Amigos de los Cuidados Paliativos en la Junta: una causa que transforma el dolor en solidaridad

En una sesión especial celebrada en la Junta Departamental de Paysandú, el grupo Amigos de los Cuidados Paliativos fue recibido por ediles y autoridades con el objetivo de visibilizar su trabajo solidario, plantear sus desafíos actuales y solicitar el apoyo institucional necesario para continuar con su labor de acompañamiento a pacientes y familias en situación de vulnerabilidad.

La sesión, con la presidencia de Valeria Alonzo, contó con la presencia de la secretaria general de la Intendencia, Gabriela Gómez, así como referentes del ámbito de la salud y representantes de organizaciones sociales. Gabriela Gómez resaltó la relevancia de los cuidados paliativos como un acto de humanidad y compromiso social, lejos del estigma que muchas veces acompaña a la palabra. “Pensamos que paliativo es sinónimo de fin, cuando en realidad puede ser un nuevo comienzo. La amistad, en este caso, se traduce en entrega: con tiempo, con amor, con escucha, con compañía”, expresó.

Además, la jerarca reconoció las falencias estructurales del Estado en este ámbito, y valoró el rol de la sociedad civil en cubrir esas carencias. “Hay muchas realidades que no figuran en las estadísticas, pero existen. (…) Estos amigos están haciendo mucho, desde el dolor, transformándolo en amor y en vida”.

Durante la sesión, una integrante del grupo, Gabriela Pagani, presentó con claridad y emoción el trabajo que realizan desde la asociación. “Somos una organización solidaria que nació del dolor, pero actúa desde el amor. Cada día salimos a la calle, sin oficinas ni sueldos, a acompañar con insumos, asistencia y humanidad a quienes más lo necesitan”, explicó.

Amigos de los Cuidados Paliativos brinda canastas mensuales de alimentos, artículos de higiene, ropa, insumos médicos, elementos ortopédicos, y apoyo logístico y emocional a pacientes derivados tanto en domicilios como en el hospital. El grupo también realiza traslados solidarios para consultas médicas y retiro de medicamentos, todo financiado con recursos obtenidos a través de eventos benéficos.

Pagani enfatizó que, muchas veces, son el único apoyo fuera del sistema de salud que reciben las familias. Por ello, remarcó dos necesidades clave: la obtención de personería jurídica y obtener un espacio físico para guardar los elementos donados y centralizar las tareas logísticas. “Queremos crecer. Tener formalidad, acceso a beneficios fiscales para empresas colaboradoras, y poder soñar con un futuro hospicio en Paysandú. Para eso necesitamos apoyo institucional y de la sociedad en su conjunto”, afirmó.
A su turno, Mario Viviani –otro representante del grupo– compartió el origen del grupo desde una vivencia personal. Tras perder a su hijo a causa de un cáncer y enterarse de la sanción de la ley 20.179 sobre cuidados paliativos, decidió involucrarse. “Sentí que tenía que hacer algo. Lo primero que hice fue llamar a la doctora que había acompañado a mi hijo, y de esa inquietud nació este grupo. Empezamos a notar que muchos pacientes y familias no solo enfrentan la enfermedad, sino también la falta de recursos, de contención, de acompañamiento. Ahí entramos nosotros”.

Viviani relató que el grupo mantiene una coordinación directa con las asistentes sociales de ASSE y Comepa, quienes derivan casos que requieren asistencia urgente. Cada solicitud se evalúa en las reuniones semanales del grupo, y luego se concretan las visitas domiciliarias. “Si ven una camioneta blanca con una bandera por Paysandú, es porque hay un amigo de los paliativos cerca”, comentó con orgullo. Por su parte, María Rodríguez se enfocó en derribar los prejuicios alrededor de los cuidados paliativos. “No se trata de morirse, sino de vivir con dignidad, hasta el final. Muchas personas, cuando se les acompaña bien, retoman proyectos, reconectan con sus familias, incluso revierten decisiones duras como optar por la eutanasia”, dijo. Y agregó: “Quienes pasamos por esto sabemos lo que significa que alguien te acerque una silla de ruedas, un colchón, o simplemente te acompañe. Nadie puede imaginarlo del todo, salvo quien lo vivió”.

Rodríguez también destacó la dimensión emocional del trabajo que realizan. “No todo es asistencia material. A veces es llevar a alguien a una policlínica, conseguirle una radio, revistas para leer, o ayudar con una mascota. Todo gesto suma. Cada uno puede colaborar desde su lugar”.

La secretaria general Gabriela Gómez expresó el compromiso del Ejecutivo Departamental y de la Junta para apoyar la búsqueda de una sede, así como para acelerar los trámites necesarios que permitan al grupo obtener su personería jurídica y acceder a fondos públicos. “Con buena voluntad no se compran camas ni pañales. Se necesita apoyo real, y nosotros estamos para acompañarlos en ese camino”, aseguró.

Las reuniones del grupo se realizan todos los lunes a las 19 en la sede de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, en Monte Caseros y Artigas. También cuentan con redes sociales activas en Instagram, Facebook y YouTube, y un número de contacto: 091659081.