Denunciaron agresión física y verbal a una adscripta del Liceo Nº2

El liceo funcionó en sala de carácter urgente ante el hecho de agresión ocurrido contra una adscripta.

La comunidad educativa del Liceo Nº2 “Juan Pivel Devoto” repudió públicamente un hecho de violencia hacia una integrante del equipo educativo de la institución, luego del ingreso del padre de un estudiante “sin previo aviso” y “de forma inadecuada a la adscripción”, donde “agredió física y verbalmente a una adscripta”. A raíz de la situación, denunciaron que “estos hechos no son aislados sino que se han vuelto cada vez más frecuentes en diferentes espacios educativos a nivel nacional, lo que vulnera la profesión docente en el ejercicio de su tarea”. Los casos de violencia afectan sus “condiciones laborales, así como el bienestar emocional y el derecho a desempeñarnos en un marco de cuidado y respeto”. La comunidad educativa sostuvo que “las agresiones a mujeres en espacios laborales” se encuentran atravesadas “por desigualdades de género” y rechazan la naturalización de estos hechos.

En la víspera, el liceo funcionó “en Sala de carácter urgente como medida de reflexión y cuidado colectivo”, con el fin de planificar estrategias. Asimismo recibieron en horas de la mañana y la tarde a las familias de los estudiantes, “para generar un espacio de encuentro, diálogo y construcción conjunta, donde podamos conversar sobre lo sucedido y pensar entre todos cómo fortalecer los vínculos y el respeto en nuestra comunidad”.

El sindicato

La Asociación de Funcionarios de la Enseñanza Media de Paysandú (Afempay) manifestó su “profunda preocupación y repudio ante la agresión a una trabajadora docente en el liceo N°2 por parte de un padre”.

La dirección del centro educativo “puso en práctica cada uno de los protocolos que corresponden ante estas situaciones graves” con las denuncias policial y ante la justicia. “No vale todo y no estamos dispuestos a continuar naturalizando las agresiones a trabajadores dentro de los espacios educativos donde debemos preservar a niños, adolescentes y adultos. Los trabajadores docentes no pueden ser un objeto sobre el cual depositamos el mal humor de la sociedad”, señaló el sindicato que apoyó las acciones llevadas adelante por la comunidad educativa.

“Si la violencia en el liceo no se denuncia, se naturaliza”, aseguró dirigente de Fenapes

El padre de un estudiante del Liceo Nº2 increpó y atacó físicamente a una adscripta, antes de retirarse con su hijo del centro educativo y el equipo docente resolvió una sesión urgente para recibir a las familias en los turnos de la mañana y la tarde.

El dirigente explicó que en la actualidad, los docentes no retiran a los estudiantes del aula, sino que solicitan que pase un tiempo fuera de su clase para dar un descanso y luego lo retornan. “No es echar, no es expulsar ni es una sanción”, aclaró.

“Se presume que esa fue la razón por la que el estudiante llamó a su padre y el hombre apareció en el liceo”, agregó. La comunidad educativa se reunió en dos instancias y recibió a las familias, con el fin de sensibilizar sobre el hecho ocurrido.

“Hubo una señal importante por parte de la comunidad educativa porque, además, el hecho lo ameritaba. Cada situación merece un tratamiento distinto y en esta oportunidad se buscó que la propia comunidad resolviera la respuesta”, subrayó Acuña.

Durante el encuentro “planteamos a los docentes afiliados y no afiliados que si no se toman medidas se termina colaborando en perpetuar e invisibilizar la violencia. En este caso, la agresión a una adscripta. Hemos estado en otras circunstancias donde estudiantes han agredido por diferentes motivos a trabajadores o referentes adultos en el liceo”. En esta oportunidad, “un padre acudió al centro educativo totalmente descontextualizado de lo que ocurría con su hijo y, en vez de dialogar y tomar el camino que corresponde, asumió una postura absolutamente desbordada e incomprensible. Atacó a la adscripta y a otra persona que esperaba para ser atendida”.

Explicó que “cuando un estudiante no puede sostener una clase, el docente le solicita que pase un tiempo fuera para darle un poco de descanso y descontracturarse. En esta circunstancia, el docente lo retira del salón y el estudiante envía un mensaje al padre y el hombre aparece en el liceo. Eso es lo que se presume”.

En la actualidad, “está absolutamente asumido que no se echa al estudiante de una clase. Lo que se hace es ofrecerle una alternativa de trabajo donde sale y es atendido por otro referente adulto y luego regresa. Pero estamos viendo a estudiantes que realmente no pueden sostener la duración de una clase y se buscan esas alternativas. No es echar, no es expulsar y no significa una sanción”.

Por ese motivo, el hombre retiró a su hijo del liceo. “Se le dio ingreso a la institución porque manifestó que venía a hablar, pero nunca reveló su verdadera intención y cuando llegó a la adscripción es que ocurre la agresión y se retira”. En este aspecto, Acuña indicó que durante la reunión, “reflexionamos sobre la necesidad de generar acuerdos con las familias acerca de los procedimientos a desarrollar cuando una persona se hace presente en una institución y lo que debe decir para no violentar los espacios”.
De acuerdo al dirigente, “es de orden que cuando una persona pasa por la dirección o administración, anuncie lo que hará. No solo da garantías hacia la institución sino que son las garantías que espera recibir con respecto a otros adultos que también ingresan al mismo centro”.

El día después

Consultado por lo que ocurrirá en los días siguientes, Acuña resaltó que “esta situación genera un quiebre y una ruptura. Los trabajadores docentes están realmente muy dolidos porque sienten que todos están vulnerables y el acto docente no debería estar en riesgo. El reingreso del estudiante a la institución no se hará como que acá no pasó nada”.

De acuerdo al protocolo, constatada la agresión, el centro educativo debe presentar una denuncia ante la institución policial y la justicia. “Está ordenada por protocolo. Es decir, no es una revancha de la funcionaria ni del liceo. Es un protocolo de ANEP ante estas situaciones”.

Según el referente de la Fenapes, “estamos en una sociedad atravesada por situaciones que complejizan la convivencia. En ese marco, la institución responde con las herramientas que tiene. Justo el miércoles se había programado una reunión interdisciplinaria con el psicólogo referente del Departamento Integral del Estudiante e iba a dar una charla sobre otro tema, pero se reconfiguró para abordar esta temática”.

En sus recorridas, “lamentablemente me encuentro en todo el país con estos relatos comunes. Hay una constante y es que las instituciones no son el lugar donde se genera la violencia. Contrariamente a lo que se piensa, reafirmo que son espacios donde se catalizan y resuelven otras cuestiones vinculadas a adolescentes y allí se manifiesta la violencia”.

En la reunión, Acuña se refirió a las situaciones de violencia desde otro plano: “En Paysandú, claramente, la gente no está contenta por el desempleo muy importante. Es un momento en que la economía está estancada y las frustraciones del día a día llevan a la gente por otros caminos que no solucionan nada, sino que traen más problemas. No resistimos, ya no tenemos una pausa ni paciencia. Y los centros educativos no escapan a esa realidad”, concluyó.

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