Nicolás Olivera rodeado por su equipo de gestión: Gabriela Gómez, Manuel De Souza, Martín Thomasset, Antonio Oliva, Carlos Batista, Gerardo Muria.
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Olivera inició su segundo mandato con anuncios en infraestructura, descentralización y programas sociales

En una ceremonia colmada de simbolismo, Nicolás Olivera asumió su segundo período como intendente de Paysandú para el ciclo 2025-2030. El acto central se desarrolló en el teatro Florencio Sánchez, donde presentó los principales lineamientos de su nuevo período de gobierno, destacando propuestas en infraestructura, descentralización, modernización del Estado, políticas sociales y educación.

Previo al ingreso del intendente al teatro, la Banda Municipal José Debali ofreció un breve concierto popular. En el interior del teatro, colmado en platea, tertulia y platea alta, también se dieron cita autoridades nacionales y locales. En el exterior, una pantalla gigante permitió a vecinos seguir el acto desde la calle.

Acompañado por su esposa y sus tres hijas, Olivera fue recibido con aplausos. Tras una breve presentación del gabinete que lo acompañará, subió al escenario, donde, visiblemente emocionado, admitió sentirse “nervioso” y presentó su discurso estructurado en “cuatro mensajes”.

Uno de los principales anuncios fue la recuperación de la caminería rural, destacando que se trata de una “prioridad” para su administración. “Vamos a poner todos los recursos que sean necesarios para tener una caminería en condiciones”, expresó, y planteó que quienes más deterioran los caminos deben “también ser parte de la solución”. Señaló que, si no hay voluntad de colaborar, se buscarán mecanismos para que esos aportes lleguen igual.

En el plano urbano, anticipó la continuación de obras de infraestructura vial, alumbrado, cultura y deporte, y reafirmó el compromiso de “hacer más y mejor” sobre lo ya realizado.

Otro eje fuerte fue la defensa costera, en el marco del Master Plan de la Costa de Paysandú. Adelantó que se construirá una defensa ribereña cerca del puerto, como solución definitiva frente a las crecientes. Mencionó que el proyecto se complementa con obras ya en curso como el Paseo Costero y el parque lineal Senderos del Río.

Respecto a la Residencia Estudiantil, ratificó su ubicación junto al río, a pesar de las críticas recibidas tras la última creciente. “Va a ser el mejor lugar para vivir y estudiar”, aseguró, subrayando que la propuesta busca generar una nueva centralidad urbana y jerarquizar la costa.

En cuanto a la modernización del gobierno departamental, anunció un ambicioso plan de ciudadanía digital, que permitirá realizar trámites, reclamos y pagos de forma remota. “Somos malos acreedores; nadie recuerda sus vencimientos. Queremos una nueva forma de vincularnos con el contribuyente”, dijo. También adelantó que se continuará con certificaciones de calidad ISO 9001:2015 en distintos procesos.

Olivera se refirió a la descentralización, destacando que “prácticamente todo el departamento está municipalizado”, y que su administración instalará los nuevos municipios con los recursos y competencias correspondientes. Subrayó la importancia del vínculo entre los alcaldes y la ciudadanía, al ser “el primer vecino” al que la gente acude.

Uno de los anuncios más ambiciosos fue la creación de un centro de formación de médicos especialistas. Planteó que Paysandú reúne las condiciones para convertirse en un polo en la materia, con hospital escuela, carrera completa de Medicina, residencia universitaria y campus universitario. Para ello, propuso crear una fundación para el desarrollo universitario y de otras formaciones, en alianza con el gobierno nacional y la sociedad civil.

También anticipó un programa de asistencia a jóvenes en situación de vulnerabilidad, que calificó como “mi desvelo”. Apuntará a rescatar trayectorias, brindar propósitos y alejar a los jóvenes de contextos de riesgo. “Si te tocó nacer en un lugar pobre no tienes que tener una condena de por vida”, afirmó.

