La doctora Diana Domenech, profesora titular grado 5 de la Unidad Académica de Medicina Familiar y Comunitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, destacó la publicación del libro “Competencias Clínicas Estratégicas. Decisiones clínicas en el primer nivel de atención. Recomendaciones para mejorar la resolutividad. Tomo I. Problemas de salud de las personas adultas y adultas mayores”, una obra concebida como apoyo tanto para estudiantes de Medicina como para médicos en ejercicio.
El libro fue presentado por el Ministerio de Salud Pública al anunciar una estrategia nacional para fortalecer el primer nivel de atención en el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), con el objetivo de mejorar el acceso, la calidad y la continuidad del cuidado de la población en todo el territorio.
Diana Domenech recordó además que este es el segundo libro en el que participa como autora, luego de “Enfoques Clínicos en Medicina Familiar y Comunitaria”, publicado en 2014 en Paysandú. Pero subrayó que la nueva obra tiene un perfil distinto. “Este libro surge porque estamos viviendo hoy en nuestro sistema de salud una crisis de resolutividad con el tiempo de las listas de espera”, afirmó.
Y enseguida precisó que el problema no puede explicarse solo por la falta de especialistas. “Parte de eso sucede, y por eso hay listas de espera. Pero también hay listas de espera porque el médico que trabaja en el primer nivel de atención no resuelve o no desarrolla toda la capacidad que tiene para resolver los problemas de salud y deriva de forma precoz o de forma inoportuna al especialista”.
RESOLVER MÁS EN CONSULTA
La docente sostuvo que el libro apunta justamente a fortalecer esa capacidad clínica. “Hay evidencia que lo resuelve mejor y que marcha mejor este problema de salud cuando lo resuelve su médico de cabecera”, señaló, al explicar que muchas situaciones pueden ser atendidas en el primer nivel sin necesidad de derivación inmediata. Como ejemplo, mencionó que “si un paciente viene angustiado porque está cursando un duelo, el médico de primer nivel de atención tiene competencia y capacidades para resolver y acompañar esa situación. No necesariamente tienen que ir al psiquiatra y al psicólogo”.
En esa línea, explicó que “este libro está creado de la práctica real del médico que trabaja en el primer nivel de atención”. Por eso los capítulos están organizados a partir del motivo de consulta expresado por el paciente, con títulos como “Me siento angustiado”, “Como y me hincho” o “Tengo palpitaciones”. A partir de allí, añadió, se desarrolla “todo el abordaje de ese síntoma”, se establece “cuándo se deriva y cuándo no se deriva” y se incorporan “mensajes prácticos para la práctica cotidiana”.
UNA OBRA COLECTIVA
“Es un libro que tiene cerca de 50 autores”, explicó, al detallar que participaron docentes de Paysandú, Salto, Tacuarembó, Canelones, Maldonado, Montevideo y Florida. También aclaró que se trata de una publicación de la Unidad Académica de Medicina Familiar y Comunitaria y que su papel fue el de revisora académica, encargada de unificar estructura, estilo y contenido.
Remarcó, además, que no se trata solamente de un texto para estudiantes, sino también “para médicos que trabajan en el primer nivel de atención”. Y agregó que la publicación será también bibliografía central de un curso dirigido a profesionales en actividad, en el marco de una política impulsada junto al Ministerio de Salud Pública para reforzar capacidades y mejorar la resolutividad.
CURSO Y TUTORÍAS CLÍNICAS
Sobre ese curso, Domenech adelantó que comenzará este año en la región Norte, continuará luego en el Este y seguirá el año próximo en el Sur y el Oeste. Tendrá una modalidad asincrónica, con materiales y videos en plataforma, y otra por Zoom, con discusión de casos clínicos. Pero puso especial énfasis en una tercera herramienta. “Hay otra modalidad, que es muy, muy innovadora”, expresó. “Lo vamos a hacer acompañado por tutorías clínicas”.
Según explicó, esas tutorías implicarán que docentes de la unidad académica acompañen a los médicos en sus propios lugares de trabajo para intercambiar sobre el razonamiento clínico durante la consulta. “No va a estar ahí para evaluar si mandó bien el antibiótico sino para ver si el razonamiento clínico es lo que nosotros queremos poner énfasis”, señaló. A su juicio, ese componente puede transformarse en el diferencial del curso, porque permitirá “interpelar conductas” y revisar derivaciones que muchas veces podrían evitarse. “Las tutorías tienen que ver con eso, con tratar de que realmente sea algo que sirva”, concluyó.