Cuando el frío nos hace tiritar, salir a correr, pedalear, remar o simplemente ir hasta el gimnasio es un desafío. El calorcito de la cama no se cambia por nada. Pero ahora que la situación es totalmente contraria, con un golpe de calor insufrible, alejarse del aire acondicionado, el ventilador o simplemente la sombra también es un reto.
Y, si no tomamos las medidas necesarias, aquél resfrío que nos podíamos agarrar en invierno no es nada comparado con los problemas que podemos llegar a tener debido al calor.
De ahí que en nuestra habitual sección no está de más repasar algunos de los consejos de los expertos para aquellos que, a pesar de las altas temperaturas, no dejan de dedicar parte del día al ejercicio.
Evitar horas de más calor
Puede parecer de sentido común, pero nunca está de más recordarlo. Si se va a entrenar al aire libre, evitar la franja horaria entre las 10 y las 16. Es recomendable entrenar a primera o a última hora del día, cuando las temperaturas son más llevaderas y la exposición a las radiaciones solares es menor. Y de regalo se puede disfrutar del amanecer o atardecer. Una maravilla, ¿verdad?
Priorizar los lugares frescos y climatizados
Si no se puede entrenar a primera o última hora del día, lo mejor es hacerlo en interiores o buscar lugares con sombra como un parque repleto de árboles.
Hidratación
La hidratación es fundamental en cualquier época del año, y especialmente en verano. Cuando se entrena con calor, el cuerpo trata de bajar la temperatura corporal sudando más. Esto hace que se pierdan líquidos y minerales como el magnesio y el hierro. Por eso es importante beber agua antes, durante y después de entrenar. Es recomendable beber agua antes de tener sed. He aquí la explicación: cuando tenemos sed, nuestro organismo nos está alertando de un posible inicio de deshidratación. Por eso, es importante beber agua sin esperar a tener sed y no beber mucha cantidad de golpe, sino de forma gradual. Al terminar el entrenamiento, es ideal rehidratarse con una bebida que contenga sales minerales, ya que las hemos perdido por el sudor. Además, es recomendable consumir alimentos de temporada con un alto contenido en agua, como el melón o la sandía. Por el contrario, es mejor evitar bebidas con cafeína, ya que favorecen la deshidratación.
La crema solar
Es importante proteger la piel de los rayos del sol. Antes de salir a hacer ejercicio al aire libre, aplicarse el protector solar, prestando especial atención en las zonas más expuestas como la cara, los brazos y los hombros. Existen fotoprotectores específicos para hacer deporte que son resistentes al agua y al sudor. Además, también nos podemos proteger del sol con gorras y gafas de sol con protección UV.
Ropa adecuada para el calor
Los colores oscuros absorben el calor, así que es mejor llevar ropa clara que transpire y no oprima para que el sudor se evapore y baje la temperatura del cuerpo. Para ello, lo mejor es utilizar ropa técnica diseñada para hacer ejercicio, si es posible con buena protección UV –no es fácil encontrar prendas blancas con esta protección–, liviana y evitar tejidos como el algodón porque suelen empaparse con la transpiración y no permiten que el sudor se evapore.
Una gorra también puede protegerte la cabeza y dar sombra a la cara y, si el sol aprieta mucho, se puede humedecer con agua.
Alimentación
Evitar las comidas copiosas y de digestión lenta si se va a entrenar posteriormente, ya que dificulta la digestión y provoca sensación de pesadez. Comer ensaladas, frutas con mucho líquido son una buena opción para soportar mejor las altas temperaturas. Además de ayudarnos a mantenernos hidratados, nos aportarán vitaminas y minerales que perdemos debido a la sudoración.
Escuchar al cuerpo
Por último, pero no menos importante: escuchar al cuerpo. Este es un consejo válido en cualquier estación, pero aún más importante cuando hace calor. Sabemos que es frustrante no acabar un entrenamiento, pero todo el mundo tiene sus límites y el calor del verano puede hacer que lo alcancemos antes. Nunca hay que intentar apretar cuando el cuerpo está diciendo que es hora de parar. Si hay dolores de cabeza, sed intensa, calambres musculares o mareos… detenerse de inmediato, buscar sombra y beber un poco de agua.


