El Ministerio que fracasó

En los últimos días el Ministerio de Desarrollo Social publicó un balance de actuación en el actual período de gobierno que resumió en el título del artículo en su portal como “44 semanas de gestión, 44 hitos de la transformación”.

En la presentación, a cargo del ministro Gonzalo Civila, se destacó que el Ministerio de Desarrollo Social presentó “aumentos e incorporaciones en las prestaciones sociales de la Tarjeta Uruguay Social” para este año, compartió los referidos hitos de la transformación, en una recopilación que tituló “Más Comunidad”.
Algunos de estos hitos que forman parte de la presentación son “El Plan Invierno más grande de la historia”, con la expansión de capacidades y extensión del servicio a las 24 horas. “Más alojamiento y atención”, con la asistencia “a más de 13 mil personas sin hogar en alguno de nuestros dispositivos”, lo que supuso un aumento del 20% respecto a 2024 y cerca de 1.500 personas que accedieron por primera vez. Hubo 8.266 plazas con alojamiento disponibles para personas sin hogar, lo que supuso un aumento del 50% respecto a 2024. Se sumó además “Respuesta permanente en todo el país”, con 1.696 personas que utilizaron los refugios del Plan Invierno en el Interior.

También se destaca el mayor “control y evaluación” para dar respuestas a la problemática de situación de calle, con monitoreo informático y respuesta “las 24 horas a gestantes en calle”, garantizando respuesta habitacional 24 horas al 100% de casos. Destaca además como hitos “El desarrollo desde la comunidad” y el “Trabajo en red y comunidad”, con la implementación del Programa “Comunidad a la Calle”, con el que se crearon dispositivos como los centros “Puertas Abiertas”, de recepción y acompañamiento a personas en situación de calle, y se lanzó la “Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle”, con la que más de 2.000 personas participaron en casi 40 encuentros para construir una estrategia nacional, integral y quinquenal, “inédita en Uruguay, con foco en prevención y salida de la situación de calle”.

El listado completo de hitos lo pueden encontrar en el código QR en esta página.

Lo del “fracaso” a que refiere el título no alude, por supuesto, a que no esté haciendo nada el Ministerio de Desarrollo Social para enfrentar estos graves problemas sociales que son, por otra parte, fácilmente constatables en las calles de las principales ciudades con una simple recorrida. El fracaso es que, justamente, 20 años después de la creación de esta Secretaría de Estado, todavía siga siendo necesario hacer todo este esfuerzo; el fracaso de las políticas se evidencia en que dos décadas después, con viento a favor la mayoría de los años, socialmente, en el país se nos cayó la estantería.

En 2005, cuando se creó el Mides, el Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay se situó en aproximadamente 18.986 millones de dólares, el PBI nominal fue en 2025 de 84.990 millones, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). El crecimiento en la economía del país ha sido tremendo desde aquel fatídico 2002 que muchos siguen sin poder borrar de la memoria.

En el año 2006 se calculaba que, solo en la capital, había 320 personas durmiendo en la calle. Para el año 2011 ya eran 353; en 2016 sumaban 556 y el último dato, del año 2023, daba como resultado 1.375. En mayo del 2019 la estimación del Mides, a partir de un censo, hablaba de 2.038 personas en situación de calle, de las cuales 1.043 se encontraban a la intemperie y 955 en refugios de la propia cartera.

Actualmente se estima que solo en Montevideo hay aproximadamente 5.000 personas sin hogar. Estos datos fueron recabados por los arquitectos Gonzalo Bustillo y Leticia Moreno para su investigación “Vivienda primera. Aportes para la innovación política en el acceso a la vivienda social para las personas sin hogar en Uruguay”.

En mayo de 2005 se lanzó el Panes, el Plan de Atención Nacional a la Emergencia Social, el programa estrella del novel ministerio. Consistió en un conjunto de políticas sociales dirigidas a hogares de muy bajos ingresos, su población objetivo fue el primer quintil de personas bajo la línea de pobreza, que en ese momento era el 8% de la población. Eran épocas en las que las secuelas de la peor crisis de la historia se hacían sentir entre una población que hasta ese momento no había recibido una asistencia, es cierto. Luego vinieron otros instrumentos como las asignaciones familiares ampliadas, Rutas de Salida, Trabajo por Uruguay, programas específicos para atención a poblaciones como la juventud, la tercera edad, las minorías étnicas, disidencias de género; el ministerio creció mucho y se diversificó. De acuerdo con los datos que el mismo Mides presentó en diciembre del año pasado, “el 13,2% de los hogares, o sea 132 de cada 1.000, sufren inseguridad alimentaria moderada o grave, por lo que tuvieron que reducir la cantidad o calidad de los alimentos por falta de dinero. A su vez, 143 de cada 1.000 personas vivían en esos hogares. La inseguridad alimentaria grave se encuentra en 1,9% de los hogares, o sea que 19 de cada 1.000 hogares pasaron todo un día sin comer; 20 de cada 1.000 de las personas se vieron afectadas por esto”.

Tal vez no sea culpa del Mides que en el mismo país en el que creció el PBI casi 4,7 veces la población en situación de calle haya crecido en la medida que lo hizo y que sigamos teniendo los problemas de inseguridad alimentaria referidos. Seguramente hay otros factores que incidan, que no sería posible sin estas cifras negativas lograr ese crecimiento. Sea como fuere, no se puede celebrar como un “hito” de un Ministerio que se llama de Desarrollo Social —que no “de asistencialismo social”— el haber tenido que incrementar las camas para recibir personas durante el invierno, más bien que lo digno de celebrar hubiese sido lo contrario, el haber tenido que cerrar los refugios porque permanecían vacíos. Y aunque seguramente un montón de gente la hubiese pasado peor si no existiese, veinte años después, la propia permanencia del Mides y los datos de que se jacta, son la prueba de su fracaso.