence Nightingale, conocida como La Dama de la Lámpara -- porque llevaba una lámpara para observar a los soldados heridos por la noche-- analizó que la presencia de animales favorecía el bienestar emocional de los pacientes hospitalizados.
En la década de los ‘60, el psicólogo infantil Boris Levinson descubrió que su perro facilitaba la comunicación con niños retraídos. A partir de ahí paulatinamente se comienza a hablar de Terapia Asistida con Animales, dando inicio a un campo que hoy crece sostenidamente.
QUÉ ES LA TERAPIA ASISTIDA CON PERROS
Esta terapia no consiste simplemente en llevar un perro a una sesión. Se comienza con la formación de un equipo canino de terapia. Es una intervención terapéutica planificada, con objetivos claros, evaluación de resultados y profesionales formados que complementan la farmacología y las terapias médicas. El perro entrenado actúa acompañado por un equipo que cuida el proceso clínico así como el bienestar del animal.
Según investigaciones como la de Karen Aguiar, Javier Sánchez y Ariel Barahona, la presencia del perro puede reducir el estrés, favorecer la regulación emocional y mejorar la adherencia y motivación para el tratamiento. No reemplaza al profesional, abre una puerta emocional que en algunos casos podría estar cerrada.
¿POR QUÉ UN PERRO LOGRA LO QUE A VECES NO LOGRAN LAS PALABRAS?
Los perros a lo largo de miles de años de convivencia con la especie humana han logrado una gran capacidad para leer gestos, tonos de voz y estados emocionales humanos, generando una sensación de seguridad difícil de igualar.
Para personas con ansiedad, trauma, depresión o dificultades vinculares, el perro funciona como un mediador afectivo: reduce defensas facilitando el contacto y bajando la tensión. En muchos casos de trauma complejo, el primer vínculo terapéutico no se establece con el psicólogo, sino paulatinamente con el animal.
¿DÓNDE SE APLICA Y QUÉ BENEFICIOS MUESTRA?
Hoy la terapia se aplica en múltiples contextos y hospitales de todo el mundo para reducir el miedo y el dolor trayendo más emociones positivas y beneficios físicos, cognitivos y sociales.
Respecto a las poblaciones, se ha visto implementada en niños, adolescentes en situación de riesgo y adultos mayores para favorecer el estado de ánimo y la estimulación social.
Los resultados son prometedores, aunque los especialistas advierten que aún es necesario realizar más estudios a largo plazo para consolidar la evidencia. (097352937)
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