“¿Estoy dispuesto a ver al otro?”, plantea la edición 2026 de Mayo Amarillo, campaña preventiva surgida en Brasil y extendida a más de 30 países, entre ellos Uruguay, con el objetivo de instalar en la agenda pública la siniestralidad vial y promover un cambio de conducta en calles, caminos y rutas. La consigna de este año resume el espíritu del movimiento: “En el tránsito, ver al otro es salvar vidas”.
PAYSANDÚ Y UNA ESTADÍSTICA QUE GOLPEA
En Paysandú, los datos muestran que el tema no es lejano ni abstracto. De acuerdo con cifras de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), 124 personas murieron en siniestros de tránsito en el departamento entre 2019 y 2025. El peor año de la serie reciente fue 2021, con 23 fallecidos. Luego se registraron 18 en 2022, 15 en 2023, 21 en 2024 y 18 en 2025. Antes, habían sido 19 en 2019 y 10 en 2020.
La distribución territorial también marca la dimensión del problema. En ese período, 70 fallecimientos ocurrieron en jurisdicción departamental, que incluye ciudades y caminos departamentales, mientras que 54 se registraron en rutas nacionales dentro del departamento.
El informe departamental de Unasev permite además observar qué tipo de usuarios resultaron más afectados entre 2019 y 2024. En esos seis años murieron 106 personas en Paysandú, de las cuales 55 circulaban en moto, lo que representa el 51,9% del total. Otros 38 fallecidos iban en auto o camioneta, categoría que Unasev presenta agrupada. También hubo 7 peatones, 4 ciclistas, 1 fallecido en otro tipo de vehículo y 1 caso sin datos.
Para 2025, el informe anual nacional agrega 18 fallecidos más en Paysandú –llegando a los 124 indicados al comienzo–, pero no discrimina para el departamento el tipo de vehículo de las víctimas. La mirada de Mayo Amarillo propone justamente dejar de entender estos hechos como episodios inevitables.
El material presentado en el lanzamiento nacional, realizado en Montevideo, insiste en hablar de siniestros y no de accidentes, porque más del 90% de los hechos son atribuibles a errores humanos evitables. La diferencia no es menor: “accidente” sugiere que nadie pudo impedirlo; “siniestro” obliga a mirar causas, responsabilidades y soluciones posibles.
EL ALCANCE DEL PROBLEMA ES GLOBAL
Según los datos expuestos, en el mundo mueren 1.190.000 personas por año en el tránsito, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para dimensionar la tragedia, la cifra equivale a una ciudad como Montevideo vaciada cada año, o a un avión con 320 pasajeros estrellándose cada dos horas.
En América se registran 145.000 muertos y más de 638.000 lesiones graves con secuelas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En Iberoamérica, las cifras también son contundentes. Brasil registra 37.150 muertes, su cifra más alta en ocho años; México supera las 17.000; Colombia las 8.270; Bolivia alcanzó en 2024 un récord de 1.748 fallecidos, con un aumento del 15% en un año; y Uruguay cerró 2025 con 471 fallecidos, la peor cifra en años.
JÓVENES, HOMBRES Y SECUELAS PERMANENTES
Uno de los datos más sensibles es que el tránsito es la primera causa de muerte entre los 5 y los 29 años en todo el mundo. En América Latina, además, es la principal causa para el grupo de 15 a 44 años. El 80% de las víctimas son hombres, con un pico entre los 20 y 24 años. Por cada muerte, se advierte, hay cuatro personas con discapacidad permanente.
La campaña también apunta a la contradicción entre lo que las personas dicen y lo que efectivamente hacen. Menos del 5% considera aceptable exceder la velocidad, usar el celular mientras conduce o beber alcohol antes de manejar. Sin embargo, casi la mitad admite exceder la velocidad en zonas urbanas y uno de cada tres reconoce haber usado el teléfono al volante. El material resume esa paradoja en una frase directa: “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.
CONTROL CONSISTENTE Y VELOCIDAD SEGURA
Otro concepto central es que no alcanza con endurecer sanciones si no existe certeza de control, el que debe ser consistente.
También la velocidad es un factor clave. A 50 kilómetros por hora, un peatón atropellado tiene 85% de probabilidad de morir; a 30 kilómetros por hora, esa probabilidad cae al 10%.
Mayo Amarillo plantea que no faltan solamente campañas, sino decisiones sostenidas: datos públicos y comparables, educación vial a todo nivel, control efectivo, estándares vehiculares más seguros, evaluación profesional de conductores y financiamiento proporcional a la magnitud del problema. También advierte sobre la necesidad de incorporar tecnologías ya existentes, como el alcolock, que impide arrancar un vehículo cuando detecta alcohol en sangre y que en algunos países se aplica a conductores previamente condenados por manejar ebrios.
VER AL OTRO TAMBIÉN ES MIRAR LOS DATOS
Este año, el sentido de la campaña Mayo Amarillo enfatiza en que ver al otro no es solo mirar al peatón, al motociclista, al ciclista o al conductor que viene de frente. También es mirar los datos, los expedientes, las decisiones públicas y las consecuencias humanas que deja cada siniestro.
