Meteorismo espumoso, problema en aumento en sistemas pastoriles

El meteorismo espumoso en los vacunos es una problemática que aumentó a lo largo del tiempo en los sistemas productivos pastoriles de la mano de la intensificación y la incorporación de mejoras. “Suelos aptos y buenos niveles de fertilización permiten el uso de especies forrajeras para el consumo animal de muy buena calidad nutricional y altas producciones”, explicó el doctor Germán Álvarez, técnico del Plan Agropecuario.
Se refirió al caso de las leguminosas comúnmente utilizadas en nuestros sistemas productivos como la alfalfa (Medicago sativa), trébol rojo (Trifolium pratense) y trébol blanco (Trifolium repens), capaces de producir meteorismo espumoso.
El meteorismo o timpanismo, es una distensión anormal del rumen y retículo del rumiante debido a una retención excesiva de gases de la fermentación ruminal. Esta acumulación de gas, puede ser libre por encima del contenido del rumen que normalmente se elimina con la eructación, o bien, aparecer en forma de espuma que persiste mezclada con este contenido.
“Cuando hablamos de meteorismo espumoso nos referimos a la producción de una espuma estable en rumen que atrapa los gases de la fermentación, esto impide la eructación normal y provoca en consecuencia un aumento de la presión intraruminal a niveles que van de moderados a mortales en los casos más complicados”, sostiene Álvarez.
El consumo de las leguminosas citadas anteriormente, “muy utilizadas en nuestras condiciones productivas dados sus claros beneficiosos, está asociado a la aparición de problemas con el meteorismo en los animales”.
Si bien no está del todo claro por qué estas especies pueden provocar la patología, las proteínas solubles que contiene la planta y sobre todo en las hojas, se las considera generalmente las responsables de la producción de esta espuma estable. Dado esto, es que la mayor incidencia del meteorismo está asociado a estados vegetativos y en rápidos crecimientos de las plantas, por lo que la primavera y el otoño son las épocas de mayor incidencia.
Por el contrario, condiciones de baja humedad en el ambiente y estados de mayor madurez de estas plantas, se asocian a una menor incidencia de la problemática.
“Otro aspecto no menor es que las leguminosas que se asocian al meteorismo son de una mayor velocidad de fermentación a nivel ruminal en comparación a las especies que no lo provocan, donde generalmente son de una digestión más lenta”, precisó.

Factores de riesgo

Se trata de una patología donde interactúan un gran número de predisponentes, lo que la hacen bastante compleja en identificar a todos los factores de riego para su aparición, como así las medidas preventivas a tomar. “Del mismo modo, se hace difícil mencionarlos por separado cuando en la realidad pueden influir de manera simultánea”, dijo el profesional.
“Naturalmente el meteorismo espumoso va a estar asociado al consumo directo de las pasturas de leguminosas de mayor incidencia (principalmente alfalfa, trébol rojo y trébol blanco), principalmente en estados de crecimiento vigoroso de las plantas y en etapas inmaduras de prefloración”. En consumos de fardos o henos de alfalfa, y en henolajes de la misma, “se podría presentar algún caso de meteorismo, pero siendo de mucho menor frecuencia y gravedad en comparación a los cuadros de pastoreo directo de estas praderas”.
Entiende que “es importante tener en cuenta que los ovinos también se pueden ver afectados de meteorismo espumoso, si bien suelen afectarse con menos frecuencia en comparación con los casos colectivos en vacunos que pastorean estas leguminosas”.
Otro componente de las plantas, que se sabe tiene participación, son los niveles de taninos. “Niveles más elevados de taninos en las plantas (ejemplo Lotus corniculatus) o su administración en otros alimentos, están asociados a una disminución en la presentación de meteorismo espumoso”, aclaró.
Factores ambientales también juegan su papel en el riesgo. “Mayor humedad en las pasturas (rocío matutino), aumenta el riesgo de meteorismo. Dado esto, los pastoreos por las tardes en épocas riesgosas suelen ser algo más seguros. Como mencionamos, las interacciones entre los diferentes factores suelen ser complejas, no existiendo condiciones sine qua non, pero los cuadros suelen ser más frecuentes cuando las temperaturas ambientales son moderadas (20-25°C) y existe adecuada humedad, en definitiva, condiciones óptimas para el crecimiento vegetativo de estas plantas”.