En otro tramo, Olivera pidió apoyo al gobierno nacional, liderado por Yamandú Orsi, a quien definió como “un hombre de convicciones descentralizadoras”. Solicitó respaldo para los proyectos de defensa costera, soluciones habitacionales en el interior y la instalación de inversiones estratégicas, como el desarrollo del hidrógeno verde.

Finalmente, dirigiéndose a su equipo, advirtió que “no habrá descanso” y que exigirá compromiso y austeridad. Agradeció al funcionariado municipal, al que definió como indispensable, y cerró con un emotivo mensaje a su familia. “Ha sido difícil explicarles tantas ausencias… Siempre pensé que estaba haciendo algo mejor por tanta gente que lo esperaba”, expresó visiblemente conmovido.

Con promesas de gestión cercana, inversión estratégica y fortalecimiento de lo público, Olivera dio el puntapié inicial a un nuevo ciclo de gobierno departamental, centrado en la eficiencia y la cohesión territorial.

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General

Más de 4.000 familias recibirán el bono escolar en Paysandú

El 96% de los beneficiarios del bono de apoyo escolar “Vuelta a clases”, que debía recibir la prestación a través de Asignaciones Familiares, ya vio efectivizado el cobro a nivel país. Desde esta semana cobran aquellas familias para quienes se estableció como modalidad las redes de cobranza.
Quienes cobren a través de Abitab o Redpagos deberán presentar la cédula de la niña o el niño que recibe la prestación. El monto es de $2.500 por adjudicatario y será un único pago por este año.
Serán 114.446 escolares quienes recibirán el bono este año, mientras que a partir de marzo de 2026 se otorgará a todos los escolares del país. Montevideo y Canelones son los departamentos en donde se otorgarán más bonos, 44.829 y 20.134, respectivamente. Salto se encuentra en tercer lugar con 8.140 bonos, Rivera está en cuarto lugar con un total de 5.292 estudiantes beneficiarios, Artigas está quinto con 4.836 en tanto que Paysandú está sexto con 4.659 bonos.

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Destacados

Valeria Alonzo asumió la presidencia de la Junta Departamental de Paysandú

Con la presencia del intendente Nicolás Olivera, la Junta Departamental de Paysandú inauguró su L período de sesiones designando a sus nuevas autoridades. Por unanimidad, fue electa como presidenta la nacionalista Valeria Alonzo, acompañada por Gerardo Cabrera como primer vicepresidente (Partido Nacional) y Francisco Gentile como segundo vicepresidente (Frente Amplio), en el marco de un acuerdo interpartidario.

Durante el acto, Olivera destacó que comenzó su carrera política en la Junta y subrayó que “pasaron cosas trascendentes” en el período anterior, con una Junta que “estuvo a la altura de las circunstancias”. Llamó al diálogo, la transparencia y al trabajo conjunto: “Siempre se puede llegar al acuerdo, al entendimiento”.

Uno de los momentos más emotivos fue la intervención del edil colorado Daniel Buzzo, quien expresó “se puede” al aludir a su retorno tras una dura lucha contra el cáncer.

Por el Frente Amplio, Roberto Ciré valoró el respeto institucional y ofreció colaborar “en aquellas cosas que le sirvan a Paysandú”.

El colorado David Helguera enfatizó que “la democracia solo es posible con partidos fuertes” y reafirmó su línea batllista. Desde el Partido Nacional, Alejandro Colacce destacó la responsabilidad de los 20 ediles nacionalistas, afirmando que “tenemos una responsabilidad enorme hacia la gente que nos ha dado sus votos”.

La Junta sesionará dos veces por mes, entre lunes y viernes, de 19 a 23 horas. Se aceptaron renuncias de algunos ediles y se designaron como coordinadores de bancada a Colacce y Zanoniani (PN), Ciré y Osores (FA) y Helguera (PC).

