En reciente artículo de EL TELEGRAFO dábamos cuenta de que Paraguay sigue avanzando en la concreción de su propia ruta hacia el Atlántico, más precisamente hacia puertos del Brasil, mediante una interconexión vial que comprende entre otras obras la construcción del puente internacional sobre el río Paraguay, que lleva ya un 83 por ciento de avance.
El tendido se extiende entre las localidades de Carmelo Peralta y Puerto Murtinho, terminal ésta situada en el extremo norte de la hidrovía y desde donde en incontables oportunidades se ha embarcado azúcar crudo en barcazas hasta Paysandú, a lo largo de la hidrovía Paraguay-Paraná-Uruguay.
Bueno, ahora Paraguay está dando un paso sustancial buscando contrarrestar las limitaciones logísticas que le significan su meditarreneidad y contar solo con la hidrovía para la salida de ultramar, estableciendo así un bypass a la problemática que significa el control de la Argentina y sus impredecibles medidas de gobierno, como han sido las del tiempo de las administraciones kirchneristas.
Se relaciona menos que del histórico proyecto de Corredor Bioceánico, que hace dos o tres décadas se impulsaba desde Paysandú y el Litoral con la intención de unir por carretera los puertos del Pacífico con el de Santos en Brasil por lo que se le llamaba el Corredor del Paralelo 33. Esta vía de cargas terrestres se pretendía pasar por Uruguay, a la altura de Paysandú (justamente el “paralelo 33º Sur”). Pero en el caso de nuestro país todo quedó en nada, porque el centralismo montevideano buscó apropiarse del proyecto como forma de justificar la construcción del faraónico puente Colonia-Buenos Aires, que finalmente tampoco se concretó por ser un delirio de las dos capitales del Plata. El planteo era que el tránsito pesado ingresase al país por el frustrado puente de Colonia, transitara por ruta 1 hasta Montevideo y continuara por la Interbalnearia hasta Brasil, mezclando así en tránsito de cargas con el turismo. Por suerte eso no prosperó, pero lo malo es que en ese tire y afloje trancaron el proyecto por Paysandú, que conectaba con Brasil a través de las rutas 26 y 5.
Ahora Paraguay, un país con tasas de crecimiento asiáticas en los últimos años y que apuesta fuerte hacia el futuro, retomó la idea pero pasando por su territorio, obviamente, y a diferencia de los burócratas de nuestro país está acompañando la idea con obras concretas, a pasos de gigante.
Es que Paraguay es uno de los mayores exportadores mundiales de soja, carne bovina y granos, pero no tiene litoral marítimo. Tradicionalmente depende de la hidrovía Paraguay-Paraná y de puertos atlánticos en Argentina, Brasil y Uruguay. Por lo tanto con esta mega obra ha tomado un rumbo lógico, aunque en principio más caro, que es el de tener su propio corredor bioceánico y reducir dependencias, con una alternativa real de salida terrestre hacia el Atlántico además de la siempre problemática hidrovía, donde ha quedado en muchas oportunidades a merced de los caprichos de los gobiernos de Argentina, siempre imprevisibles pero nunca positivos.
El puente que construye actualmente Paraguay sobre el río homónimo, tiene unos 1.300 metros de longitud, y resulta en el proyecto la pieza clave para conectar el Pacífico con el Atlántico a través del chaco paraguayo y zonas del noroeste argentino, con un recorrido de 2.400 kilómetros, que se enlaza a su vez con accesos a los puertos chilenos del norte y las redes logísticas del Mercosur.
El emprendimiento cuenta con financiación a través de los ingresos del lado paraguayo del complejo Itaipú binacional, pero el gobierno del presidente Santiago Peña anunció que Paraguay también asumirá el costo de un segundo puente sobre el río Pilcomayo, para unir el tramo con la provincia argentina de Salta, que constituirá el tercer tramo del corredor bioceánico, el que contempla la pavimentación de 224 kilómetros entre Mariscal Estigarribia y Pozo Hondo.
La importancia para Paraguay de salidas expeditas hacia el Pacífico y el Atlántico es vital, por cuanto estamos ante un país mediterráneo que presenta un crecimiento sostenido en los últimos años, con producciones primarias de gran volumen que no cuentan con salida natural hacia ultramar, sobre todo los países asiáticos, y las inversiones que se hagan en logística deberían tener retorno en pocos años, a la vez de hacer de respaldo en sustentabilidad para futuras inversiones.
Es que precisamente en este aspecto la nación guaraní ha captado inversores debido a que se encuentran con un país con costos muy por debajo de los de los competidores de la región, sobre todo de Uruguay, tanto en energía como en todo tipo de insumos, impuestos y desde el punto de vista laboral, lo que asegura mejor rentabilidad a los emprendedores, y ello explica en gran medida el crecimiento que ha tenido en los últimos años.
La salida por la hidrovía y el corredor bioceánico constituyen por lo tanto instrumentos fundamentales en este futuro venturoso para Paraguay. Debe tenerse en cuenta que actualmente el 70 por ciento del volumen del comercio exterior tiene lugar a través de la hidrovía Paraguay-Paraná, donde se movilizan no menos de 22 millones de toneladas al año, con la característica de tratarse de cargas de gran volumen y bajo valor relativo, que es donde tiene ventajas notorias el transporte fluvial para abatir costos.
En este sentido Uruguay participa en la logística través de puertos de ultramar como el de Nueva Palmira y está en ciernes el inicio del proyecto de una terminal portuaria multipropósito en el departamento de Soriano, sobre el río Uruguay, pocos kilómetros río arriba de Nueva Palmira, en un esquema fundamental, pero para el que igualmente Paraguay entiende que hay que tener una segunda opción ante la imprevisibilidad de factores políticos y geopolíticos en un mundo globalizado y cambiante.
Pero sin dudas, con estos esquemas Paraguay hace un bypass con su propio corredor a los serios obstáculos que desde siempre han constituido los trámites aduaneros ante terceros países, como era el hacer el cruce terrestre a través de nuestro país y la Argentina, dependiendo siempre de segundos y terceros para llegar a destino en tiempo y forma todo el año.
Por añadidura, Paraguay logra con su propio corredor la posibilidad cierta de generar un hub logístico regional, que estimule la radicación de industrias, parques logísticos y emprendimientos para producir y procesar la abundante materia prima de la región, es decir, apuntalar y potenciar con infraestructura un crecimiento y desarrollo que redundará en mejor calidad de vida para el pueblo paraguayo, a la vez de ser parte de una sinergia regional que mucho se necesita.
Mientras tanto, desde Paysandú nos quedamos como reza el dicho popular, “mirando la fiambrera”, por nuestra propia incompetencia y el siempre presente centralismo montevideano.

