Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revelan que la producción mundial de carne ha experimentado un asombroso aumento, quintuplicándose desde la década de 1960. Y la tendencia al alza no parece detenerse, ya que se espera que para 2023 la cantidad de carne producida alcance una impresionante cifra de 364 millones de toneladas. La pandemia de coronavirus planteó desafíos en la producción y distribución, pero a pesar de las interrupciones, la producción mundial siguió en aumento.
Uno de los impulsores de este fenómeno ha sido la evolución de la agricultura global. Gracias al aumento del cultivo de piensos como la soja y el maíz, los costos de producción de la carne se han reducido, lo que ha llevado a una mayor oferta en muchos países. Y no solo eso, sino que también se ha observado un aumento significativo en la demanda de diversos tipos de carne en países asiáticos. De hecho, Asia es ahora el mercado líder en la producción de carne, con un enfoque particular en la carne de cerdo y de ave, que superan en producción a la carne bovina y ovina. “La crisis desatada por la pandemia no ha frenado el apetito mundial por la carne. La producción sigue en aumento, y se espera que la demanda siga creciendo, especialmente en Asia”, afirma la FAO.
Esta tendencia ascendente en la producción y consumo de carne plantea desafíos y oportunidades para la industria alimentaria. Si bien la oferta ha aumentado, la sostenibilidad y la calidad del producto siguen siendo aspectos claves para el futuro. La adopción de prácticas agrícolas sostenibles y la innovación en la cadena de suministro serán fundamentales para mantener el equilibrio entre el crecimiento de la demanda y la preservación del medio ambiente.
A medida que el mundo continúa su búsqueda insaciable de proteínas cárnicas, es esencial garantizar que la industria pueda satisfacer estas crecientes necesidades sin comprometer la salud del planeta. La carne seguirá siendo una parte esencial de la dieta global, y la adaptación inteligente a las demandas cambiantes del mercado será clave para asegurar una producción responsable y sostenible a largo plazo.

