Al inicio de una próxima zafra de esquila preparto, se plantean recomendaciones técnicas para los productores ovejeros con énfasis en la importancia de acondicionar correctamente los galpones y prever encierres nocturnos para optimizar las jornadas de trabajo debido a la alta humedad y los días cortos de la época.
Asimismo, desde el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), se informa que se encuentran 115 empresas de esquila acreditadas con Grifa Verde autorizadas para realizar el coreo o muestreo de la lana.
Se recalca, además, el valor estratégico del romaneo de esquila, un documento detallado bulto a bulto que permite clasificar las categorías y subproductos de la lana.
Las mediciones objetivas y los análisis completos de los lotes de lana son herramientas clave para la comercialización de los mismos; al obtener datos precisos sobre características como el micronaje, el rendimiento al lavado y al peinado, el contenido de materia vegetal y la medición del color, le otorgan al productor un respaldo técnico fundamental.
Lo anterior, sumado al correcto uso del romaneo de esquila, permite proponer mejores valores del producto y concretar negocios transparentes y beneficiosos para productores y compradores.
Preparar la majada
El técnico agropecuario Rafael de Paula, coordinador de esquila y acondicionamiento de lanas, señaló que “el primer paso es preparar la majada para la esquila. Ya hay empresas trabajando, y es importante que los productores presenten los galpones de la manera más ordenada y acondicionada posible”. No se trata solo de recibir a la empresa de esquila, sino de asegurar condiciones óptimas para que el trabajo se desarrolle sin contratiempos, ni pérdidas de tiempo ni de calidad.
“Un galpón limpio, libre de contaminantes, y lo más destinado posible para la esquila”, indicó el técnico que es el mínimo exigible para evitar que las cuadrillas pierdan tiempo limpiando instalaciones en lugar de comenzar su labor. Aunque los galpones tienen múltiples usos en los predios, el momento de la esquila exige exclusividad y funcionalidad.
También destacó la importancia de planificar, “en los días previos, hay que prever los encierres nocturnos y tratar de entregar una majada libre de punta quemada” dijo.
Entiende que la esquila preparto “debe realizarse entre 30 y 45 días antes del parto, ese es el período ideal para que tenga un efecto real en la salud de la oveja y en la calidad de la lana”, detalló De Paula. Algunos productores optan por una segunda esquila más adelante, en los meses de setiembre u octubre, pero el especialista insistió en la necesidad de evitar esquilas tardías.
“Recomendamos que la esquila se realice antes del 15 de noviembre”, dijo el técnico. A partir de esa fecha, el riesgo climático se incrementa, y con él, la posibilidad de la aparición de “flechilla” en la fibra, deteriorando drásticamente su calidad. “No sabemos cómo va a venir el tiempo, lo que pueda llover o no, pero la flechilla aparece a partir de mediados de noviembre y es peligrosa. Puede arruinar la lana y hacerle perder valor al productor”, advirtió.
De Paula reforzó una premisa fundamental: la calidad de la lana no se define en el mercado, sino en el predio. Desde la preparación del galpón hasta el tipo de esquila y la elección de certificación, cada decisión incide directamente en el valor final del producto.
“Planificar la cosecha de lana no es un detalle menor. Es una decisión estratégica que puede marcar la diferencia entre un lote comercializable y otro rechazado o de bajo valor”, insistió el técnico. La esquila, a diferencia de lo que muchos creen, no es solo un proceso rutinario: es el inicio del camino comercial de un recurso que, manejado con precisión, puede convertirse en un activo competitivo.
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