Psicólogo Herman Schreck: “verlas amenazas en liceos como‘cosas de gurises’ es muy engañoso”

A partir de las distintas situaciones creadas por la “moda” de las amenazas de tiroteos en varias instituciones de enseñanza de nuestro país e incluso en Paysandú, quisimos tener la opinión del psicólogo sanducero Herman Schreck, cuya especialidad en adicciones lo ha llevado a estar muy cerca de varias problemáticas adolescentes y juveniles.

“Lo primero que hay que tener en cuenta que eso de decir que esto que está pasando son ‘cosas de gurises’ o echarle la culpa a los retos virales es muy engañoso, porque crea un efecto tranquilizador en los adultos. No hay ni que romantizar ni minimizar este tipo de situaciones”, comienza por aclarar Schreck.

Pero entonces ¿qué es lo que está pasando? El psicólogo dice al respecto que “hay que verlos como actos comunicativos cargados de angustia y agresión que buscan un impacto, frente a lo cual se necesita una respuesta adulta, de los padres y de las instituciones, incluso también una respuesta clínica. El porqué suceden estas cosas hay que analizarlo en varios niveles. Uno es la búsqueda de visibilidad y poder, sentir que se irrumpe en la escena cotidiana generando miedo con la idea de ocupar un lugar central”.

Obviamente estos fenómenos hacen pensar en otros en los que las amenazas llegaron a los hechos a lo que Schreck aporta que “todo esto nos remite a situaciones muy trágicas, la última fue en Turquía pero también hubo una acá muy cerca, en Entre Ríos. En esos casos no hubo amenazas, como sí las ha habido aquí, pero ese dato también confunde, porque es lo mismo que decir que la persona que se va a suicidar no avisa, es otro comentario que busca tranquilizarnos”.

Llamado de atención

Ante tal panorama la opinión de un experto puede generar intranquilidad por lo que el psicólogo puntualiza que “mi intención no es de ningún modo generar alarma pública, sino llamar la atención sobre un fenómeno que es nuevo debido a la ayuda de la tecnología. No eran lo mismo las viejas amenazas de bomba de hace décadas. Aunque lo de enfocar mucho la atención en que se trate de un reto viral también es simplificar. Claramente hay un fenómeno de contagio, una identificación con imaginarios violentos, aparece un guión que se repite, pero en el fondo hay un pedido de ayuda distorsionado que ocultan situaciones de sufrimiento, aislamiento, vivencias de exclusión y la necesidad de protagonismo para tener un lugar más visible entre los pares”.

Y fue enfático al señalar que “aquí en Uruguay podemos estar libres de una nevada que haga que los coches choquen en la ruta, o de un tsunami, o de un terremoto, pero en cuestiones que tienen que ver con jóvenes aislados, heridos, sin contacto con los adultos o poca presencia afectiva, hay en todos lados y acá también. Por eso es importante empezar a pensarnos como instituciones que acompañan a los jóvenes y como adultos, padres, madres y referentes que tienen varias cosas para pensar juntos”.

Comunicación

La clave parece entonces ser, otra vez, la apuesta por la comunicación y Schreck no tiene problemas en regresar sobre ese punto; “esto es un oportunidad para que se hablen de estas cosas, en la familia, en la mesa familiar. Es el primer paso para que las cosas se empiecen a procesar por los caminos adecuados. No negarlo ni taparlo. Y no creer que cuando, por ejemplo, mi hijo está en su cuarto con el celular o la computadora está solo. Las redes son un tema cada vez más desafiante para los que queremos una educación sana para nuestros hijos. Por eso se requiere una presencia mucho mayor de los adultos. Aunque cueste, los padres tienen que poner el tema sobre la mesa en las familias y a nivel institucional los docentes tienen que tomarse un rato en sus clases para hablar de esto, algo que en algunos liceos se está implementando. Sobre todo para invitar a los estudiantes a que puedan conectar con lo que sienten. Que den su opinión, abrir el diálogo para que sea una válvula de escape ante tensiones que pueden estar ocurriendo en la interna de una clase”.

Medidas tomadas

“Estoy de acuerdo con las medidas que ha tomado el Ministerio del Interior al individualizar a los responsables, difundir, que haya responsabilidad. Espero también que las medidas que se tomen sean mucho más educativas que punitivas, porque cuando aparece uno de los responsables hay que ayudarlo a comprender lo que hizo. Aunque lo más importante es no normalizar que esto tenga que ver solo con un reto viral, si hacemos eso va a ser otro síntoma de la locura de la sociedad en que vivimos”, opina Schreck.

Para finalizar el psicólogo reflexiona que “esto, más allá de todo el estrés y complicaciones que causa, hay que verlo como una oportunidad, no para hablar de tiroteos con los gurises, sino de límites, de responsabilidad, de exclusión en los grupos, miedos, ansiedades, intentos de poder. No puedo dejar de verlo como una oportunidad maravillosa”.

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