La educación vial, motor de la estrategia en Paysandú

Víctor Deorta y Gastón Berreta.

Cada vez que un mecánico ajusta un freno, revisa un cinturón de seguridad o recomienda cambiar un neumático, no solo está cuidando un vehículo: también está cuidando vidas. En Paysandú, donde el parque automotor se acerca a las 100.000 unidades –entre 50.000 y 60.000 motos y unos 30.000 vehículos con matrícula local, más los que llegan desde otros departamentos–, la tarea de quienes mantienen a punto autos y motos es inseparable de la seguridad en el tránsito.

En el marco del Día del Mecánico, EL TELEGRAFO entrevistó al director de Tránsito, Gastón Berreta, y al jefe administrativo de la Oficina de Tránsito, Víctor Deorta, para conocer cómo se realizan los controles técnicos, cuál es el papel de los talleres y qué desafíos enfrenta hoy la seguridad vial en el departamento.

UNA INSPECCIÓN QUE APUNTA A LA SEGURIDAD

Deorta explicó que, si bien en Paysandú no existe una revisión obligatoria para todo el parque vehicular, los controles se aplican tanto en la calle como en los trámites de empadronamiento y transferencia.

“No se aplica un control obligatorio a todo el parque vehicular, sino que tanto los inspectores de tránsito en la calle cuando hacen los controles de rutina como los técnicos municipales que hacen el control vehicular para los trámites de registro automotor, cuando les toca controlar un vehículo controlan absolutamente todo lo que la ley de tránsito determina y lo que la ordenanza puntualmente exige”, señaló.

Entre los aspectos revisados se encuentran el sistema de luces, acrílicos, cinturones de seguridad, apoyacabezas, parabrisas, espejos, paragolpes y cubiertas, además del funcionamiento de frenos y limpiaparabrisas. “Si bien no se hacen inspecciones exhaustivas porque no se cuenta con el equipamiento de otras plantas –como en el servicio tercerizado en Montevideo–, en nuestro caso la inspección es ocular”, pero de todas formas permite corroborar que el vehículo esté en condiciones de “circular con seguridad”, explicó.

Berreta complementó que uno de los puntos más sensibles es la identificación de los vehículos. “Sobre todo controlamos el número de chasis y el número de motor, eso es fundamental, porque hace tener certezas sobre lo que se está registrando”, indicó. Recordó que a nivel nacional se han registrado casos de robo y clonación de automotores, que luego se comercializan incluso a través de redes sociales.

EL MANTENIMIENTO, UN COMPROMISO INELUDIBLE

La responsabilidad del conductor en el mantenimiento regular de su vehículo es clave. “Es fundamental el mantenimiento periódico y adecuado, de acuerdo a lo que dice el manual y de lo que uno como buen conductor debería tener en su idiosincrasia personal”, sostuvo Deorta. “No es solo por el hecho de evitar accidentes, sino también para conservarlo mejor. Es fundamental el estado de neumáticos y de los cinturones de seguridad”, citó a modo de ejemplo, y en ese sentido observó que “hay gente que no toma conciencia de que, si no están en buenas condiciones, en caso de un accidente no van a funcionar como se espera y el resultado puede ser grave”.

Según su experiencia de más de 20 años, muchos sanduceros no prestan atención suficiente. “Realizamos unos 60 trámites diarios y son muchos los vehículos que no aprueban la primera inspección”, porque tienen el freno de mano largo, les faltan luces o presentan parabrisas dañados. “Eso habla de que muchas veces la gente se sube al auto sin mirar en qué condiciones está”, observó.

 

EDUCAR PARA SALVAR VIDAS

Berreta insistió en que la prevención de accidentes pasa por la educación. “Sin dudas, las campañas son claves porque nuestro objetivo principal es reducir los accidentes de tránsito y la forma de hacerlo es a través de la educación”, aseguró.

La Dirección de Tránsito está “fomentando y fortaleciendo el área de la educación vial” y en esa línea trabaja en centros educativos de todos los niveles y también se enfocará en instituciones deportivas, sociales y barriales. “Apuntamos a educar a los más chicos porque así se termina reeducando a los más grandes”, explico, refiriendo que cuando un niño nos llama la atención por una imprudencia, “tomamos conciencia”.

“Como rumbo de esta Dirección la parte de educación vial es el motor insignia”, reafirmó.
La fiscalización sigue siendo parte de la tarea, en especial en intersecciones críticas, y se realiza en coordinación con Policía y Caminera. Pero el mensaje de la Dirección busca ir más allá de la multa, procurando que la población entienda “que no solo estamos para fiscalizar, sino también para educar y para tratar de salvar vidas. La mayoría de los accidentes ocurren por distracciones o imprudencias”, reflexionó. Y recordó el conocido refrán: “Es preferible perder un minuto en la vida y no la vida en un minuto”.