QUE VER: Las leyes de la frontera, en Netflix

En la película española Las leyes de la frontera, las tales fronteras son varias. Está la de Girona con el resto de España, pero también la de la edad, ya que el personaje principal es un joven que apenas está dejando la adolescencia para descubrir la madurez, pero también la del bien y el mal, o si se quiere, la de lo legal y lo ilegal.

Lo que pasa es que ese joven se verá atraído primero por una mujer mayor que él y luego, en un sentido diferente, por la “pareja” de ésta, un delincuente que lo llevará a meterse en el mundo del delito. Aquí hay que observar el gran detalle de la película. Al igual que los filmes sobre la mafia o sobre algún golpe maestro en el que los ladrones son más carismáticos que el loco Abreu y Francella juntos, también en Las leyes de la frontera no se puede dejar de comprender el atractivo que ejerce sobre el protagonista la forma de vivir de sus nuevos amigos.

¿Está mal lo que hacen? Por supuesto, está mal y es peligroso, hasta mortal puede ser, pero el director Daniel Monzón sabe perfectamente qué teclas apretar para que el espectador, además de sentir lo peligroso que es en lo que se está metiendo este joven común y corriente, también se palpe la emoción que le causa. Claro, para eso ayuda mucho la química entre el trío protagonista que forman Marcos Ruiz, el joven inocente llevado al delito, la bella Begoña Vargas, que es mucho más que una cara bonita porque también se come en dos panes la película y el amenazante pero también simpático Chechu Salgado.
Así la película avanza de atraco en atraco y de persecución en persecución al mejor estilo de lo que tan bien hecho hemos visto en el cine norteamericano. Esto tampoco es un punto a desmerecer, ya que el director Monzón comenzó su carrera en coproducciones con Hollywood e Inglaterra, algo que los españoles han intentado no siempre con la mejor suerte. Y, a decir verdad, esta película netamente española es lo mejor de su director.

Negando el dicho de que “nadie es profeta en su tierra”, aquí habría que decir todo lo contrario. Monzón no tiene que intentar coproducciones con Hollywood o Inglaterra, se sobra solo para hacer una muy buena película en su país. Tal vez en el futuro nos tape la boca cumpliendo su deseo de filmar en Hollywood alguna película realmente buena, pero viendo el notable resultado que consigue con Las leyes de la frontera lo más tentador es desear que siga filmando en su país. Pero eso se verá.
Por ahora si quiere una película con suspenso, acción, romance y también un toque de realidad, aquí la tiene. A esta altura no es poco decir y encontrarla es un verdadero tesoro. Y mucha atención al trío protagónico que se las trae. Como las modas mandan, los tres se han dedicado más a las series que al cine, demostrando que son todoterreno, más que nada ella que se ha subido al éxito de la serie Berlín, el spin-off de La casa de papel. Sin embargo, como comprobarán si ven la película, está para mucho más. Como todos los que trabajaron en este filme.

Fabio Penas Díaz

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