La escasez global de carne, la menor producción en Brasil, Australia, EE. UU. y China, y un cupo favorable en el mercado chino dejan a Uruguay bien posicionado para sostener precios altos en 2026, aunque con señales de cautela hacia el final del año.
En 2025 hubo un desbalance entre una oferta local y mundial disminuida y una demanda que soporta los altos precios. Este 2026 se plantea una restricción en la oferta que se agudizará por competidores clave como Brasil y Australia que bajarían su producción, en tanto EE. UU. profundizaría su escasez. También caerá la producción interna de China y es una ventaja para Uruguay.
Los países donde la producción crece tienen menos incidencia y son los casos de India, México y Nueva Zelanda.
En Brasil
Un aspecto principal –de cumplirse– es la proyectada caída de la producción de Brasil a 11,7 millones de toneladas, un 5% menos que el récord de 12,4 millones de toneladas en 2025. Con Brasil ofertando 700.000 toneladas menos, Uruguay tiene mucho para ganar. Sin embargo, cabe en esta proyección un poco de cautela.
Es una baja para producir más en el futuro, y ya van varios años que se pronostica una caída de la producción que, luego, en los hechos no sucede. La producción y exportación de Brasil viene con una inercia de fuerte crecimiento que se cortaría en 2026.
Se espera que la faena de hembras disminuya, por retención de vientres para producir. Si eso sucede es un factor muy relevante para sostener o afirmar los precios internacionales, dado que Brasil es por lejos el principal exportador mundial. Pero los datos reales de stock ganadero de Brasil son difíciles de saber y con demanda externa, el ganado a faena puede seguir apareciendo. Si se concreta ese descenso será un factor alcista que no tendrá compensación por otros exportadores.
La proyección plantea que, con una producción estable, Argentina aumente las exportaciones, algo más de competencia para Uruguay tal vez. Pero una suma de 50.000 toneladas respecto a las exportaciones de este año. Las ventas de los vecinos subirían de 760.000 a 810.000 toneladas, en tanto en las cuentas de Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) las ventas de Uruguay subirían de 510.000 a 520.000 toneladas.
Ese factor se complementa con otro dato positivo y es que la producción en Australia disminuirá un 1%, también con menor faena de hembras. Se pronostica que las exportaciones mundiales en 2026 disminuirán un 1%, hasta 13,5 millones de toneladas.
Por el lado de los compradores de Uruguay, cae la producción de la Unión Europea, EEUU y China. Las cuotas de China no pondrán un tope en la práctica, pero sí restringen a los competidores. El anuncio de las cuotas que rigen desde el 1º de enero es una buena noticia para Uruguay.
Mejor cupo
El último día de 2025 descifró una incógnita fundamental de 2026 y fue la asignación de cupos a la carne vacuna por China. Es un cupo similar al volumen de importaciones anuales del país, de unos 2,7 millones de toneladas anuales, que van en leve aumento en 2027 y 2028. De ese global, China asignó 1,1 millones para Brasil, 511.000 para Argentina y 324.000 para Uruguay. Australia y Nueva Zelanda, con 200.000 toneladas, lo que es poco para los australianos y mucho para los neozelandeses, y a EE.UU. le adjudicó 160.000.
Solo muy excepcionalmente Uruguay podría llegar a ese volumen. Las colocaciones de Uruguay en 2024 y 2025 se ubicaron en torno a 200.000 toneladas. Levemente fue sobrepasado en 2022, cuando los asiáticos se quedaron sin cerdo por la fiebre porcina africana y Brasil se quedó fuera de China por dos casos naturales de vaca loca.
Un período en el que el mercado de EE.UU. y de la Unión Europea tenían menos relevancia.
El efecto sobre la producción interna de carne no será significativo porque en China caería en más de 200.000l toneladas de 7,79 millones de toneladas a 7,56 millones en 2026. La cuotificación buscará ser un señal para que los propios ganaderos inviertan más y en el caso de Uruguay no significará una limitación.
EE.UU. y Europa con escasez
El principal factor de sostén de precios en 2025 debería mantenerse en 2026. EE.UU. no logra todavía recomponer su producción. Aunque ya está cerca de un piso productivo, caerá en 100.000 toneladas, de 11,8 a 11,7 millones de toneladas. La favorable relación entre el precio de la carne y el maíz pesan para acelerar la producción estadounidense por cabeza a través de un persistente aumento del peso de las carcasas. Y así EE.UU. se acerca a su mínimo productivo, probablemente para empezar a recuperar muy gradualmente su producción en 2027.
En el caso de Europa, la producción cae gradual pero estructuralmente. Los precios están firmes en Europa y deben continuar firmes, pero con un déficit estable porque el consumo también va en un leve descenso. Salvo una disrupción derivada de la invasión de Rusia a Ucrania, el mercado europeo debería mantener la firmeza en 2025.