Obras transformadoras para Paysandú
El emprendimiento fue llevado adelante por la Administración del intendente Nicolás Olivera, quien en la jornada inaugural del complejo expresó que “este lugar estará lleno de gurises, de magia, de entusiasmo y de futuro”. Respecto a la magnitud de la inversión, debe tenerse presente que el complejo ubicado en avenida Doctor Roldán y República de Colombia, cuenta con unos 60.000 metros cuadrados, y se levantó a un costo de más de 2.500.000 dólares, para ofrecer a los usuarios dos canchas de fútbol 11 de medidas reglamentarias; dos piscinas, una de ellas semiolímpica; un edificio central con baños, vestuarios, áreas de integración y oficinas, entre otras infraestructuras y espacios, así como un sistema de iluminación led de última generación, a lo que deben agregarse medidas de accesibilidad y arbolado.
Y en este caso concreto, además de esta trascendente obra, también los residentes en ese sector del norte de la capital sanducera han visto sensiblemente mejorada su calidad de vida con una gran obra de urbanización que ha transformado gran parte de Nuevo Paysandú, mediante una inversión superior a los 180 millones de pesos, inaugurada a finales de 2025. Este proyecto incluyó la modernización de infraestructura, iluminación led, así como pluviales, cordón cuneta, con obras de gran envergadura incluyendo pavimentación con tratamiento bituminoso doble y carpeta asfáltica en áreas críticas, abarcando desde Avenida de las Américas hasta Saladero Santa María.
La enumeración de estas incorporaciones, en un contexto general del escenario departamental, no alcanza sin embargo para reflejar la trascendencia que implican para los directamente beneficiarios, los vecinos que ven cómo llegan a su territorio obras de infraestructura que habían soñado por muchos años, pero que reconocían como muy difíciles de alcanzar, ante la magnitud de las necesidades y la larga lista de barrios y familias que esperan su turno para acceder a estas notables mejoras.
También fue en su momento el turno de la urbanización y saneamiento de un amplio sector del noreste de la ciudad, incluyendo el Barrio Chaplin y el Barrio Residencial del Este, entre otros sectores, que no hace mucho celebraron con alegría el poder integrarse a la zona urbanizada de la ciudad, cumpliendo un anhelo que tuvo también muchos años de espera, a lo que se agregan logros como la extensión de los servicios de agua potable por la Avenida de las Américas hacia el este.
Pero claro, más allá de atender necesidades y la ponderación que debe tener un gobernante, ya sea en el orden nacional como departamental y municipal para cumplir en la medida de lo posible con dar respuestas a las problemáticas más sensibles de los vecinos, están de por medio las limitaciones en recursos económicos, como así también tener la posibilidad de poder cumplir en tiempo y forma con los proyectos, adaptándolos de lo ideal a lo posible para no potenciar las frustraciones por tantas necesidades que demoran más de la cuenta en ser contempladas, en el mejor de los casos.
Estas obras que enumeramos, muy positivas, implican una apuesta muy importante a la descentralización real del ámbito urbano, y de alguna forma conllevan ir integrando el casco céntrico al Paysandú periférico, donde mejores comunicaciones y servicios hacen que el territorio resulte menos contradictorio y desigual, emparejando hacia arriba en lugar de igualar hacia abajo, aunque todavía quede mucho por hacer.
Y en este mucho por hacer, precisamente, corresponde mencionar que la ciudad de Paysandú también necesita imperiosamente ser contemplada hacia el sur, incluso y sobre todo trascendiendo el arroyo Sacra, otrora histórico límite de la urbe sanducera, pero que hoy ha sido desvirtuado por la realidad de nuevas construcciones de barrios enteros y la ampliación de red de saneamiento.
Estos emplazamientos determinan la necesidad de extender más servicios a la zona de San Félix, por ejemplo, donde entre otros servicios se cuenta con una escuela de tiempo completo y un liceo, y donde además sería un elemento potenciador una obra vial significativa, como la construcción de una avenida de amplias dimensiones ante un tránsito que se ha incrementado en forma sustancial en los últimos años y que necesita encauzarse debidamente para reducir los riesgos que han crecido también a la par.
Estamos pues ante una tarea encomiable del gobierno departamental, que tiene asimismo en carpeta otros proyectos de significación más allá de los de los escenarios puntuales que mencionamos, y es de esperar que puedan irse cumpliendo sin solución de continuidad. Sin prisa pero sin pausa, porque gobernar es también y sobre todo, distinguir sobre prioridades, con los pies sobre la tierra y muchas veces empezar lo que habrá de terminar e inaugurar el siguiente gobierno, pero siempre con las miras puestas en el bienestar de la comunidad, que no tiene color político.









