El Centro Cooperativista Uruguayo (CCU) asesora proyectos que se llevan adelante bajo distintas modalidades y que se encuentran en diversas etapas, en Paysandú, Guichón, Tacuarembó y Mercedes. Totalizan cuatro obras en proceso y tres en etapas de trámites.
El arquitecto Gonzalo David de Lima, encargado de la regional litoral, detalló que “la cooperativa 21 de Setiembre, en Montevideo al sur, avanza dentro del cronograma previsto para la etapa de cimentación. Y el proyecto de Coviapp –Cooperativa de Vivienda Antigua Paylana Paysandú– en altura, está próxima a su finalización”. Las cooperativas Mburucuyá y Covisandú, “inician su tramitación ante OSE y la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) para su futura construcción de complejos tradicionales”.
En Tacuarembó, “son dos obras con un año de construcción y viene a prueba de las dificultades climáticas. El complejo habitacional Covipolta, de 30 viviendas, y Covinatac, con 36 viviendas”. En Guichón, la cooperativa Líber Seregni se encuentra en “etapa de su escrituración para iniciar las obras en altura el año que viene, con 28 viviviendas en un edificio de planta baja y cuatro niveles, optimizando el terreno ubicado en la esquina de Progreso y 19 de Abril, con la consolidación de la trama urbana”.
En Mercedes, la cooperativa Mercedes Unidos, es “otro edificio en altura porque también allí hay alguna dificultad con el acceso a la tierra para las construcciones tradicionales”.
Cooperativo
David de Lima consideró que “el sistema cooperativo, en general, tiene su trayectoria y hoy es la forma de acceso a la vivienda de la clase trabajadora que garantiza la solución habitacional para muchas familias. En el Día de la Construcción, desde el sistema cooperativa destacamos el empleo de mano de obra local. En ocasiones ocurre con las inversiones que llegan al departamento, traen a su propio personal y se ve menguada la contratación en nuestro medio. En los complejos de cooperativas, trabajamos con gente de las localidades y es una forma de generar empleo e incidir en la economía del departamento”.
Ejemplificó en la compra de insumos básicos, como ladrillos, en emprendimientos cercanos a la ciudad, con la excepción de algunos aspectos vinculados a las obras en altura. “Por ejemplo, los proveedores de los ascensores o la empresa encargada de la cimentación profunda en Coviapp. Si bien ahora, hay una empresa que trabaja en ese sentido, a raíz de la demanda”. En las contrataciones “se respeta el laudo vigente para la construcción y las condiciones de seguridad a través de las capacitaciones regidas por la normativa 125/014, el decreto de seguridad e higiene en la construcción. Se ha puesto énfasis en los edificios en altura para trabajar en obras con baja siniestralidad”.
Cartera de tierras
“Las distintas federaciones reclaman por una cartera de tierra que habrá que conformar en el corto o mediano plazo porque es la forma en que el sistema cooperativo tenga viabilidad. Es un debe en el departamento y en la región se repite. En el caso puntual de Tacuarembó, el intendente adquirió chacras cercanas a al ciudad, urbanizó la tierra con obras de saneamiento, agua y energía eléctrica y se la proporcionó a 13 cooperativas”, señaló David de Lima. Recordó que algo similar “se hizo en al época del arquitecto Juan Carlos Siázaro en Paysandú, que después se conformó la zona norte de la ciudad. Es una forma eficiente de gastar los recursos porque cuando esa tierra ingresa al mercado inmobiliario aumenta su precio”.
Salida laboral
El arquitecto destacó la oportunidad laboral en el área de la construcción para “hombres y mujeres cooperativistas que se capacitan en distintos oficios durante la etapa de ayuda mutua. Ya nos pasó con grupos que están integrados por mujeres jefas de hogar capacitadas y que pueden ser consideradas para ingresar a la industria. Hay que tener en cuenta que el proceso de edificación dura más de dos años y todo ese tiempo es de capacitación continua en diversas etapas de la obra”.


