Según la investigación “El peso del Estado en Uruguay: diagnóstico y consecuencias”, del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), la presión fiscal aumentó en Uruguay 3,3 puntos del PIB entre 2005 y 2025, el gasto primario creció más del doble de rápido que los ingresos, y el precio de los combustibles promedió un sobrecosto de 40% respecto a Chile y Brasil en los últimos 18 años.
La investigación se da en un contexto en que la economía uruguaya creció 0,9% en el primer trimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior y el agro cayó 3,7%, según el informe de Cuentas Nacionales del Banco Central del Uruguay (BCU). En ese sentido, el CED proyecta que el año cerrará con una expansión de 1,2%, por debajo del 1,6% que estimó el ministro Oddone y del 1,3% que proyectan en promedio los analistas relevados por el BCU.
“La economía abandona el estancamiento que tuvo en el segundo semestre de 2025, vuelve a crecer, pero a un ritmo bajo, un vuelo bajo del entorno del 1% de crecimiento interanual”, explicó a El País el economista del CED Ramiro Correa a Valor Agrícola.
El economista identificó la caída de la inversión como el dato más preocupante del trimestre. La formación de capital se ubica en torno al 16% del PIB cuando, para sostener un crecimiento de 2,5% o 3% anual, se necesitaría llegar al 20%. “La inversión cayó en el primer trimestre y ya estaba en niveles bajos. Ese es, dentro de lo negativo, el más negativo de los datos”, señaló.
La investigación del CED indicó que la presión fiscal uruguaya se ubica en torno al 27% del PIB, entre el promedio latinoamericano --20%-- y el de los países de la OCDE, pero con resultados de los servicios públicos alejados de los estándares de los países desarrollados. El gasto público del gobierno central y el BPS cerró en 2025 en el entorno del 31% del PIB, unos 25.000 millones de dólares, con el 83% comprometido en rubros prácticamente inmodificables: pasividades, transferencias y remuneraciones.
“No es una conclusión ideológica sobre cuánto Estado debe haber, sino una constatación empírica sobre cuánto Estado puede pagar Uruguay y qué está recibiendo a cambio”, planteó el informe. Entre 2005 y 2024, el empleo público pasó de 231.270 a 301.893 funcionarios, un período en que la población uruguaya creció apenas 6%. Ese incremento coincidió con una suba del 49,7% en el salario real del sector, agregó dicho informe.
COMBUSTIBLES
Con datos mensuales entre julio de 2008 y marzo de 2026, el estudio determinó que tanto el litro de nafta como el de gasoil en Uruguay estuvieron, en promedio, 40% por encima del precio en Chile y Brasil durante toda la serie. El sobrecosto acumulado equivale a unos 700 millones de dólares anuales. “Parte de la explicación es la carga impositiva, pero también los márgenes de distribución, los costos de refinación, todo lo que hace a la cadena productiva y de distribución, que es bastante cara en Uruguay”, precisó Correa. El economista vinculó esta situación con la existencia de empresas públicas en régimen monopólico, “una combinación difícil de encontrar en el mundo”, agregó.
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