Nuestra historia, está basada en estudios científicos, arqueológicos, antropológicos, etcétera, y lo que no es mediante ese método, se considera fantasía, leyendas o mitos.
Los estudios arqueológicos emplean una variedad de métodos para investigar y analizar restos materiales del pasado. Estos métodos incluyen la excavación, prospección, datación, análisis de laboratorio, e interpretación de datos, además de técnicas especializadas para el estudio de materiales. ¿Porqué se requieren estos estudios? Porque se debe estudiar, analizar todo el contexto y el entorno. El encontrar un elemento, como un metal, una hebilla, un botón, una bala, así como una flecha, boleadora o cerámica, atribuida a los antepasados o a hechos ocurridos en otras épocas, sin el debido análisis del entorno, por la posible aparición de otros elementos, como restos de animales, personas, carbón, maderas, telas, cueros, etcétera. que puedan asociarse al elemento encontrado. Así como la investigación del medio donde fue hallado, si es una costa de un curso de agua, una elevación, cerro, construcción antrópica, o cuantos otros elementos puedan ayudar a generar un panorama más amplio, al definir fechas mediante estudios fisicoquímicos, geológicos, de fauna y flora, etc. Para esto, es necesario aplicar métodos, excavaciones, procedimientos muy delicados, mediciones topográficas, relevamientos minuciosos. Todo ello, permite hacer una reflexión, asociación con otras experiencias, con documentaciones históricas, con cuanto contribuya a describir y sacar conclusiones.
Es muy difícil, casi que imposible, sin un análisis científico como el descrito, sacar conclusiones, como decir que una punta de flecha es de tal o cual grupo nativo, o que vivieron de tal o cual forma, etcétera.
Sabemos de las dificultades técnicas y económicas para la realización de estos estudios en nuestro país. Pero la extracción o sustracción de elementos considerados históricos, de su lugar de origen, sin los correspondientes estudios, significa borrar la Historia.
Existen las llamadas colecciones o museos históricos, que no los son, que son meros juntaderos de elementos antiguos, sin el valor que deberían tener desde el punto de vista cultural.
En los sucesivos períodos políticos de distintos signos, nacionales o locales, no se ha valorado la importancia de estos estudios, ni se han asignado los recursos, y que no implican adquirir elementos sueltos sin los debidos estudios y certificaciones académicas. ¿Quien certifica con veracidad que tal o cual elemento es de tal o cual origen, o que perteneció a uno u otro personaje de nuestra historia? Han habido cantidades de ofertas para la comunidad, pero que carecen de valor y credibilidad científica e histórica, por lo antes expuesto.
Ing. Agrim. Leonardo Bulanti Gutiérrez, presidente de la Comisión Departamental de Patrimonio de Paysandú

