Manzor reelecto en asamblea marcada por tensiones y objeciones
El actual presidente logró 12,5 votos contra 11 de su contendiente, en una definición que se concretó cerca de la medianoche, luego de más de tres horas y media de deliberaciones. La diferencia estuvo marcada, en parte, por el voto de San Miguel, que cuenta con medio voto al tener únicamente fútbol femenino.
Los apoyos a Irisarri provinieron de Sud América, Boston River, Guaviyú, Huracán, El Bosco, Estudiantil, San Félix, Centenario, Litoral, Juventud Unida e Independiente. En tanto, Manzor resultó ser respaldado por Barrio Obrero, Independencia, Progreso, Wanderers, Boca de Sacra, Olímpico, Deportivo América, Piedras Coloradas, 18 de Julio, Bohemios, Bella Vista, Nuevo Paysandú y San Miguel.
Dos instituciones –Rampla Juniors y Queguay– no participaron de la votación, en medio de controversias sobre su habilitación.
Un proceso bajo cuestionamiento
La asamblea, que reunió a representantes de 26 clubes del fútbol sanducero, comenzó pasadas las 20 horas y rápidamente derivó en un clima tenso. Incluso en su inicio se registró un intento de excluir a la prensa por parte de la presidenta de la mesa electoral, Sylvia Soza, lo que generó la protesta de algunos dirigentes y derivó en el posterior reingreso de los periodistas.
Uno de los ejes centrales de la discusión giró en torno a la situación de determinados clubes. Nilson Ayende, presidente de 18 de Julio, junto a Andrés Imperial, de Bella Vista, cuestionaron la validez del proceso al entender que no estaban dadas las garantías necesarias. En particular, señalaron inconsistencias respecto a la habilitación de voto de algunas instituciones.
Una comunicación previa de la Comisión Directiva indicaba que Rampla Juniors, por deudas, y Queguay, por no haber culminado su proceso de personería jurídica, no estaban en condiciones de votar. Sin embargo, estos puntos fueron discutidos durante buena parte de la noche, generando cruces entre dirigentes y la mesa electoral.
El caso de Rampla sumó un nuevo capítulo cuando su presidente, Esteban Álvarez, aseguró que el club no mantenía deudas y presentó comprobantes. Explicó que el atraso correspondía a una cuota de rifa que no había sido detectada a tiempo y que fue abonada en el momento. Desde otra posición, Ayende sostuvo que el pago estaba fuera de plazo según el reglamento.
Cuartos intermedios y discusiones
La sesión incluyó un cuarto intermedio de más de una hora, solicitado en medio de las discrepancias, aunque las discusiones continuaron fuera de sala. También se debatió la integración de la mesa electoral y la validez de poderes presentados por algunos clubes. A su vez, se generaron nuevos intercambios en torno a la situación de Boca de Sacra y Guaviyú, cuyos documentos fueron observados, aunque finalmente se votó que estaban habilitados para sufragar.
Otro intento de postergar la resolución, mediante un cuarto intermedio hasta el martes, no prosperó al no alcanzar los votos necesarios.
Un cierre en medio del desgaste
El clima fue escalando con el correr de las horas. Cerca de las 23.30, la presidenta de la mesa electoral manifestó que no estaban dadas las condiciones para continuar e incluso amagó con retirarse, en medio de gritos y acusaciones cruzadas. Pese a ello, la votación se llevó a cabo a las 23.36, sellando la continuidad de Manzor en la presidencia.
El resultado, ajustado y condicionado por las controversias previas, dejó en evidencia una Liga minada por tensiones internas y con desafíos institucionales pendientes en materia de reglamentación y gobernanza.













