Escribe: Lic. Ps. Yasmin Buono: Claves para identificar el chantaje emocional en la pareja

En la dinámica diaria de muchas parejas, es normal que el amor conviva con tensiones que son inevitables y en la resolución de dichas tensiones existe un crecimiento del vínculo.
Sin embargo, cuando el miedo, la culpa o la amenaza se vuelven herramientas para obtener cierta obediencia, ya no hablamos de conflicto, sino de chantaje emocional.

La psicóloga Susan Forward, en su libro Chantaje Emocional (1997), lo define como “presionar a la pareja para que actúe, diga o piense de una manera determinada, bajo la amenaza implícita o explícita de consecuencias negativas”. Esta forma de manipular al otro comienza a ser sutil, para luego volverse progresiva, instalándose de manera casi inadvertida.

Un caso para ilustrar lo cotidiano

Mariana, 34 años, llegó a consulta sintiéndose “agotada y confundida”. Su pareja, no gritaba ni golpeaba, pero ante cualquier desacuerdo decía frases como: “Si salís con tus amigas no te quejes si después salgo”, “Yo hago todo por vos, y nunca hacés nada por esta relación”. Cuando ella intentaba poner ciertos límites, su pareja se mostraba molesto, retraído, aislado y dejaba de hablarle por dos días. Mariana terminó creyendo que la responsable de todo era ella.

Este patrón aparece en múltiples relaciones donde el afecto se entremezcla con ciertos mecanismos de control emocional que poco a poco van deteriorando la autoestima del otro.

Cómo opera el chantaje emocional

Forward describe distintos perfiles, por ejemplo, el castigador que utiliza la amenaza directa o indirecta: “si haces esto, atenete a las consecuencias”.
El provocador, que promete y seduce dentro del vínculo para luego exigir cierto cumplimiento.
El autodestructivo que utiliza el daño a sí mismo como presión: “si me dejás soy capaz de matarme”. En que es víctima, apelando a la culpa y la compasión para obtener lo que quiere.

Señales para estar alerta

Cuando una persona tiene que tomar decisiones importantes depende más del miedo que siente por la pareja que lo que realmente le importa.
Se instala poco a poco la idea de que “si el otro está mal, yo soy el culpable”.
El amor o afecto se da o se retira como si fuera una moneda, algo utilitario.
El diálogo se va reemplazando por presión, amenazas o silencios hostiles.
Y la persona, poco a poco, comienza a dudar de su propio criterio “¿será que la que estoy mal soy yo?”

La importancia de los límites

En este espacio donde hablamos de salud mental, es importante recordar que el control no es amor.
Es necesario promover una comunicación clara en la pareja, sin ironías, culpas ni doble discurso. Establecer límites saludables incluso en relaciones de largo tiempo.
Sostener además redes de apoyo fuera de la pareja, porque si existe tendencia al aislamiento es más fácil el control.

Buscar ayuda profesional cuando las discusiones se vuelven repetitivas, desgastantes o dominadas por el miedo a la reacción del otro.
El chantaje emocional no siempre surge de la maldad, sino muchas veces del miedo, la inseguridad o patrones de comunicación aprendidos.
Comprenderlo no implica justificarlo.

Reconocer estas dinámicas es el primer paso para elegir vínculos más saludables.
Recuerden: ninguna relación puede sostenerse cuando el amor se transforma en negociación. (097352937).