Por Marilina Odella
Fotos: Milton Cabrera
Si subimos por calle Colón y pasamos Bulevar Artigas, antes de llegar a General Luna, ya no nos encontraremos más con un anodino tanque de OSE gris, sino con un colorido mural pintado por la conciencia de los jóvenes.
Se trata de un mural sobre inmigrantes, que es parte de un proyecto llamado “Muros que unen”, que se generó mediante la articulación entre los programas de Educación en Derechos Humanos, Educación Intercultural y Migrantes, y Educación Artística de la Dirección Nacional de Educación del Ministerio de Educación y Cultura, la Dirección de Derechos Humanos del Consejo Directivo Central (Codicen), de la Administración Nacional de Educación Pública y la Oficina de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en Uruguay.
“El proyecto tiene como objetivo generar una aproximación a los derechos humanos e interculturalidad a través de actividades artísticas con estudiantes de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP), Dirección General de Educación Secundaria (DGES), Dirección General de Educación Técnico Profesional (DGETP) y formación de docentes” de Artigas, Cerro Largo, Rivera, Rocha y recientemente Paysandú y Montevideo. “Se tiene como meta la generación de buenos climas de convivencia escolar, participación y protección de las trayectorias educativas de niñas, niños y adolescentes migrantes que se insertan en el sistema educativo público uruguayo”, explicó a Quinto Día Luis Lerete, coordinador del Programa de Educación Artística de la Dirección de Educación del MEC.
Inmigrantes en Uruguay
En nuestro país el mayor flujo de migraciones se dio en el siglo XIX y XX provenientes de países europeos y en 1960 “se registra que más del 60% de la población migrante era de origen argentino y brasileño”, mientras que se produce una emigración por procesos históricos y sociales del país “entre los años 1973 al 1985 y el año 2000”, relata el video de presentación del proyecto.
Por otra parte, desde 2019, se registró un aumento del 60,9% de “migrantes de nuevos orígenes no tradicionales, entre ellas personas de origen venezolano, seguidos de población cubana, dominicana y peruana”. La búsqueda de mejores condiciones de vida, la huida de conflictos o violaciones de los derechos humanos, son algunas de las razones por las cuales año a año son millones las personas que buscan otros horizontes y lamentablemente muchos, mueren en el intento.
Proyecto muros
Lerete explicó que este proyecto lleva cuatro años. “Se trabajó en dos audiovisuales informativos sobre la temática migratoria en el país, desde un enfoque de Derechos Humanos, talleres de formación para docentes y funcionarios de ANEP de los departamentos seleccionados, actividades de sensibilización desde un enfoque expresivo y artístico con estudiantes y docentes e intervenciones artísticas mediante la creación de murales”. https://youtu.be/jGZA3sO3fkM
“Como equipo nos hemos propuesto abordar desde la educación artística, un enfoque intercultural y de derechos humanos, todo eso para visibilizarlas, para poder conversar sobre los miedos, las (in)seguridades, las ideas. Y para poder reconocer, valorar y representar las diversas culturas que integran el país y constituyen la identidad”.
Desembarco en Paysandú
Talleres de sensibilización en la temática, obras de títeres, cuentos y muros llenos de valijas y sueños, son algunas de las herramientas que utiliza este proyecto para abordar la realidad de los inmigrantes en nuestro país.
Los alumnos de audiovisual de UTU también participaron del taller y Quinto Día dialogó con uno de sus profesores, Milton Cabrera.
“Nos invitaron para participar de este encuentro interdisciplinario e interinstitucional, el cual se daba en diferentes grados de formación educativa. Estaba la escuela 1, 5° de Arte del liceo 7 y nosotros de Formación Profesional Básica (FPB) de la Escuela Técnica Superior del área audiovisual de primer año y el taller optativo (TO) 9º de audiovisual.
“Fue de lo más enriquecedor”
Acerca de la experiencia del trabajo grupal y de la temática elegida, Cabrera dijo que “fue de lo más enriquecedor al tener diversidad de edades. Fueron diferentes instancias con diferentes premisas. Se proyectaban imágenes y había mucha interacción con los chicos”. Se dio una capacitación sobre la temática para los docentes para así poder abordar los talleres. “Muchas veces conocemos gente que viene de otro país y se tienen que insertar dentro de un aula educativa con otra formación, otros gustos, otras características. Tenemos que saber qué traen ellos como aporte en lo social y qué tenemos nosotros para dar como parte de nuestro recibimiento. Saber cómo son esas rotaciones sociales en el mundo y cómo interpretarlas nosotros para el día que nos tocara, y me tocó justamente a mí un inmigrante de alumno; saber cómo acompañar a ese adolescente que viene de otro lugar, con sus emociones y sentimientos de venir a otro país con todo lo que conlleva montar un nuevo ciclo y circuito social; también es parte de eso”, expresó el profesor.
“La parte creativa es fundamental”
Gráfica y composición son manejados en el primer módulo del taller del FPB y allí “los chicos hicieron sus aportes tanto en el dibujo o comprender manejando el diseño personal y también el uso de dispositivos para buscar imágenes y transmitirlas al papel, pero no perder la parte creativa es fundamental para que sientan la integración social”, destacó Cabrera.
El trabajo final fue el muro, pero lo más importante fue todo lo aprendido y compartido por la diversidad de alumnos y docentes involucrados. “Los estudiantes al ir desarrollando el proceso de los talleres se fueron afianzando y acercando a la temática central que era el ser inmigrante y la realidad que esto representa. Si bien las dinámicas se valían de diferentes premisas a desarrollar por equipos integrados por alumnos que se armaban en cada encuentro que se daba de diversos criterios y pensamientos distintos, se lleva adelante la idea de generar bocetos relacionados a dicha técnica y la unidad de esto se concluye en el mural colectivo donde cada uno ve su aporte y también participa del dibujo del otro; viendo este compartir reflejado en un mural pintado en un espacio urbano donde el arte en conjunto se puede apreciar y compartir con todo el núcleo social”.
Cada trazo de ese colorido mural realizado por nuestros jóvenes representa el anhelo cumplido de haber encontrado un rincón de paz, una cierta estabilidad económica o una familia y una vida nueva. Refleja también un pedacito de pasado en otro terruño que se extrañará siempre, sentimiento que encontrará la calma en proyectos como este y en personas que acompañan, absorben otras culturas y comparten la nuestra, recordando que estamos todos bajo un mismo cielo sin fronteras.