Desde Paysandú, el INR extiende a 20 unidades penitenciarias plantación de árboles autóctonos

En la chacra anexo de la Unidad 16 de Paysandú se realizó una plantación de árboles autóctonos que permitirá generar semillas, ampliar el vivero existente y continuar distribuyendo ejemplares a instituciones educativas y sociales. La actividad forma parte de una iniciativa nacional del Instituto Nacional de Rehabilitación que alcanza a 20 unidades penitenciarias del país y procura combinar educación ambiental, trabajo y capacitación para las personas privadas de libertad.

La jornada se realizó el viernes 5 de junio, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, con la participación de la directora nacional del INR, Ana Juanche; el director de la Unidad 16, comisario Álvaro Ruiz; otras autoridades, entre ellas la concejala del Municipio de Porvenir Darinka Reimundez, funcionarios y personas privadas de libertad que desarrollan tareas en la chacra ubicada en las afueras de Paysandú.

“Es la primera actividad que se hace a nivel nacional en el Instituto Nacional de Rehabilitación”, explicó a EL TELEGRAFO Alejandra Otanha, coordinadora de Desarrollo de Marca del INR. La propuesta contempla la creación de rincones de especies nativas en unidades penitenciarias de diferentes puntos del país. No implica necesariamente una actividad en cada uno de los 19 departamentos, sino una acción de alcance nacional que se extiende a 20 establecimientos.

UNA INICIATIVA QUE NACIÓ EN PAYSANDÚ

El proyecto tiene su origen en la chacra anexo de la Unidad 16. Allí comenzó hace varios años como una experiencia de menor escala, impulsada por el voluntario Martín Mendaro, quien inició un vivero de árboles nativos y promovió su crecimiento.

“El pionero fue Paysandú, con la colaboración de Martín Mendaro, un voluntario que concurrió a la chacra del anexo de la Unidad 16 y empezó con un pequeño vivero hasta construir y remodelar uno más grande”, señaló Otanha.

Posteriormente, Mendaro se radicó en Montevideo por razones laborales y trasladó la experiencia a otras unidades penitenciarias. El proyecto se extendió a los establecimientos 1 y 6 y, desde el año pasado, también alcanzó a la Unidad 5 de mujeres, con participación del Ministerio de Ambiente.

“Es un proyecto institucional, o sea, del INR”, destacó Otanha. “La consigna siempre va a ser seguir replicando esta propuesta, no solamente en la Unidad, sino a nivel nacional también”.

El material difundido por el INR subraya que se trata de un hecho inédito para el sistema penitenciario uruguayo, debido a que es la primera vez que unidades de todo el país participan simultáneamente en una acción de plantación dentro de sus establecimientos.

ÁRBOLES QUE PRODUCIRÁN NUEVAS SEMILLAS

En Paysandú se plantaron coronillas, patas de vaca y timbós, entre otras variedades autóctonas, “con el fin de generar un semillero propio y trabajar la educación a través de la plantación y el estudio de estas especies”, explicó Otanha.

El vivero ya ha permitido donar árboles a escuelas, centros CAIF y otras organizaciones. También existe un intercambio permanente de semillas y plantines con unidades penitenciarias de otros departamentos, entre ellas Salto y Lavalleja.

“La idea es que sirvan como proveedores de semillas y poder continuar el proyecto”, afirmó. “Por eso se plantaron en la misma unidad y se siguen donando ejemplares a otras instituciones”.

La iniciativa procura que cada establecimiento pueda disponer progresivamente de sus propios espacios de producción. El objetivo no se limita a plantar árboles, sino que incluye la conservación de especies nativas, la capacitación y la difusión de conocimientos sobre riego, rotación de plantines y prevención de enfermedades.

“Esto requiere cuidados especiales, un conocimiento importante sobre el riego de cada semilla, cómo rotar las plantas y los plantines para que los hongos no los afecten. Los cuidados son muy específicos, entonces pretendemos realizar también cursos de capacitación”, señaló Otanha.

TRABAJO Y APRENDIZAJE DENTRO DE LA CHACRA

Las personas privadas de libertad participan directamente en las tareas del vivero y reciben un peculio por su trabajo. Para el INR, la propuesta ambiental también constituye una oportunidad de adquirir conocimientos que puedan resultar útiles después de recuperar la libertad.

“La idea es que adquieran estos conocimientos porque es un trabajo muy delicado por el tiempo que se le dedica y sabemos que hay demanda laboral para esta tarea”, expresó Otanha.

La coordinadora subrayó que el proyecto cuenta con el apoyo de instituciones públicas, organizaciones sociales y empresas privadas que aportan materiales. “Hay empresas que destinan nailon, materiales y hasta aserrín, para que se tenga una idea de la colaboración que existe”, indicó.

También destacó la importancia de articular esfuerzos con las comunidades locales. “Creemos que esto es un trabajo en conjunto. El INR tiene que poner su granito de arena y devolver siempre a la sociedad algo en calidad de servicio”, afirmó.

FORMACIÓN PARA LA REINSERCIÓN LABORAL

El vivero integra un conjunto más amplio de actividades productivas desarrolladas en la chacra anexo de la Unidad 16. En el establecimiento también funciona un tambo que remite leche a Conaprole y que, según Otanha, ha obtenido buenos resultados por la calidad de su producción.

Las personas que trabajan allí reciben capacitación y cursan estudios en UTU para certificarse como tamberos. Está previsto que puedan presentar sus currículums ante la Asociación de Productores de Leche de Paysandú, con el objetivo de facilitar futuras oportunidades laborales.

“Siempre se va a buscar incluir a las personas en trabajos remunerados. El trabajo de tambero es bien remunerado, pero además requiere mucha dedicación. Se ha logrado una excelente calidad en el cuidado de los animales y del producto”, señaló Otanha.

La posibilidad de instalar una quesería forma parte de las proyecciones futuras. El propósito sería incorporar un nuevo oficio y ampliar las alternativas de formación para quienes participan de las actividades de la chacra.

El INR considera que la jornada “constituye un hito para el sistema penitenciario nacional”. La plantación simultánea de árboles nativos “procura contribuir a la preservación del patrimonio natural, pero también generar espacios de participación y aprendizaje”.

“Se trata de generar conciencia de que cada uno tiene que hacer una parte”, resumió Otanha. “La consigna es seguir replicando esta propuesta”.