Conversatorio literario en la 10.ª Feria del Libro: escribir entre la necesidad, el hábito y el arte

En el marco de la 10.ª Feria del Libro se llevó a cabo un enriquecedor conversatorio sobre los procesos creativos y el sentido profundo de la escritura, moderado por la docente y gestora cultural Liliana Gros, y con la participación de los escritores Carlos Caillabet y Margarita Heinzen.
Gros comenzó agradeciendo la oportunidad de participar como mediadora del espacio “tratando de ahondar en las ideas que los autores tienen para compartir con nosotros. Me parece valioso que, además de sus experiencias, el público también pueda reflexionar sobre su propia relación con la escritura literaria”.
Luego, planteó algunas preguntas disparadoras que guiaron el intercambio: “¿Escribir es un hábito, una necesidad o un arte? ¿La literatura comienza con una idea o con el simple ejercicio de poner palabras sobre el papel? Queremos reflexionar sobre la escritura como práctica diaria, como ejercicio de observación, memoria y creación, y cómo eso puede transformarse en literatura. La escritura nos ayuda a entender el mundo, y esa es la gran pregunta, ¿cómo logran ustedes, escritores, hacer ese aporte que nos permite comprender mejor la realidad?”
El escritor y periodista Carlos Caillabet compartió su visión con sinceridad indicando que para él “escribir es un vicio”. “Pasé por diferentes formas de escritura: en el periodismo me sentía un trabajador, pero en la ficción uno puede crear personajes, pueblos, historias… se puede enamorar, matar o salvar a quien uno quiera. Es un universo propio”.
También habló de la escritura como una búsqueda introspectiva. “A veces escribo desde pequeños recuerdos, que luego ficciono. Ahí la escritura se convierte en una conversación con uno mismo. Pero escribir es una tarea solitaria, requiere un momento, un espacio. Y hay mucha gente que tiene historias maravillosas, que podría escribir muy bien, pero no lo sabe o no se anima. Parte de mi tarea, casi intuitiva, es detectar esos talentos ocultos”. Y subrayó la diferencia entre escribir para uno mismo y escribir literatura: “La literatura es un texto para otros, que debe generar placer. No basta con tener algo que decir, hay que saber cómo decirlo”.
En tanto, la escritora Margarita Heinzen ofreció una perspectiva desde la sensibilidad y la conciencia del lenguaje al indicar que “la herramienta de la palabra ya la tenemos”. “A diferencia de otras artes como la música o la pintura, donde es necesario aprender un nuevo lenguaje técnico, nosotros ya venimos con el lenguaje. Eso le da una particularidad a la literatura”, indicó.
Coincidió en que la escritura muchas veces es una necesidad. “Escribo porque me ordena la cabeza. Es sanador. Pero eso no significa que esa necesidad sea automáticamente arte. Todos podemos escribir, como todos podemos cantar. Ahora, si queremos que alguien nos lea, igual que si quisiéramos subirnos a un escenario a cantar, hay que trabajar el “cómo”.
Heinzen explicó que, en el paso de la escritura íntima a la escritura pública, la forma se vuelve fundamental. “Cuando escribimos solo para nosotros, lo importante es el contenido, la emoción, el desahogo. Pero si queremos compartirlo, si queremos que se transforme en literatura, el foco cambia: hay que cuidar las formas, pensar en la estructura, el estilo, el ritmo. Ahí empieza el trabajo del arte”, mencionó.