 

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Rurales

El lunes presentan en Durazno resultados del proyecto Gestión del Pasto

El próximo lunes 14 de julio, desde las 14.30, el Plan Agropecuario presentará los resultados del proyecto Gestión del Pasto en una jornada abierta y sin costo, en la Sociedad Rural de Durazno. Será un encuentro presencial, sin transmisión en línea, pensado para el intercambio directo entre productores, técnicos e instituciones.
“Vamos a contar cuáles son las evidencias que respaldan las buenas prácticas, qué aprendimos en estos tres años y qué herramientas desarrollamos para seguir avanzando”, adelantó el ingeniero agrónomo Marcelo Pereira Machín.

El proyecto Gestión del Pasto funcionó bajo la lógica de laboratorios vivientes, con más de 25 predios en distintas regiones del país, en los que se evaluaron en condiciones reales las decisiones de manejo y sus resultados. “Hicimos extensión e investigación en situaciones concretas, no en laboratorios académicos. Y eso generó evidencias que justifican las buenas prácticas”, explicó el técnico del Plan Agropecuario.

Una de las claves fue enfrentar un escenario cambiante. En los tres años del proyecto hubo un año normal, el peor año de la historia en términos de crecimiento del pasto y un año excelente. “Esa variabilidad nos permitió ver cómo los productores se adaptan, cómo frente al mismo contexto se pueden tomar decisiones completamente opuestas y que ambas sean válidas”, subrayó.

Protocolos para adaptarse

La experiencia recogida permitió identificar prácticas comunes entre los productores exitosos. “No buscamos mejorar lo que hacían, porque ya eran productores que gestionaban bien. Queríamos entender qué hacían y por qué les iba bien, para poder trasladar ese conocimiento al resto”, explicó.
Pereira se refirió a la gestión del pasto como un arte, pero planteó un desafío mayor: “Queremos que ese arte pueda protocolizarse, para que no dependa solo de personas con experiencia o habilidades extraordinarias, sino que cualquier persona que se incorpore al sector pueda aprender a hacerlo”.
Esa protocolización no es una receta fija. “Los sistemas productivos son complejos: no es solo el campo o la infraestructura, es la gente que toma las decisiones, y eso varía en cada predio”, dijo. Por eso, el enfoque fue sistémico, con herramientas de análisis que consideran también aspectos humanos, familiares y organizacionales.

Indicadores para una mejor decisión

Uno de los grandes aportes del proyecto fue la construcción de un marco conceptual con cinco grandes macrovariables, cada una con indicadores concretos que permiten analizar el estado de situación de un predio. Entre los más relevantes, Pereira destacó la proporción del establecimiento con pasto mayor a cinco centímetros, indicador clave para la carga y la producción de carne.

También se evaluaron variables como el empotramiento, que mostró una relación directa con la producción, y el rol del área mejorada, que puede elevar la altura promedio del pasto, aunque con riesgos si se realiza sin considerar la relación insumo-producto, lo que puede afectar negativamente la rentabilidad.
“El desafío es que cada productor pueda autoanalizarse: cómo está de infraestructura, cómo está de agua, cómo está su genética, si sus vacas están adaptadas al nivel de producción de pasto que tiene su campo”, detalló.

Según Pereira, estos indicadores no son fórmulas mágicas, pero ofrecen pistas valiosas para mejorar la toma de decisiones. “Frente a problemas complejos, las recetas no funcionan. Lo que funciona es brindar herramientas que permitan pensar mejor cada decisión”, afirmó.

Del dato a la acción

A lo largo de los tres años de ejecución, el proyecto organizó más de 150 talleres, con participación de más de 1.800 productores. En estos espacios no solo participaron técnicos y ganaderos, sino también investigadores, docentes y representantes de otras instituciones vinculadas al agro. “Fue un proceso de integración de conocimientos”, remarcó Pereira.

