Los aficionados al fútbol que viajen a Norteamérica para asistir a la primera Copa del Mundo organizada conjuntamente en el continente se van a encontrar con tres países anfitriones que viven un periodo de gran tensión.
El torneo –que se desarrollará a lo largo de una extensa geografía que abarca 16 ciudades anfitrionas y tres países– llega tras un periodo de relaciones conflictivas entre sus organizadores: Estados Unidos, Canadá y México.
Los problemas subyacentes se sentían lejanos cuando los líderes de estos países se reunieron en Washington DC el pasado diciembre para el sorteo y posaron para una selfie con el presidente
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