Después de 25 años de negociación, Mercosur y Unión Europea firmaron un acuerdo comercial en Paraguay

Después de más de dos décadas de negociación, se firmó en la capital de Paraguay el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Javier Milei de Argentina, Santiago Peña de Paraguay, Rodrigo Paz de Bolivia, José Raúl Mulino de Panamá y Yamandú Orsi fueron los presidentes asistentes, en tanto representó a Brasil el ministro de Relaciones Exteriores Mauro Vieira y, por la parte europea la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo António Costa.

El largo camino hasta la firma del acuerdo aún hoy es no solo cuestionado, sino directamente negado, por algunos países como Francia, Hungría y Polonia y todavía falta que el texto sea aprobado en los parlamentos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, así como también en el Parlamento Europeo. Asimismo, los países miembros del Mercosur aún deben resolver cómo se distribuirán internamente las cuotas de acceso al mercado europeo.

El presidente paraguayo recalcó que, “en un escenario global marcado por tensiones”, la concreción del tratado “envía una señala clara en favor del comercio internacional, como un factor de cooperación y de crecimiento”. “Sabemos hoy que este camino fue muy largo, que nos tomó más de 25 años superar las enormes dificultades, los momentos de estancamiento, de verdaderos impasses que parecían truncarlo todo. Sin embargo, aplicando la plasticidad de la inteligencia; supimos ser pragmáticos, flexibles y trascender las diferencias coyunturales y los intereses mezquinos para alcanzar un equilibrio adecuado”, afirmó Peña. También haciéndose eco de la actual situación mundial, Von der Leyen afirmó que el acuerdo es un mensaje “fuerte” contra los aranceles en el comercio exterior y contra el “aislamiento” que algunos países defienden para sus economías. Por su parte, Orsi expresó que la firma asegura la idea de los “consensos duraderos”, en las “instituciones” y en “un orden internacional basado en reglas, previsibilidad y cooperación”. “Hoy no estamos cerrando un capítulo, sino que estamos asumiendo una responsabilidad histórica. La responsabilidad de demostrar que el Estado de derecho, la democracia republicana y el comercio justo son las herramientas plenamente vigentes para mejorar la vida de las personas”, afirmó el presidente.

También observó que algunos tratados “se firman cuando las condiciones son ideales”, otros “cuando las circunstancias lo exigen”, y también “están aquellos acuerdos que se construyen porque existe una convicción profunda de que vale la pena realmente sostenerlos en el tiempo, y este es uno de ellos”.
“Durante 25 años nuestras naciones eligieron el camino más exigente, el del diálogo persistente, la negociación paciente, la búsqueda de reglas compartidas, aún cuando el contexto cambiaba y el mundo parecía moverse en otra dirección. Los aquí presentes lo sabemos bien: el camino más exigente es el camino del acuerdo”, afirmó Orsi.

Desde el equipo económico se ha señalado que “la ganancia más inmediata, claramente, es para el sector cárnico”, mientras que otros productos, como la lana y la pesca, también obtendrán beneficios a partir de la reducción arancelaria.

La figura faltante

Obviamente, la gran figura faltante fue el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, que ya había celebrado la firma en un encuentro este viernes con Von der Leyen. La razón de su ausencia según el gobierno brasileño es que el protocolo indicaba que la firma fue programada como un evento de rango ministerial (entre cancilleres), y el gobierno de Paraguay envió las invitaciones a los presidentes del bloque “a última hora”. De todas maneras Lula había dejado por escrito en una columna publicada en varios medios que la puesta en marcha del tratado permitirá la creación de “la mayor área de libre comercio del mundo”.

“Esta nueva asociación generará oportunidades mutuas de empleo, generación de ingresos, desarrollo sostenible y progreso económico”, afirmó. Aunque no dejó de aclarar que esta firma “constituye apenas el primer paso”, sostuvo que “comienza una nueva etapa de exigencia para la implementación ágil y transparente de lo acordado”. Señaló que “el verdadero éxito del acuerdo se medirá por la rapidez con la que sus beneficios lleguen a las estantes de los supermercados, al campo, a las fábricas y a los bolsillos de los ciudadanos”. Paralelamente, el presidente argentino Javier Milei aseguró que lo pactado es “un hecho de gran trascendencia política y económica” para los países integrantes del Mercosur y también, “probablemente”, para “el mundo entero”.

El mandatario argentino dijo que se trata del “resultado de una decisión estratégica” que su país promovió durante la presidencia pro témpore del bloque, en el primer semestre del año pasado, cuando “se consolidó la idea que condujo al bloque a pensar en una inserción internacional más abierta, previsible, flexible y dinámica”. Aunque no dejó pasar el “liderazgo europeo que hizo posible este resultado”; en especial, destacó el papel que tuvo en la etapa final de la negociación la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. El cambio de postura de Italia, en efecto, fue determinante para que el tratado se aprobase días atrás en el Consejo Europeo.