Durante este mes, Paysandú Shopping Terminal recibirá donaciones de alimentos no perecederos en el marco de la campaña Agosto Solidario, una iniciativa destinada a respaldar la tarea que desarrolla el Liceo Francisco con adolescentes de la zona norte de la ciudad. Para ello se invita a vecinos, empresas e instituciones a colaborar.
El gerente general de Paysandú Shopping Terminal, Cr. Luis Zúñiga, destacó que el centro comercial decidió involucrarse por el impacto social que genera el liceo. Según expresó, “Desde hace muchos años conocemos el enorme trabajo que realiza el Liceo Francisco y el impacto que genera en la vida de cientos de jóvenes. Con Agosto Solidario queremos acercar esa realidad a toda la comunidad, e invitar a cada persona, empresa e institución a ser parte de una historia que verdaderamente transforma vidas. Estamos convencidos de que cuando una ciudad trabaja unida por un objetivo común es mucho más grande que la suma de los esfuerzos individuales”.
Durante la presentación de la campaña, Zúñiga invitó a los sanduceros a conocer de cerca la realidad del centro educativo y a sumarse a esta campaña, al señalar que “dependen de la colaboración de todos nosotros”.
“Si todos damos un poquito, el liceo va a poder trabajar de forma mucho más cómoda”, afirmó, al tiempo que exhortó a la comunidad a respaldar esta iniciativa para que “el Liceo Francisco pueda continuar con más fuerza esto bueno que está haciendo”.
UN ESPACIO QUE ACOMPAÑA A 150 ADOLESCENTES
El director del Liceo Francisco, profesor Alejandro Pérez, agradeció el apoyo recibido y explicó que actualmente la institución atiende a unos 150 estudiantes provenientes de barrios como Curupí, P3, Barrio Norte, Las Brisas, Nuevo Paysandú y la zona de la autobalsa. Los alumnos ingresan a las 7.40 y permanecen durante buena parte del día en el centro educativo, donde reciben desayuno, almuerzo y merienda, además del acompañamiento de un equipo multidisciplinario. “Recibimos jóvenes que tienen muchas ganas de salir adelante. Cada uno llega con su historia al liceo, donde lo recibimos con todo un equipo de trabajo con mucho gusto todos los días. Creemos en ellos y ese es el espíritu del liceo”, expresó.
“Cada donación que pueda llegar en esta campaña es una mesa que va a estar menos vacía”, aseguró.
Para Pérez “cada alimento que la comunidad done durante esta campaña representa mucho mas que una ayuda material: es un mensaje de confianza y esperanza para nuestros jóvenes”.
UNA INSTITUCIÓN QUE DEPENDE DE LA COLABORACIÓN
El Liceo Francisco funciona bajo la órbita de la Fundación Liceo Francisco y se sostiene exclusivamente mediante aportes privados. Una de sus socias fundadoras, Elena Zorrilla, recordó que el respaldo de empresas y particulares resulta indispensable para mantener el funcionamiento del centro educativo.
Explicó que al reducir el gasto en alimentos la institución podrá destinar más recursos a otras áreas, como el fortalecimiento del equipo técnico y la incorporación de más apoyo psicopedagógico. Además, consideró fundamental que la comunidad conozca de cerca el trabajo que allí se desarrolla para generar un mayor sentido de pertenencia hacia este centro educativo, recordando en este sentido que “es de los únicos que hay en el Interior del país”.
TALLERES Y APOYO MÁS ALLÁ DE LO CURRICULAR
“Nuestro proyecto siempre desde un principio fue de darle todo a los chicos desde la educación, los valores y también proporcionarles la ropa para que fueran a estudiar y mantenerlos el mayor tiempo posible dentro del liceo, porque pensamos que más aula, menos calle, marcan la diferencia y ellos también se sienten más seguros”, expresó por su parte Mónica Olivelli, también socia fundadora.
Explicó que al finalizar las clases curriculares, muchos estudiantes permanecen en el liceo para asistir a “talleres de escritura, inglés, matemática, hacen los deberes”. En este sentido, consideró que “es una de las propuestas más integrales y más completas que hay en Paysandú de manera gratuita”. Olivelli señaló que el desafío es continuar creciendo y ampliar la cantidad de jóvenes atendidos, aunque reconoció que “eso cuesta mucho”. A la vez reconoció el respaldo permanente de la sociedad y del sector privado, ya que sin su apoyo “hubiera quedado en una linda idea de un grupo de amigas”, observó.
Como ejemplo del impacto alcanzado, recordó con emoción que una estudiante de la primera generación del liceo obtuvo recientemente su título terciario. “Una chica que la vimos llegar como un pollito, muy golpeada por la situación familiar y económica, y un montón de historias muy tristes que hay detrás de esos chicos, que se haya recibido y con un título terciario, y ver la alegría de ella, para nosotros fue el regalo del año”, relató.


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