En el marco de la 18.ª Semana de Aníbal Sampayo, que este año conmemoró el 99.º aniversario del nacimiento del recordado músico y poeta sanducero, tuvo lugar un conversatorio en el Aula Magna del Cenur Litoral Norte de la UdelaR. La propuesta reunió a Walter Díaz, antropólogo, músico y productor que trabajó durante muchos años junto a Sampayo, y a Guillermo “Guille” Lugrin, músico, cantautor e investigador perteneciente al Movimiento de Costa a Costa de Entre Ríos (Argentina).
La moderación estuvo a cargo de Adriana Dávila, integrante de la Comisión de Cultura del Cenur y del Grupo Cultural Aníbal Sampayo, y hubo intervenciones musicales a cargo de Luigi Lemes, acompañado en guitarra por Eduardo Lemes.
Walter Díaz centró su exposición en la creación musical de Sampayo durante su exilio, entre 1980 y 1985, luego de su salida de la cárcel. Señaló que en contraposición a la refinada poesía que había marcado su carrera hasta entonces, en esos años su obra se enfocó en temas históricos, políticos y sociales, lo que le valió críticas de otros artistas –Mercedes Sosa, por ejemplo–, por el radicalismo de sus planteos. Relató que en esos años el músico realizó un gran número de giras por Europa, América Latina y otras regiones, llegando a actuar en zonas de conflicto, como Nicaragua e Israel, donde se presentó ante jóvenes uruguayos y argentinos residentes en kibutz. Entre sus actuaciones memorables destacó la ofrecida en la Folkets Hus de Estocolmo, cuando el colombiano Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura. Durante esos años Sampayo editó varios discos. Díaz se detuvo especialmente en dos discos; Canto sin rejas (1981), con doce canciones compuestas en prisión, y Canto a la Liberación, dedicado a figuras de héroes independentistas latinoamericanos. Su exposición estuvo enriquecida con anécdotas y detalles técnicos que despertaron gran interés en el público.
Por su parte, Guillermo Lugrin abordó el vínculo entre Sampayo y el chamamé, poniendo énfasis en la importancia de enmarcar a Sampayo dentro de ese género –declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2020– como una forma de proyectarla en el espacio y el tiempo. Argumentó que el chamamé y sus expresiones afines conforman un gran espacio cultural que abarca Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay, con millones de personas que lo practican y escuchan. En este contexto, subrayó, la música de Sampayo –profundamente inspirada en el paisaje geográfico y humano del litoral– comparte rasgos con diversas especies musicales regionales, más allá de las diferencias de nombre o variaciones locales.
Miradas diversas y público de distintos lugares
Como se ha venido difundiendo, las actividades de la 18.ª Semana fueron organizadas por el Grupo Cultural Aníbal Sampayo, la Comisión de Cultura de la sede Paysandú del Cenur Litoral Norte de la Universidad de la República, y la Alianza Francesa de Paysandú. En diálogo con EL TELEGRAFO, Adriana Dávila destacó el carácter híbrido del conversatorio, que combinó la asistencia presencial con la transmisión por Zoom. “Estamos muy contentos con el resultado. Este año ensayamos una forma diferente, invitando a personas con miradas variadas y temas diversos. La modalidad híbrida permitió la participación de gente de distintas partes del mundo. Hubo intervenciones muy valiosas, como la de una estudiante de doctorado, desde México, o la de un grupo de músicos de Diamante, Entre Ríos, que incluso redactaron y leyeron un saludo muy emotivo”, agregó.
Según la moderadora, hubo entre 15 y 20 personas conectadas en línea, mientras que en el Aula Magna hubo un muy buen marco de público. Valoró especialmente que el encuentro no se limitara a exposiciones magistrales sino que además generara discusiones, planteando tanto cuestiones anecdóticas como reflexiones más profundas sobre la obra de Sampayo, algunas incluso potencialmente polémicas. “Nos pareció muy importante, porque de eso se trata un conversatorio: de conversar en torno a preguntas que movilizan y nos hacen pensar”, concluyó.

