Claves a considerar del destete y la recría ovina

Si es campo natural, es conveniente brindar suplementos nutricionales.

(Por el ingeniero agrónomo José Francisco Ramos, técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana).
El destete es la práctica de manejo que separa a la oveja de sus corderos con la principal finalidad de atender los diferentes requerimientos nutricionales y sanitarios de ambas categorías. Una oveja libre de cordero no tiene requerimientos especiales, mientras que los corderos en pleno crecimiento requieren de pasturas de alta digestibilidad y buenos niveles de proteína.
En segundo lugar, a partir de aproximadamente la octava semana de lactancia, la conversión de pasto en carne comienza a ser mayor que la eficiencia del doble pasaje: pasto – leche de oveja – carne de cordero. De hecho, a las 14 semanas de vida la leche materna solo contribuye con menos del 10 % del total de la energía en la alimentación requerida por el cordero.
Por otra parte, entre la quinta y octava semana post – parición las madres que tienen cordero al pie, reducen su natural resistencia a los parásitos gastrointestinales, se cargan de lombrices (fenómeno conocido como “Alza de lactación”) y contaminan con huevos a las pasturas que finalmente infestan a los corderos. Éstos, que aún tienen un sistema inmunitario muy inmaduro, comenzarán a sentir los efectos parasitarios a partir de las 12-15 semanas de edad.

El peso indicado al destete

Para todos los sistemas de producción, más allá de diferencias en el énfasis relativo carne / lana, es deseable aumentar los kilos de corderos destetados por kilo de oveja destinada a la reproducción. El peso al destete es determinante para el desempeño productivo futuro de los corderos.
El destete puede definirse como una etapa de transición, la que junto con la recría puede afectar la mortandad post – destete, la producción y calidad de lana, el desempeño reproductivo de las borregas, la edad de faena y la vida productiva futura en general. A propósito del riesgo de muerte post – destete, los primeros 120 días post – destete son críticos y se maximiza severamente con pesos al destete menores a los 20 kilos y ganancias de peso mensuales inferiores a 1 kilo.
El destete debería realizarse entre los 3 y 4 meses de edad de los corderos y para las razas más comunes de nuestro país, criadas a campo natural y con destete de aproximadamente 12 a 14 semanas, debería ser un objetivo destetar corderos con pesos superiores a los 20 kilos.

Agua, sombra y suplementos

El campo natural, principal base alimenticia para los ovinos en el país, en general compromete el consumo de proteína y el consumo potencial de materia seca y no permite cubrir los requerimientos de los corderos para alcanzar ganancias que permitan recrías eficientes, conduciendo en promedio a ganancias magras en el eje de los 50 g/d (o 1,5 kilos por mes). Es muy importante conocer el peso al destete y trabajar más allá del peso promedio, analizando la variabilidad y procurando identificar animales con pesos críticos (menores a 20 kilos) para brindarles las mejores oportunidades nutricionales y sanitarias. Además, se recomienda proveer a los corderos destetados agua de buena calidad y fácil acceso y sombra adecuada, pensando en el verano.
La categoría “corderos destetados”, es altamente susceptible a los principales problemas sanitarios del ovino (parasitosis gastro-intestinales y afecciones podales). Las bases para el control sanitario de los corderos destetados son: la generación de pasturas parasitariamente seguras para el destete (sin pastoreo ovino previo por al menos 90 días), el control de la carga parasitaria mediante análisis copro-parasitarios (HPG), el conocimiento de la efectividad de las drogas (lombritest) junto al uso de las drogas más efectivas y contar con animales libres de pietín, vacunados contra clostridiosis y ectima. Un adecuado peso vivo al destete, acompañado de un esquema sanitario planificado, ayudaría a minimizar las pérdidas por causas sanitarias en el período destete – recría.

Suplementar

Existen múltiples tecnologías que pueden mejorar el desempeño productivo de corderos destetados. La suplementación proteica sobre campo natural, a través del suministro de granos, raciones o bloques proteicos o mediante la utilización de pasturas ricas en proteína como suplemento proteico es una excelente alternativa con la que se pueden esperar ganancias medias diarias que representan 1,5 a 2 veces los registros del campo natural (75 – 100 g/d vs. 50 g/d). Por otro lado, el pastoreo en mejoramientos o praderas de distintas especies también es una opción atractiva, pudiéndose alcanzar ganancias compatibles con recrías eficientes e incluso con invernadas exitosas representando 2 a 2,5 veces los registros de ganancia media diaria del campo natural (100 – 125 g/d vs. 50 g/d). Otra opción es la utilización de verdeos de verano, los que se destacan por la alta capacidad de carga (30 – 50 corderos/ha) generando facilidades operativas y liberación de áreas para otras categorías bovinas u ovinas en el establecimiento. En promedio, los registros de ganancia media diaria representan 1,5 veces la referencia del campo natural (75 g/d vs. 50 g/d), aunque se pueden registros mayores o similares pero con mayor carga animal a través de la suplementación o del pastoreo controlado por tiempo de acceso. Por último, el confinamiento o alimentación a corral ha sido utilizado en el país fundamentalmente sobre lotes de animales con bajo peso al destete (“lote de cola”) para reducir mortandad o sobre lotes de animales con alto peso al destete para adelantar la edad de faena (invernada). Las ganancias medias diarias esperables oscilan entre 200 y 300 g/d (4 a 6 veces la ganancia del campo natural) con eficiencias de conversión entre 4 a 7 kilos de alimento por kilo de peso vivo.
La recría es un proceso productivo poco priorizado, pero planificable y predecible. Minimizar las pérdidas de animales entre el destete y el año de edad es posible. Una secuencia lógica para proceder es conocer el punto de partida (peso al destete, uso de balanza, monitoreo y loteo), establecer objetivos productivos claros asociados a una correcta definición del sistema de producción y comercialización, y finalmente, analizar qué estrategias o recursos permiten alcanzar esos objetivos.