Escribe: Lic. Ps. Yasmin Buono. Cuesta creer: chupetes para adultos

En anteriores entregas he escrito sobre este tema preocupante como lo es el aumento en los niveles de ansiedad y estrés en la población mundial.

Parece haberse vuelto parte del paisaje cotidiano. Sin embargo, día a día las noticias nos sorprenden, y en este caso escribo sobre el surgimiento de chupetes para adultos en Asia, Europa y América.

Sí, es llamativo ¿verdad?, son objetos con un costo entre 40 y 50 euros diseñados especialmente para mayores de 18 años que buscan facilitar el sueño, dejar de fumar o reducir el estrés mediante la succión, un mecanismo asociado al consuelo temprano de la infancia.

Pero más allá de la anécdota pintoresca, este fenómeno nos invita a la reflexión sobre la sociedad y los tiempos que estamos transitando.

¿Regresión o autorregulación emocional?

La succión es uno de los primeros mecanismos de calma del ser humano. Donald Winnicott, reconocido pediatra y psicoanalista británico, describió los objetos de apego como aquello que ayuda al bebé o al niño a transitar la frustración y sentirse seguro. Desde esa mirada, el uso de estos elementos podría leerse como un intento de recuperar un espacio de protección frente a un mundo percibido como abrumador.

El psicólogo estadounidense James Gross, referente en regulación emocional, explica que los individuos buscan estrategias inmediatas cuando las emociones superan la capacidad de afrontamiento. Siguiendo esa línea, el chupete se volvería entonces una vía rápida para lograr bajar la tensión, aunque no necesariamente resuelva el conflicto de fondo.

Un alivio momentáneo en una época de sobrecarga

La cultura actual nos exige productividad constante y presencia digital la mayor parte del tiempo. El famoso autor Byung – Chul Han describe en sus libros una sociedad del cansancio, donde prima el rendimiento y la exigencia sobre el bienestar. Podría pensarse que un adulto que utiliza este objeto para calmar el estrés mezcla un porcentaje de inmadurez con un pedido de “auxilio”.

Algo así como decir: “necesito algo simple que me calme ya”.

Evitar mirar lo que duele

El problema estaría planteado por el hecho de que ese alivio inmediato del malestar podría estar evitando mirar lo que realmente duele, cansa, decepciona, frustra.

¿Qué pasa con las emociones que quedan debajo? ¿Qué mensaje social existe detrás de que cada vez se tolere menos el malestar y se desee encontrar soluciones rápidas o mágicas a los problemas?

Hasta el momento no existen estudios científicos relevantes que avalen la eficacia de los chupetes para la ansiedad en adultos. La evidencia invita a la cautela.

Un síntoma que habla de todos

Estimado lector, tal vez has escuchado hablar y decir: estamos cada vez más conectados pero cada vez nos sentimos más solos.

Y en ese sentido, el problema es que estamos yendo contra nuestra propia naturaleza que es la interconexión con otro ser humano. Es valioso establecer relaciones auténticas de compromiso sincero que nos proporcione la verdadera calma y nos regule emocionalmente.

Es bueno hacernos preguntas y desde este espacio invito a pensar juntos:

¿De qué manera toleras la incomodidad emocional?

¿Cuáles son tus formas de autocuidado y cuántas veces las pones en práctica?

¿Estamos buscando calma o anestesia?

La elección de este tema y su importancia no es el chupete en sí, sino lo que simboliza: una adultez muchas veces infantilizada que necesita desesperadamente volver a sentirse contenida. (097352937)