La muestra de objetos antiguos realizada días pasados en el patio colonial de EL TELEGRAFO brindó la oportunidad de hacer un viaje en el tiempo. En el marco de las variadísimas opciones de actividades que propone la 38.ª Fiesta de la Prensa, integrantes de Ajupe y Centro de Día Pasionaria, compartieron generosamente objetos de otros tiempos que han heredado y atesorado especialmente por su significado emocional.
El público que asistió pudo reconocer objetos que hasta hace unos años eran de uso cotidiano, y los más jóvenes tuvieron un acercamiento al origen de lo que después de años de evolución, utilizan ahora.
Algo de lo que se presentó en la original muestra: un tocadiscos “portátil” de más de 50 años funcionando permitió escuchar vinilos; una Compaq SLT/286, una de las primeras computadoras portátiles lanzada en 1988, con 640 kilobytes de memoria, disquete, un objeto revolucionario que incluyó batería, disco duro y pantalla VGA –blanco y negro–; una máquina de picar carne, que se usaba en la cocina de la casa para la elaboración de las comidas; dos Primus de diferentes épocas; una balanza de precisión, utilizada antes de las digitales: en las farmacias para preparar medicamentos; en joyerías y relojerías para pesar oro, plata, piedras; un botellón de vidrio donde se guardaba el vino casero; una vasija de barro resistente con esmaltado rústico para almacenar y transportar whisky; una libreta de matrimonio de 1860; caja de cobre con llave para guardar objetos de gran valor, confiando en su firmeza y seguridad, una balanza de cocina de más de 120 años cuya heredera continúa utilizando; hielera de bronce del año 1900; un teléfono de disco desde el que cual los visitantes pudieron llamar (“discar”) a números de celular; lámparas, relojes y demás reliquias.
Los propietarios de los objetos compartieron además la historia familiar o personal de cada uno de ellos.


