Solicitada: Por una Democracia realmente Representativa

La República, y la Democracia Representativa, en el sentido que los que gobiernan a nivel del parlamento (senadores y diputados) son los representantes del pueblo, son “lo más” para la Democracia uruguaya.

Además del presidente que debe tener un apoyo mayoritario. Es así que cada 5 años en Uruguay los ciudadanos votan en las urnas, y así eligen a los representantes, a través de una lista donde están los candidatos a presidente, senador y diputado. Así, ese combo lleva a que se presenten muchos candidatos y finalmente salga el mejor votado de cada Partido que se presenta, para cubrir los 99 diputados y los 30 senadores. Sin embargo en las últimas elecciones se dio un caso paradójico donde un Partido político que obtuvo el 43,8% de los votos emitidos (1.071.826 de un total de 2.443.801 votos), según la Corte Electoral obtuvo el 53,3% de las bancas del Senado, lo que lógicamente no es nada representativo. Es una gran mentira que se ha divulgado como verdad, y se puede afirmar que para la Corte Electoral 43,8% = a 53,3%. Total falta de respeto a la ciudadanía, ya que esto no es representativo.

Vamos a la letra chica

La resolución de la Corte Electoral hecha a través del Acta Nº10.754, de fecha 20/11/24, da la proclamación de la cantidad de senadores, por partido político, de acuerdo al cociente electoral (77.471 votos). Se adjudicaron en forma directa 13 bancas al Partido Frente Amplio, 8 al Partido Nacional y 5 al Partido Colorado. Recordemos la cantidad de votos emitidos a favor de cada partido político: Partido Frente Amplio 1.071.826; Partido Nacional 655.426; Partido Colorado 392.592; Partido Cabildo Abierto 60.549; Partido Independiente 41.618; Partido Ecologista Radical Intransigente 9.281; Partido Asamblea Popular 10.102; Partido Identidad Soberana 65.796; Partido por los Cambios Necesario 3.183; Partido Constitucional Ambientalista 11.865 y Partido Avanzar Republicano 1.909 votos. De la suma de todos los votos a los partidos políticos se divide en 30 senadores, y así se obtiene ese cociente electoral de 77.471 votos para obtener cada banca en el Senado.

Es bueno recordar que también votaron en dicha elección 119.654 ciudadanos que lo hicieron de distinta forma: 34.383 solo votaron por lo menos a un plebiscito, 32.356 lo hicieron “en blanco” (en realidad en blanco -sin candidatos a representantes fueron 66.739), 52.750 habilitados anularon su voto, y hubo 165 votos observados rechazados. Ahora se pone en tela de juicio la representatividad del reparto. Si el reparto fuera proporcional se debería haber optado por adjudicar un senador a los que tuvieran los restos mayores y había que ponerlos en orden, luego del reparto de los coeficientes enteros dados por esa resolución: 13 senadores al Partido Frente Amplio (77.471 x 13 = 1.007.123, saldo 64.703), 8 senadores al Partido Nacional (77.417 x 8 = 619.768, saldo 35.658), y 5 senadores al Partido Colorado (77.471 x 5 = 387.355, saldo 5.237). De acuerdo a la matemática tradicional, y a los saldos mayores, los cuatro restantes cargos en el Senado deberían haber sido por mayor saldo: 1 senador al Partido Identidad Soberana con 65.796; 1 senador al Partido Frente Amplio por el saldo de 64.703; 1 senador al Partido Cabildo Abierto con 60.549 y 1 senador al Partido Independiente con 41.618 votos. Lo escrito anteriormente sería más proporcional que lo adjudicado por parte de la máxima autoridad sobre el tema, la Corte Electoral. Porque en los hechos, le dio 3 senadores al Partido Frente Amplio por 64.703 votos (a razón de 21.568 votos cada uno) y le dio otro senador al Partido Nacional (por 35.658 votos). Mientras que quedaron fuera otros partidos que tuvieron mejores restos. Si ponemos sobre la mesa todos los que votaron, se ve que quedó atrás la representación de los 64.739 ciudadanos que votaron en blanco, y de los 52.750 que votaron anulados. El total de votos en blanco, desglosados en por la Corte Electoral, para diferenciarlos entre en blanco para los Partidos Políticos pero con participación en uno de los plebiscitos (64.739) supera incluso al saldo del Partido Frente Amplio, del Partido Cabildo Abierto y del Partido Independiente. ¿Eso indica que debería haber una banca sin adjudicar? Sí, sería representativo de las urnas. Esto es un debate desde los números, donde la matemática parecería que no funciona para la Corte Electoral. Donde lo adjudicado no es proporcional de acuerdo a la matemática normal, que se enseña en la escuela y en liceo. Ya que las proporcionalidades no se condicen. Ni en las ciencias donde se hacen proyecciones y prototipos a escala.

¿En qué mundo habría concordancia entre el 43,8% de los votos sea igual al 53,3% de las bancas? La reflexión, es para que este sistema mejore. No para la palabra fácil de decir “que construimos Democracia”, sino para que los representantes sean eso: representantes proporcionales de la ciudadanía, que es lo mismo que se diga representantes del pueblo. Acá en Uruguay parece que los representantes son elegidos a criterio exclusivo de los que dicen los 9 ministros de la Corte Electoral. Si se necesitan nueve personas para decidir algo matemáticamente horroroso para cualquier maestra, profesor de matemática, o simplemente a quien deje de creer en la representatividad como la implantan desde dicho lugar de poder. Los números expuestos lo dicen, y son los que la misma Corte Electoral ha difundido. Cuando decimos que 1.071.826 votos es un 43,8% de los votos emitidos (2.443.801), y si se quiere de los votos emitidos exclusivamente a los partidos políticos es un 46,1% (2.324.147). Eso no amerita que tenga 53,3% de los senadores.

Es de destacar que en las elecciones nacionales de octubre 2024 había habilitados 2.727.120 ciudadanos, de los que participaron un 89,6% (2.443.801). Este análisis no va en detrimento de uno u otro partido. Sino que va en detrimento del reconocimiento de las minorías. Este sistema que se utiliza y que sólo 9 ministros conocen, viene a hacer una apología a los Partidos Mayoritarios, cosa que no le hace bien a la República, ni a la Democracia Representativa.

Ricardo Sclavi