Tras los terremotos que sacudieron primero a Venezuela y luego a Colombia, las noticias que llegan desde la zona del desastre se mueven, como suele ocurrir en estos casos, entre lo dramático y lo milagroso. Un bebé rescatado después de varios días bajo los escombros, familias enteras que continúan desaparecidas, rescatistas que no duermen para sostener las tareas de salvamento y una ola de solidaridad internacional que por unas horas logra correr de lado las diferencias sociales y políticas: todo eso compone el paisaje habitual de una tragedia de esta magnitud. A esa lista no faltan, por supuesto, las imágenes de rescates de animales —sobre todo de perros— que suelen conmover incluso al lector o televidente más curtido.
Y si de perros se trata, vale la pena recordar que sin los canes de rescate el trabajo de las brigadas no sería el mismo. Hablar del olfato prácticamente sobrenatural de estos animales es ya un lugar común, pero es justamente en situaciones como esta cuando ese talento demuestra todo su valor.
Sin embargo, en los últimos días circularon en las redes sociales denuncias ciudadanas desde Colombia sobre un grupo de personas, identificadas como animalistas, que cuestionaron el uso de perros en las labores de búsqueda y rescate en Cali, una de las ciudades más golpeadas por el sismo. Según las publicaciones difundidas en distintas plataformas digitales, los presentes en el lugar manifestaron su desacuerdo con la participación de los canes en los operativos, por considerar inadecuado su empleo en este tipo de tareas.
Ante ese reclamo, integrantes de los cuerpos de rescate intentaron dialogar con la comunidad para explicar la dinámica del trabajo operativo y poder continuar con las actividades en la zona. Los videos e imágenes que circularon generaron debate entre los usuarios en torno al rol de los animales en las emergencias y a la relación entre la ciudadanía y los organismos de socorro. Hasta el momento, ni las autoridades ni los cuerpos de emergencia emitieron un pronunciamiento formal sobre lo ocurrido en ese punto de la ciudad.
En el video más compartido se escucha a un bombero explicarles a los manifestantes que debe ingresar a un lugar para rescatar “a dos papás y un bebé”, y que necesita hacerlo con los perros para encontrarlos más rápido. La respuesta de los manifestantes fue que se metiera él mismo entre los escombros. Para que no tuvieran que hacerlo los perros, claro.
Se supone que en situaciones así, cuando la vida de las personas está en juego y hasta las diferencias políticas y de clase quedan en un segundo plano, episodios como este no deberían ocurrir. Pero, tal como están las cosas en el mundo actual, ocurren.
Ingresa o suscríbete para leer la noticia completa y todo el contenido del diario.


Sé el primero en comentar