Orsi habló de Venezuela en Nuevo Berlín; llamó a prudencia diplomática en un mundo “pulverizado”

El presidente de la República, Yamandú Orsi, participó en Nuevo Berlín en el acto de donación de islas al Estado uruguayo, en el marco de un proyecto de conservación y ecoturismo con proyección binacional sobre el río Uruguay. Sin embargo, más allá del simbolismo ambiental y territorial de la jornada, el mandatario concentró buena parte de su intercambio con la prensa en un tema ajeno al acto, pero central en la agenda regional e internacional: la situación de Venezuela.

Consultado insistentemente sobre el régimen de Nicolás Maduro, Orsi respondió con visibles señales de incomodidad ante lo que consideró una reiteración de preguntas ya contestadas. “A nivel diplomático la OEA habló, nuestro embajador en la OEA habló, así que veremos qué pasa”, señaló en primera instancia, tras marcar distancia de pronunciamientos que, a su juicio, ya fueron realizados por los canales institucionales correspondientes.

El presidente fue más allá al referirse al debate sobre las condenas públicas a gobiernos autoritarios. “En la medida que el régimen autoritario deje de existir y aparezca una democracia, sí; si no, es lo mismo con otro color”, afirmó, en una definición que buscó desmarcarse tanto de lecturas coyunturales como de alineamientos automáticos.

Orsi recordó que ya se ha pronunciado en múltiples ocasiones sobre la naturaleza del gobierno venezolano. “Ya lo hice, 15 veces lo hice, no lo voy a decir de nuevo porque me parece tomarles el pelo a ustedes”, sostuvo, y agregó que no considera apropiado que un presidente salga a condenar de manera sistemática a todos los regímenes que no comparte. “No es lo que corresponde a un presidente”, subrayó.

En ese sentido, cuestionó las condenas tardías o retrospectivas. “Condenando algo que existió, me parece de cobarde”, dijo, aludiendo a pronunciamientos realizados cuando los escenarios de poder ya cambiaron. “Decilo cuando lo tenés que decir. Como cuando yo dije que era un autoritarismo. Dije lo que es”.

Para Orsi, el punto de quiebre sigue siendo la existencia de procesos electorales auténticos. “Ahora cambió un poco, pero no veo elecciones. El día que vea elecciones democráticas y gobiernos democráticamente constituidos, ahí te voy a decir”, afirmó.

El mandatario también resultó ser enfático al referirse a la situación de los presos políticos en Venezuela. “¿Cómo no voy a estar al tanto? Es condenable”, respondió ante una consulta directa, y agregó: “Lo vuelvo a decir, parece que no tuviéramos memoria: es condenable como cualquier régimen autoritario en el mundo”. No obstante, insistió en que la política exterior debe manejarse con cautela. “Tranquilidad. Saber utilizar las relaciones exteriores con prudencia”, resumió.

El intercambio derivó luego hacia el escenario internacional más amplio, marcado –según Orsi– por una transformación profunda de las reglas tradicionales. Consultado sobre contactos entre líderes regionales y el presidente estadounidense Donald Trump, el presidente uruguayo señaló: “Es lo que nos tiene acostumbrado Trump. Siempre es bueno que dialoguen”, aunque admitió preocupación por señales erráticas. “Me asustan ciertas señales que un día te despertás y te encontrás con otra”.

Desde su experiencia personal, Orsi defendió la diplomacia silenciosa. Recordó su participación en gestiones para la liberación de presos uruguayos en el exterior. “Yo estuve detrás de liberaciones de presos uruguayos, siguiendo con Estados Unidos paso a paso hasta que se liberaron. Es una muestra de trabajar bajo el radar para que funcione”, explicó.

En una reflexión de mayor alcance, el presidente sostuvo que el sistema internacional atraviesa una crisis profunda. “Hay que darse cuenta de que el mundo cambió y que los líderes del mundo son otros. Tenemos que acostumbrarnos”, afirmó. “Los organismos internacionales están pulverizados. El derecho internacional está pulverizado”, añadió, tras recordar su reciente participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas. “Hagan un repaso de esos discursos y nos damos cuenta de que es otro mundo”.

“Hacia dónde vamos, nadie se anima a decir el mundo que se nos viene”, reflexionó. Para Orsi, ese escenario incierto refuerza la necesidad del diálogo entre países, más allá de las diferencias ideológicas. “Es parte de la gracia de sentarnos a conversar con el resto de los países, sea la ideología que sea. Pero hay cosas que cuidar: la vida humana y la libertad”.

Un gesto inédito sobre el río Uruguay

En referencia a la donación de islas al Estado uruguayo, impulsada por el filántropo estadounidense Gilbert Butler y su fundación, con el objetivo de avanzar en un proyecto de conservación y ecoturismo, afirmó que “hace varias décadas que no se ve nada parecido a esto”.

“Es la primera vez que te vincula con un proyecto argentino también”, agregó, al destacar la dimensión binacional de la iniciativa. “Esto tiene que ser un parque binacional. Sería inédito y una señal para el mundo y para nosotros mismos”.

Orsi reconoció que se trata de un proceso que atravesó más de un período de gobierno. “Me enteré en el período anterior de que esto estaba y de que había alguien con esa generosidad para donarla con este objetivo”, señaló, y destacó el trabajo realizado por la administración anterior. “Como casi todas las cosas de esta magnitud, abarca más de un período de gobierno. Lo bueno es que se concrete”.

El presidente expresó una gratitud explícita hacia Butler. “Tenemos una gratitud con este tipo de gente que no se encuentra todos los días”, dijo. Finalmente, Orsi subrayó el valor simbólico del río Uruguay como espacio de integración. “Ayuda a pensar en un río Uruguay como algo que nos une y no que nos separa”, afirmó, en referencia a tensiones bilaterales del pasado.