La Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) realiza una gira por el Interior del país y en Paysandú, sus dirigentes mantuvieron encuentros con trabajadores de Paycueros, Pontevedra y Ambev-Cympay. El cierre de algunas industrias a nivel nacional, así como el envío al seguro de desempleo en empresas locales, profundizan la complejidad del sector que registra retrocesos desde hace más de una década.
El presidente de la confederación, Danilo Dárdano, reconoció que en Paysandú “son tres sectores que están complicados, cuyas soluciones no son fáciles porque presentan diferentes realidades. Algunas corresponden a problemáticas de categorías y otras son cuestiones más complejas como el sector de la bebida o los curtidores”.
El dirigente señaló que los malteros atraviesan por la compleja situación de la falta de materia prima y en el sector curtidor, “los trabajadores plantearon que la empresa tendría stock disponible para un par de años”.
Explicó que “el espíritu es trabajar en defensa de las fábricas para que sigan abiertas”, con la voluntad sindical de “convencer al Poder Ejecutivo, a la Intendencia y los ministerios correspondientes que en el caso de Paysandú es fundamental mantener los puestos de trabajo abiertos”.
Competitividad
Las industrias locales tienen dificultades para generar las condiciones de competitividad que exigen los mercados. Según Dárdano, “estamos inmersos en el capitalismo y en la mundialización de la economía. En ese marco hay que buscar nichos para insertar calidad en la industria a nivel regional, porque en cuestiones de escala el país somos muy pequeños. En cuanto a los aspectos vinculados a la competitividad, el precio del dólar incide negativamente y mucho más en la industria nacional”.
De acuerdo al dirigente, Uruguay debe “tener un dólar no tan depreciado, sino más competitivo a nivel regional. Hay que estudiar exoneraciones y beneficios que se otorgan a empresas similares en Uruguay. Incluso discutimos sobre la posibilidad de tener un salario industrial similar. Es decir, no ganar lo mismo, sino que el poder adquisitivo sea similar en los diferentes países para una competencia leal en cuestiones salariales y de exoneraciones”.
Dárdano enfatizó que los países del Mercosur terminan compitiendo entre sí y “en vez de ser complementarios, somos competitivos y nos peleamos por las inversiones. Debería ser a la inversa y resolver una complementariedad intraindustrial entre los países del bloque. No como hasta ahora, que competimos entre empresas, entre gobiernos e incluso entre trabajadores para que la inversión venga a cada uno de los países”.
Rechazan desindexación
La CSI rechaza la desindexación de salarios que fuera señalada por el Ministro de Economía, Gabriel Oddone y comparten “la mirada proclive a elevar los salarios sumergidos”. Dárdano recalcó que “eso no significa que estemos dispuestos a permitir una reducción o que no haya garantías para mantener cien por ciento del salario en el resto de los laudos”.
En este marco, plantean la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales. “Hay industrias con 40, otras 44 y otras 46 horas. Eso ha dependido de la correlación de fuerzas o la realidad productiva de cada sector. Hay, inclusive, fábricas dentro de una misma rama con diferentes horarios”, dijo a EL TELEGRAFO.
La confederación propone “homogeneizar y para nosotros lo mejor sería trabajar de lunes a viernes 40 horas. Sabemos que las críticas son inmediatas cuando dicen que queremos cobrar y trabajar cada vez menos. Pero no es así. En un país pequeño también tenemos que discutir la productividad. Pero no hablamos de discutir producción, destajo o façon. Si el sector empresarial está dispuesto, la confederación va en la línea de mantener la productividad que hay en 48 horas, mejorarla y llegar a 40 horas. Es producir y cobrar lo mismo”.
Faltan pautas del gobierno
El gobierno aún no ha enviado las pautas para los próximos Consejos de Salarios y dicha demora inquieta al movimiento sindical. Consultado por el retraso, Dárdano aseguró que “no tengo pruebas pero sí un convencimiento de un tironeo interno entre los diferentes ministerios, el presidente y la secretaría de presidencia para ver los planteos que llegan a los sectores sociales”.
El gobierno “se queja de la herencia recibida, la deuda por encima de lo que se pensaba, el déficit fiscal y las cuentas macroeconómicas. Pero ese déficit no deberían pagarlo los trabajadores, sino resolverlo con aportes de los capitalistas. Seguramente hay un tironeo interno para ver el planteo final que llevan al sector empresarial y a los trabajadores con las pautas del Poder Ejecutivo”.