El objetivo fue siempre el mismo: transformar información en conocimiento útil, para que el productor tenga más elementos a la hora de decidir. En ese sentido, el ingeniero Ítalo Malaquín, quien también colaboró en el proyecto, señalaba que “frente a un mismo escenario de malos precios y poca disponibilidad de pasto, hubo productores que tomaron caminos completamente distintos y ambos obtuvieron buenos resultados”.
Esa observación refuerza la tesis de que “las decisiones no pueden analizarse en abstracto: son siempre contextuales, y deben entenderse como parte de un sistema más amplio”.

Aprender y compartir

Más allá del clima, Pereira subrayó la importancia del aprendizaje continuo, tanto para técnicos como para productores. “La adopción de una práctica no es algo automático. La adopción es contextual, y para que sea sustentable en el tiempo tiene que estar basada en el aprendizaje”, afirmó.
Ese enfoque se refleja en la metodología del Plan Agropecuario, que promueve el trabajo en grupo y el intercambio entre pares. “Compartir el conocimiento es fundamental. En este proyecto, nuestros socios principales fueron los propios productores, y todos aprendimos juntos”, dijo.

Heladas se hacen sentir

El también presidente de la Mesa de Campo Natural señaló que las bajas temperaturas propias de la estación ya se hicieron sentir. “Cuando empieza a helar, las tasas de crecimiento del campo natural se reducen al mínimo”, explicó Pereira. Sin embargo, el contexto actual no es del todo negativo: “entramos al invierno con buena disponibilidad de pasto, lo que abre la posibilidad de utilizar herramientas como suplementaciones estratégicas proteicas, que permiten maximizar el uso de lo que hay disponible”.
La diferencia con años anteriores es notoria. “Peor sería haber entrado con muy poquito pasto, como sucedió durante la seca del 2023, una de las más grandes de la historia reciente”, recordó el técnico.

En ese sentido, aún el pasto afectado por heladas puede ser aprovechado si se aplica correctamente una suplementación equilibrada. “Con pequeñas correcciones proteicas, se logra mejorar la eficiencia en el uso del pasto, especialmente para las categorías que no pueden perder kilos, como la vaca de cría”, indicó.
El objetivo es mantener los sistemas en marcha con el menor costo posible, ya que, si se pierde el soporte del campo, la suplementación debe incorporar energía, “y ahí el costo es mucho mayor”.

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Rurales

Cítricos podrán exportarse a Filipinas

Desde el pasado 5 de junio, los cítricos uruguayos cuentan con autorización oficial para ingresar al mercado filipino. La habilitación se concretó tras la firma de un Plan de Trabajo bilateral y es fruto del esfuerzo conjunto del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Embajada de Uruguay en Indonesia, concurrente en Filipinas. Este avance refuerza los vínculos económicos entre ambos países y se suma a la reciente apertura del mercado cárnico filipino para Uruguay.
El pasado 17 de junio, Uruguay recibió comunicación oficial de la República de Filipinas, mediante la cual se confirma la habilitación para la exportación de cítricos uruguayos a ese país, efectiva desde el 5 de junio de 2025.

Este anuncio se enmarca en un exhaustivo proceso que condujo, en el año 2024, a la suscripción del Plan de Trabajo para la exportación de frutas frescas de Uruguay a Filipinas, sobre cuya base se concreta esta habilitación.

En ese sentido, los cítricos nacionales logran acceder a un nuevo mercado, augurando un pronto inicio de la corriente comercial.
Este logro es el resultado de un trabajo conjunto desarrollado en forma conjunta por el MGAP, el Mrree, y la Embajada de Uruguay en Indonesia, concurrente ante Filipinas.
Este avance se suma a la habilitación, a comienzos de este año, de 22 establecimientos uruguayos para exportar carne bovina a Filipinas y exhibe el espíritu de ambos países en la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios que contribuyan al crecimiento económico y al desarrollo sostenible de ambas naciones.
De esta forma, ambos países continúan profundizando y diversificando su relación económico-comercial sobre la base del beneficio mutuo.

