En medio de amenazas y malos comportamientos que se registran a nivel país, los Liceos 3 y 5 de Paysandú se convierten en ejemplo nacional, pero por buenas noticias: ambas instituciones eliminaron el uso del celular entre sus estudiantes, con resultados que sorprendieron hasta a los propios docentes.
El Liceo 3 inició la medida en agosto del año pasado. Rubén Borthagaray, su director, explicó que la decisión surgió por problemas de convivencia: los estudiantes se insultaban durante las clases por WhatsApp y redes sociales, y los recreos se convertían en el momento del encuentro físico para dirimir conflictos. “Se juntaban para pelearse porque durante el horario de clase a través de WhatsApp y otras redes se buscaban, se insultaban, y en los recreos de 10 minutos era donde podían encontrarse”, relató a EL TELEGRAFO.
Al comienzo hubo resistencia. “Al principio era que los estudiantes no podían traer el celular y quien lo traía tenía que dejarlo en una caja en donde el adscripto lo recibía”, contó. Llegaron cartas y reuniones, pero la norma se sostuvo. “No fue fácil, costó mucho, pero han ido entendiendo”, sintetizó Borthagaray.
El cambio fue profundo. “Los docentes empezaron a darse cuenta que sin celular los alumnos prestaban más atención, y eso repercutió en los aprendizajes, en la atención en clase, en mirarse más a los ojos”. En los recreos reaparecieron los juegos de mesa, las cartas y la actividad física. La biblioteca cobró nueva vida.
El Liceo 5 adoptó la misma política en 2026, con el objetivo de promover el relacionamiento cara a cara, el diálogo y la no violencia. En este nuevo año lectivo, el director del Liceo 3 destacó la respuesta positiva: “Los estudiantes han respondido muy bien, y también tengo que agradecer a las familias, que nos dan un gran apoyo”. Los docentes, por su parte, mostraron amplia conformidad con la propuesta.


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