El Plan Nacional de Drogas del Ministerio de Sanidad de España ha incluido la siguiente información en su página web, en relación con el consumo habitual de marihuana, el cual, se afirma, “provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos: a) el hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final, favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas. B) altera el sistema cardiocirculatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardíaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología y c) existen datos que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia. El impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes.
Provoca dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, obstaculizando, por tanto, el aprendizaje. Puede causar reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, puede provocar la aparición de estos trastornos o agravar los que ya se padecen. Cada vez hay más datos que demuestran el efecto perjudicial del consumo de cannabis asociado a la conducción de vehículos, especialmente si se combina con alcohol, lo que hace que aumente el riesgo de accidentes”.
Como si todo eso fuera poco, la autoridad sanitaria española ha expresado que “el impacto psicológico del consumo de cannabis tiene una especial relevancia, dado que quienes lo utilizan principalmente son los jóvenes. Provoca dificultades para estudiar, al disminuir las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, obstaculizando, por tanto, el aprendizaje. Puede causar reacciones agudas de ansiedad y, en personas con predisposición a padecer trastornos mentales, puede provocar la aparición de estos trastornos o agravar los que ya se padecen. Cada vez hay más datos que demuestran el efecto perjudicial del consumo de cannabis asociado a la conducción de vehículos, especialmente si se combina con alcohol, lo que hace que aumente el riesgo de accidentes”.
Entre los efectos a largo plazo se mencionan los siguientes: a) problemas de memoria y aprendizaje, b) peores resultados académicos, c) abandono prematuro de los estudios, d) dependencia (7-10% de los que lo prueban), e) trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de la personalidad, f) enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer, g) trastornos del ritmo cardíaco (arritmias), h) psicosis y esquizofrenia (especialmente en individuos predispuestos). El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma forma que lo hacen otras drogas, a través del estímulo de la liberación de dopamina. Por eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción. La adicción aparece entre el 7 y el 10% de las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de los que lo consumen habitualmente”. Finalmente, la página web del Ministerio de Sanidad destaca que “el consumo de cannabis puede dar lugar a varios tipos de trastornos mentales, entre los que se incluyen los trastornos psicóticos. Su consumo aumenta más de cinco veces el riesgo de padecer psicosis a lo largo de la vida. Cuanto antes se comienza a consumir y más frecuente es el consumo, mayor es el riesgo”.
Mientras tanto, el portal de noticias Infobae anunció el pasado viernes 28 de febrero que “Uruguay busca un mecanismo para vender marihuana legal a turistas, estudiantes o trabajadores extranjeros”. Esta media solo creará nuevos problemas e impulsará el llamado “turismo cannábico”, una política de la cual muchos países (principalmente el Reino de los Países Bajos) están claramente de vuelta.
El artículo periodístico expresa que las farmacias uruguayas “incorporaron en los últimos años variantes con “más pegue”, como se le dice en la jerga a las opciones con más THC (el THC es delta-9-tetrahidrocannabinol, el principal ingrediente psicoactivo de la planta de cannabis). Esto provocó un aumento en la cantidad de ventas. En 2025, se vendió una tonelada más de cannabis en las farmacias habilitadas con respecto a los últimos años. Las ventas en el año llegaron a 4.290 kilos, por encima de los registros de 2024 (3.207) y 2023 (3.254).
Ninguno de estos efectos era ignorado cuando el gobierno del expresidente uruguayo José Mujica impulsó una ley cuyas consecuencias no son para nada buenas y están claramente a la vista. En efecto, en mayo del año 2014 Mujica declaró a la cadena de noticias inglesa BBC mayo 2014 “que la legalización de la marihuana en Uruguay es ‘un experimento’” y agregó que “los remachados retrógrados que no quieren cambios para nada, seguro se van a asustar”. Algunos meses antes, en agosto del año 2013 Mujica volvió a formular declaraciones que buscaban ignorar los efectos perjudiciales del consumo de marihuana a los cuales nos hemos referido. Para lograr que los uruguayos nos sumáramos a su lucha para legalizar el consumo de marihuana sostuvo lo siguiente: “nosotros queríamos que la mayoría de la población entendiera esta batalla porque necesitamos la ayuda de nuestro pueblo. La gravedad del problema es enorme, pero este es un país de mucha gente veterana y sana que tiene miedo ante esta plaga, y es lógico. Piensan que es peligroso. Nos cuesta entender a los jóvenes porque somos un país de viejos. Como no nos gusta el asunto miramos para otro lado”, argumentó. La frase “piensan que es peligroso” fue de una absoluta frivolidad e irresponsabilidad institucional, similar a cuando en una cumbre internacional se paseó vestido con una campera del ejército venezolano, algo que representó una clara falta de respeto a los integrantes de las fuerzas armadas uruguayas, de las cuales el propio Mujica era en ese momento su Comandante en Jefe.
En toda esa estrategia Mujica no estuvo solo, contó con la ayuda del entonces prosecretario de Presidencia de la República, Diego Cánepa, quien en diciembre del año 2013 insistió “en la necesidad de hacer visible el mercado de la marihuana para poder controlarlo”. Al asumir su cargo, el presidente Orsi designó a Diego Cánepa como embajador uruguayo en Argentina. Favor con favor se paga.
Muchos lectores recordarán que durante la dictadura militar un jerarca de la marina afirmó, refiriéndose a Uruguay, lo siguiente: “Estábamos al borde del abismo y dimos un paso al frente”. La frase podría aplicarse al impulso del consumo de marihuana llevado adelante por el Frente Amplio y José Mujica. Una pésima política que fue públicamente cuestionada hasta por el dos veces presidente Tabaré Vázquez en el año 2012 y cuyas consecuencias pueden verse todos los días en los problemas de salud mental que enfrentan quienes consumen habitualmente marihuana.