La Cooperativa Láctea de Carmelo (Calcar), anunció que debido a su crisis económica y financiera, a lo que se añade la dificultad para obtener materia prima, cerró sus puertas y deja de producir, determinando que unos 100 trabajadores pierdan sus empleos.
La operativa se profundizó en los últimos meses debido a la salida de productores, lo que dejó a la industria sin suficiente materia prima para operar. “La cooperativa se declara en quiebra y el cese de su actividad”, dijo el productor Sebastián Perrachón, remitente de leche a esa empresa, en el programa Tiempo de Cambio de radio Rural.
A esta situación se suma que muchos remitentes aún no cobraron los envíos realizados entre diciembre y marzo, lo que agravó la incertidumbre en el sector.
El cierre de Calcar también impacta en los trabajadores de la cooperativa, quienes fueron notificados por la gerencia sobre el fin de la operativa. Desde el sindicato confirmaron que la empresa ya no tiene recursos para sostenerse y que la decisión de cerrar era inevitable. La situación refleja los problemas estructurales que enfrenta la lechería uruguaya, con dificultades de rentabilidad para los productores y una competencia cada vez más fuerte en el mercado.
Por otra parte, y según supo El Observador tras consultar a fuentes de la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac), la empresa además de tener deudas relevantes con bancos y proveedores afrontaba especialmente problemas de pagos a los tamberos remitentes, muchos de los cuales habían comenzado a derivar su leche a otras empresas lácteas, lo que instaló como problema coyuntural grave la obtención de materia prima.
La situación de Calcar no es la única de una industria láctea con riesgo de dejar de producir: hay realidades también muy complejas en la Cooperativa de Lechería de Melo (Coleme) y Claldy, por citar un par de casos.
Calcar ya había cancelado sus actividades industriales en su complejo industrial en Carmelo, hace algo más de dos años, y ahora decidió lo mismo para la actividad en la planta de Tarariras, donde la plantilla la conformaban 107 personas.
Calcar inició sus actividades el 15 de noviembre de 1956 con leche remitida por 33 productores. La empresa coloniense abastecía al mercado con leches, leches saborizadas, crema de leche, yogures, postres, quesos y dulce de leche.
RELIQUIDACIÓN
En este contexto, Conaprole anunció una reliquidación de U$S 6 millones para sus remitentes, que será distribuida en función de los kilos de sólidos enviados entre enero y marzo de 2025. El pago será de aproximadamente U$S 0,262 por kilo remitido, lo que equivale a unos $ 0,84 por litro, y se realizará el 14 de abril en dólares.
La medida busca dar un alivio a los productores en un momento crítico para la lechería nacional, marcada por cierres y problemas financieros.