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Destacados

Inauguraron salón multiuso en Federación

Fue inaugurado un salón comunal multiuso en Federación, en el Municipio de Cerro Chato. La intendente Nancy Núñez dijo al proceder a su inauguración que “son las pequeñas cosas las que hacen que valga la pena estar en estos cargos. Este salón, que antes era un conjunto de contenedores cerrados, hoy se transforma en un espacio de encuentro gracias al esfuerzo de muchos y al apoyo de los municipios cercanos”.

El nuevo salón permitirá mejorar la atención en salud, pues los profesionales de las giras médicas hasta ahora atienden en la escuela pública 62. También facilitará trámites como el cobro de pasividades, y ofrecerá un lugar de reunión para toda la comunidad.
Nancy Núñez agregó que como pedido de vecinos, queda para el gobierno entrante la gestión de una estación saludable. “No por ser pocos deben estar olvidados”, subrayó Núñez, recordando también las gestiones para mejorar el camino a Federación, actualmente en obra a cargo de la Dirección de Vialidad.
A la intendente Nancy Núñez la acompañaron la secretaria general Cristina Zeni; el director general de Obras, Horacio Mársico; la directora de Desarrollo, Estela Echeveste; la directora de Descentralización, Sandra Castrillón; la directora de Asesoría Jurídico Notarial, Tania González, y el coordinador Fabricio González.

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Opinión

Proyecto mejorado, aunque siempre habrá desconformes

La anunciada reconfiguración del proyecto de la planta de e-Combustibles de HIF Global en Paysandú, incluso con reducción del 35 por ciento de su superficie respecto al diseño original, así como la reubicación de sus chimeneas hacia el noreste, es un paso que corresponde calificar como positivo si tenemos en cuenta que de esta forma se atienden cuestionamientos, reparos e interrogantes surgidos desde diferentes ámbitos, a la vez que paralelamente se mantiene en todos sus términos el proyecto respecto tanto en la parte productiva como en el monto de la inversión y la consecuente provisión de empleos, de acuerdo a lo que se indicara por la empresa.

Es decir, por un lado se contemplan planteos surgidos desde la vecina orilla en cuanto a la afectación de la visual para el turismo de sol y playa, al reducirse su visibilidad desde las afueras de la planta, atendiendo la demanda de empresas turísticas de Colón, a la vez que esta nueva configuración disminuye en un 70% la intervención sobre el monte nativo y aumenta el área de reserva de biodiversidad a 260 hectáreas. De acuerdo a fuentes consultadas por EL TELEGRAFO, el nuevo diseño es posible gracias a un esfuerzo de reingeniería y a la incorporación de tecnologías que permiten una mayor eficiencia en el uso del espacio y los recursos.

Así, uno de los cambios técnicos establece el reemplazo del sistema de circuito cerrado por un sistema de torres de enfriamiento, que permite reducir la superficie construida manteniendo niveles sostenibles de consumo de agua, en tanto también en relación con el proyecto, el Ministerio de Ambiente aprobó la Evaluación Ambiental Estratégica del Programa de Actuación Integrada Complementario (PAIC-HIF), lo que es un espaldarazo en cuanto a garantías adicionales de inocuidad para el emprendimiento.
Estas modificaciones contemplan algunos de los reparos surgidos sobre todo desde grupos ambientalistas –algunos sensatos, otros no, por su índole fundamentalista– y da la pauta de que es posible incluso mejorar la ecuación costo – beneficio de la incorporación de la planta, que es la mayor inversión de la historia en el Uruguay, y ni qué decir para Paysandú y la región.

