Las gremiales agropecuarias del Mercosur avanzan en un acuerdo común para proponer a los gobiernos el criterio de distribución de las cuotas del tratado con la Unión Europea, con foco en las 99.000 toneladas de carne vacuna y en un escenario aún marcado por incertidumbres políticas y comerciales.
El tema fue analizado en los últimos días en el ámbito de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM) y del Foro Mercosur de la Carne, donde los privados comenzaron a delinear una postura común, especialmente en relación a la cuota de carne vacuna de 99.000 toneladas prevista en el acuerdo.
Según explicó Martín Rapetti, representante de las Confederaciones Rurales Argentinas en el Foro Mercosur de la Carne y la FARM, las entidades resolvieron avanzar hacia una instancia presencial entre marzo y abril, probablemente en Montevideo, para normalizar el funcionamiento del foro, designar nuevas autoridades y discutir en profundidad los temas comerciales pendientes.
“Estos no son temas para discutir por Zoom. Necesitamos una reunión presencial con todos los actores, incluyendo a la industria de Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil, para abordar de forma integral las preocupaciones del sector”, señaló en Valor Agregado de radio Carve y Oriental Agropecuaria.
Uno de los puntos centrales es la definición de criterios para distribuir entre los países del Mercosur la cuota de 99.000 toneladas de carne vacuna con destino a la Unión Europea. Rapetti recordó que ya existieron antecedentes de acuerdos privados sobre la distribución de cuotas en negociaciones anteriores, aunque advirtió que aún no hay una postura consolidada, especialmente por la falta de definiciones de la industria brasileña.

Entre las alternativas que se manejan figura la posibilidad de una distribución en partes iguales entre los socios del Mercosur —25% para cada país—, aunque el sector productivo cuestiona que ese criterio resulte plenamente equitativo. “Brasil, Argentina y Uruguay tienen hoy mayor producción y exportación que Paraguay, por lo que no necesariamente una distribución igualitaria refleja la realidad productiva y comercial de cada país”, explicó.
En ese sentido, otra opción en análisis es considerar los antecedentes de participación de cada país en el mercado europeo o los sacrificios realizados por los distintos sectores en el marco de las negociaciones comerciales.
La estrategia de las gremiales apunta a alcanzar primero un consenso entre los privados del Mercosur y luego trasladar esa posición a los gobiernos, buscando que sea tomada como referencia en la definición final de la distribución de cuotas.
“La idea es ponernos de acuerdo entre los privados y elevar esa propuesta a los gobiernos. Sería lo más lógico que ese consenso sea considerado al momento de implementar el acuerdo”, indicó Rapetti. Para avanzar en esa línea, las entidades prevén una nueva instancia de trabajo en marzo, en Soriano, donde representantes de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay continuarán analizando el tema.
INCERTIDUMBRE SOBRE EVOLUCIÓN DEL ACUERDO
Más allá de la discusión interna del Mercosur, persisten interrogantes sobre el avance del acuerdo con la Unión Europea, especialmente por las dificultades políticas que enfrenta su ratificación en algunos países de esa zona.
El sector productivo observa que, mientras el componente económico del acuerdo parece encaminado, la dimensión política continúa generando demoras y nuevas exigencias por parte de la Unión Europea.
Paralelamente, los parlamentos de los países del Mercosur ya comenzaron a analizar el texto, lo que podría permitir avanzar en su aprobación interna mientras se resuelven los procesos en Europa.



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