Hay vida después de la muerte. Hay elegidos que en vida lograron desarrollar una obra excepcional, que permanece viva tras su fallecimiento. Pasan los años, pero su obra permanece, atrapa, emociona.
Anoche hacía calor, mucho calor frente al Florencio Sánchez.Pero el público reía, tarareaba, hacía palmas. Era otra noche de Eduardo Franco y Los Iracundos (un todo indisoluble). La Intendencia de Paysandú organizó otro homenaje a Eduardo Franco, al cumplirse un año más de su fallecimiento. Y van 35. Sin dudas que su familia sigue sintiendo el dolor de que no esté acompañándola. Pero, desde que la muerte es algo inevitable, su música sigue siendo parte fundamental de miles de personas, en varias partes de América, en varias otras partes del mundo. Paysandú mucho le debe a Eduardo Franco y a Los Iracundos.
Probablemente no sería tan conocida la ciudad sin su trayectoria y su legado. Las canciones, el centro de todo, en la voz de Eduardo Laviano y del grupo Pasión y Vida, reuniendo a todos. La obra sigue vida, tan vida como siempre.