Tampoco debe llamar a sorpresa, desde que nunca se trató de un proyecto definitivo, y por ende siempre ha sido perfectible. Es a la vez un dato auspicioso acerca de la buena disposición y responsabilidad empresarial para seguir adelante con el emprendimiento pese a los cuestionamientos que siempre surgen a partir de este tipo de proyectos, algunos por parte de grupos intolerantes que en su visión fanatizada no admiten siquiera que se cambie una piedra de lugar, y otros que sí se hacen con un sentido racional y atendible en cuanto al origen de la controversia. Incluso mediante una campaña de recolección de firmas, los grupos han procurado frenar la instalación de las denominadas plantas de hidrógeno verde en la región de Paysandú, y según los organizadores estas plantas, promovidas como una solución sostenible, podrían traer consigo más perjuicios que beneficios para la región, incluyendo la posible contaminación de recursos naturales y el impacto en las comunidades locales.

Los cuestionamientos se enmarcan en la denuncia de que se está ante un saqueo de los recursos naturales, mientras que los inversores sostienen que se trata de proyectos que incorporar medidas extremas de prevención para no afectar el ecosistema, a la vez que aprovechan en forma inocua los recursos naturales y se generan fuentes de empleo directos y en infraestructura de apoyo.

Más allá de este proyecto puntual de producción de hidrógeno verde, existe una dicotomía que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el país, y que hasta ahora, con gobiernos de todos los partidos, no ha sido felizmente obstáculo para que igualmente se instalaran en el Uruguay inversiones que, como el caso paradigmático de la madera, han significado un antes y un después en zonas del interior profundo, porque a la vez no se han cumplido las catástrofes pronosticadas por los agoreros de siempre en base a sus eslóganes fundamentalistas.

Entre otras iniciativas, se cuestionó severamente en su momento por estas organizaciones la aprobación en la década de 1980 de la Ley de Desarrollo Forestal y de los consecuentes emprendimientos que traería aparejado la implantación de bosques con destino a su industrialización, sobre todo la instalación de las plantas de celulosa que se encuentran hoy en funcionamiento en nuestro país, lo que a su vez fue acompañado y potenciado por colectivos ambientalistas entrerrianos.
Pero el ciudadano común que no forma parte de estos grupos activistas, y sobre todo los gobernantes, tienen ante sí el derecho y el deber de informarse y analizar ponderadamente y con sentido común los pro y los contra de este tipo de emprendimientos, dejando de lado el ruido y la confusión que pretenden los argumentos tremendistas sobre los “saqueos” de nuestros recursos naturales, en este caso también la presunta contaminación del agua y el ecosistema, para situar las cosas en sus reales términos.
Porque no hay actividad humana que no implique cierto grado de contaminación, hasta “visual”, como en este caso, y de lo que se trata es de preservar el ecosistema en el marco de una ecuación costo-beneficio que debería tener el segundo factor como ampliamente favorable, desde varios puntos de vista.

En el tema que nos ocupa, el factor revulsivo y determinante es que el proyecto HIF Global contempla una inversión global del orden de los cuatro mil millones de dólares, correspondientes a 1985 millones para la producción de la planta propiamente dicha, con vista a la captura de CO2, la producción de metanol y la terminación del combustible sintético.

A esta inversión hay que agregarle una inversión adicional de 2.000 millones de dólares para la instalación de parques eólicos, granjas voltaicas y líneas de transmisión eléctricas en un radio de hasta 180 kilómetros de la ciudad de Paysandú, con las consecuentes perspectivas de fuentes de trabajo durante y después de la construcción de la planta, así como el reciclaje de recursos naturales y generación de energía categorizadas como ecológicas en el ámbito internacional, en todos los casos con cadena de apoyos en infraestructura que también implica recursos y plazas de trabajo.

No hay mucho margen para la cuando de lo que se trata al fin de cuentas es de discernir entre planteos bien fundados y atendibles y extremismos al grado de pretender que siempre se deje todo como está, argumentando que la naturaleza es sabia y por algo las cosas son así desde siempre.
Y como decíamos en anterior editorial sobre esta misma problemática, siempre corresponde dejar margen para rectificar detalles a tiempo –un ejemplo son estas modificaciones a la propuesta original– porque este es el sentido de contemplar el interés general por encima de los conflictos de intereses y los grupos de presión.

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