Predisposición a la enfermedad y síntomas

El meteorismo puede tener implicancias de gran importancia económica en los sistemas productivos. A las posibles pérdidas por muertes de animales, se le agregan pérdidas productivas, sobre todo debido a las limitaciones en el manejo del pasto que trae aparejado la problemática, lo que conlleva muchas veces a un uso de estas pasturas de alta producción y calidad en estados no óptimos de su mayor potencial.
En cuanto a factores del ganado, existen susceptibilidades diferentes a la aparición de meteorismo. “Se sabe que hay individuos que son más propensos a desarrollar el problema que otros, así como grupos de animales que tienen mayor susceptibilidad que otros, pudiendo existir incluso un factor hereditario”.
Generalmente el riesgo de presentarse es menor cuando el ganado ingiere de manera continua la pastura. “Por el contrario, los pastoreos horarios que son interrumpidos por algunas horas suelen aumentar el riesgo en los animales cuando vuelven a ingresar a la pastura, con el agregado que muchas veces estuvieron previamente unas horas de ayuno”.
Otro aspecto indicado por Germán Álvarez, “es que en algunas situaciones se observa un desfasaje de algunos días de cuando los animales entran por primera vez a una pastura riesgosa y la aparición grave del problema. Este retraso, puede generar una falsa seguridad en el productor de un aparente riesgo bajo de meteorismo en las primeras horas que los animales ingresaron por primera vez la pastura”.
El meteorismo espumoso es una causa frecuente de muertes de animales muchas veces abrupta, por lo que la diferenciación con otras causas de este tipo de desenlaces es importante. “En ese sentido, causas como clostridiosis, carbunco bacteridiano, muerte por rayo entre otras, es importante descartarlas. Esto también hace que en la práctica muchas veces pueda ser dificultoso determinar la causa de muerte por el meteorismo. Si el ganado no es observado de manera regular, muchas veces los cuadros característicos de meteorismo no son visibles y el hallazgo es de los animales ya muertos”.

En cuanto a los síntomas en el animal, comienza al poco tiempo del pastoreo con una distensión característica del abdomen, por el flanco izquierdo en primera instancia y abarcando después todo el abdomen rápidamente. “Cuando ya la distensión es considerable y visiblemente molesta para el animal, deja de comer, se echa, se patea el abdomen, orina y defeca frecuentemente, y comienza a mostrar dificultad respiratoria. Hay una intensa respiración por boca, salivación excesiva, el animal extiende la cabeza y exterioriza la lengua debido a la gran dificultad para respirar. Vocaliza frecuentemente por el grado de incomodidad y el cuadro se sigue agravando hasta llegar a la muerte por asfixia”.

Tratamiento

El grado de meteorismo y el riego de vida del animal va a determinar en cierta medida el tratamiento a instaurar. El profesional indica que “en casos extremadamente graves de gran distensión abdominal, compromiso respiratorio grave y riesgo de vida, la única alternativa que nos queda es realizar un corte de urgencia como primeros auxilios en el flanco izquierdo (ruminotomía), antes de que el animal entre en colapso y muera. Se realiza un corte rápido en el flanco izquierdo a través de la piel, musculatura del flanco y se ingresa al rumen para provocar la liberación rápida y explosiva del contenido ruminal, aliviando de esa forma la gran presión abdominal.
Luego de superada esta etapa de urgencia, es muy importante tratar las complicaciones secundarias al corte, evitando la contaminación del peritoneo y la herida, además de suturar los diferentes tejidos que implicaron el corte”.
Sostiene que “existen instrumentos punzantes como los son el trocar y cánula que se usan comúnmente para aliviar el contenido y gas en los casos de meteorismo. En la práctica, asociado al contenido espumoso que se forma en el rumen con este tipo de pasturas, estos instrumentos pueden resultar insuficientes dado que su diámetro es ocluido por este contenido y no se logra una buena evacuación. Si se logra evacuar con la cánula, la misma puede ser fijada a la pared del flanco en el animal y tiene además la ventaja que se pueden administrar productos antiespumantes por esta vía”.