Dr. Ricardo Diez – Lupus Eritematoso Sistémico: cuando el sistema inmunológico se convierte en enemigo
EL Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica y sistémica caracterizada por una disfunción en la regulación del sistema inmunológico, lo que lleva a la producción de auto anticuerpos que atacan componentes propios del organismo, provocando inflamación y daño en varios órganos y tejidos.
La causa se atribuye a factores genéticos, hormonales, ambientales e inmunológicos. Se plantea aumento de la incidencia global de los fenómenos autoinmunes, lupus incluido. El curso suele ser crónico e impredecible. Las remisiones pueden durar años.
La gravedad y síntomas del LES dependen del órgano comprometido: riñones, corazón, piel, cerebro y puede ser discapacitante y afectar la calidad de vida del paciente.
Existen 3.500 a 5.000 casos en nuestro país. Hay 4 formas clínicas: LES sistémico (70%), LES cutáneo (10%), lupus inducido por fármacos y lupus neonatal, (paso transplacentario de anticuerpos de la madre al feto).
El LES se presenta principalmente en mujeres en edad reproductiva. El 65% de los pacientes con LES inician enfermedad entre los 16 y los 55 años. De los casos restantes, el 20% presenta antes de los 16 años y el 15% después de los 55 años. 9 de cada 10 adultos con lupus son mujeres.
Síntomas: pueden ser leves o severos. Fatiga extrema, erupción en forma de mariposa en la nariz y mejillas, sensible al sol, dolor e inflamación articular, fiebre sin foco, caída de cabello, úlceras orales o nasales, indoloras, fotosensibilidad, dolor torácico, pérdidas fetales.
Complicaciones
Daño renal, con nefritis, insuficiencia renal, déficit de memoria, toque encefálico; A.C.V., trombosis arterial y venosa, compromiso pulmonar y cardíaco (miocarditis), cataratas y osteoporosis por corticoides, anemia con leucopenia, depresión.
Diagnóstico
Se plantea por cuadro clínico orientador y análisis de laboratorio específicos de autoinmunidad: anticuerpos antinucleares, anti DNA, pool ENA, complemento.
Tratamiento
Es de prioridad lograr la remisión o una baja actividad de la enfermedad, prevenir el daño orgánico, minimizar la toxicidad farmacológica, mejorar la calidad de vida. El tratamiento debe ser individualizado, según la etapa de la enfermedad. Fármacos usados: antiinflamatorios, corticoides, inmunosupresores, biológicos.

Pronóstico
Depende de la gravedad de los órganos afectados, así como el daño crónico acumulado del tratamiento inmunosupresor.
La clave es el diagnóstico temprano, el seguimiento cercano y la adherencia al tratamiento para minimizar los brotes y las complicaciones a largo plazo, logrando así supervivencia a 5 años del 95% y una supervivencia a 10 años del 92%.
Es vital cumplir con la medicación, protección solar, consulta precoz ante cuadros infecciosos, controlar el estrés, dieta saludable, actividad física y descanso adecuado. Buena comunicación con el equipo de salud. Apoyo sicológico.

