A mediados de diciembre de 2021, el Fondo Nacional de Recursos incorporó la técnica de la trombectomía mecánica en el tratamiento de los accidentes cerebrovasculares (ACV) que alcanzaría a 200 pacientes en una primera etapa, con una inversión de unos dos millones de dólares.
Ese mismo mes, las primeras dos intervenciones fueron exitosas, con la posibilidad de extender la intervención a cinco centros de salud en Montevideo, uno en Tacuarembó y uno en Salto, donde hay equipamiento y recursos humanos capacitados.
Iniciaba el año 2022 cuando se aplicó la primera trombectomía financiada por el nuevo programa de ACV, bajo una coordinación especializada entre los equipos médicos. En agosto del año pasado, el Poder Ejecutivo con la firma del entonces ministro de Salud, Daniel Salinas, decretaba la atención universal y gratuita para el tratamiento hiperagudo de ACV a cualquier usuario del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), sin importar su prestador.
Salinas consideraba que esta patología es “tiempo-dependiente” desde el comienzo de los síntomas en el paciente hasta la inyección del trombolítico. Por lo tanto, el mecanismo aceitado evitaba las consultas burocráticas y los “directores técnicos que hablan con directores técnicos”, hasta llegar a “gerentes que autorizan o no”.
Porque en Uruguay, durante el año pasado, ocurrieron más de cinco mil egresos por esta enfermedad. De ese total, un tercio revierte la mortalidad inmediata, un tercio recupera sus habilidades y un tercio queda con discapacidades permanentes.
También el año pasado cerró con una estadística que se reitera anualmente. Cada día en Uruguay, 14 personas sufren un ACV y si bien la mayoría de los casos se registran en personas mayores de 65 años, en la actualidad se nota que acecha a menor edad, porque cada vez aparecen más temprano los factores de riesgo, como la obesidad, hipertensión o diabetes.
El año pasado murieron 2.211 personas por enfermedades cerebrovasculares. O para tener una mejor idea del número, son unos siete fallecimientos cada día. Las razones por las cuales fallecen es porque no llegan a tiempo para evitar la muerte de los tejidos. Además, no hay unidades de ACV en forma generalizada en el país.
La semana pasada, la ministra Karina Rando anunció que el plan ACV tendrá otra estructura y en un mes definirá el funcionamiento y la cantidad de centros que realizarán las trombectomías mecánicas que hoy realizan ocho médicos a nivel nacional.
Anunció una reestructura y que en cada centro de referencia “por lo menos haya 15 pacientes por año”, en tanto no se llegaba a esa cifra en todos los casos, con la posibilidad de abrir centros en el oeste y este del país.
El programa, que abarca el ACV isquémico, en los próximos meses incluirá el hemorrágico, además de la presentación de guías de tratamiento y rehabilitación de pacientes.
Hoy existe una controversia entre el ministerio y los especialistas sobre la cantidad de centros necesarios para atender a la población. De aquellos siete centros iniciados por Salinas, Rando propuso el cierre de algunos. No obstante, la medida aún no se llevó a la práctica.
A pesar de la especificidad de la técnica y el escaso número de profesionales que la practican, hay cruces de acusaciones por conflictos de intereses y baja productividad entre agunos centros públicos y privados. Las últimas reuniones con los referentes de centros de salud de Montevideo que aplican la especialidad y la ministra Rando, han sido tensos por las diferencias en los casos mortales entre uno y otro.
Una de las variables a considerar es el tiempo que pasó entre el ataque cerebrovascular y la trombectomía. Porque nuevamente es relevante el tiempo que se invierte y transcurre entre los síntomas y la aplicación del tratamiento. Cada minuto cuenta. Pero, estamos en el Interior del país y existen protocolos con pocas posibilidades de ejecutarse tal cual está escrito.
Pongamos por caso la situación de un usuario que sufre un ACV en su domicilio en Paysandú. ¿Cuánto tiempo transcurre entre la llamada a un centro asistencial y la llegada a la emergencia para hacer las coordinaciones necesarias? ¿Y en qué vehículo se trasladará para su atención?
Las estadísticas son claras y no admiten interpretaciones. Junto a las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, encabezan las estadísticas de mortalidad a nivel nacional.
El Fondo Nacional de Recursos sumará el año que viene la técnica endovascular para el ACV hemorrágico, que es menos frecuente que los isquémicos. Rando anunció que hasta marzo se organizarán los programas, llamados y aspectos logísticos con el objetivo de incluir la prestación a mediados de 2024.
También el año que viene se hará una campaña para que los usuarios conozcan los síntomas más característicos de accidentes cerebrovasculares.
La difusión de estos aspectos ha sido tardía. Porque tampoco en administraciones anteriores se instrumentó un plan de este tipo con mensajes dirigidos a una población que está entrenada para prevenirse de los virus.
Sin embargo, la primera causa de muerte son las enfermedades no transmisibles (ENT) ya detalladas. Por eso, los cambios culturales no empezaron desde arriba hacia abajo porque hablamos de tratamientos costosos.
La ministra dijo que ante la pérdida de fuerza en el cuerpo derecho o izquierdo, pérdida brusca de visión y discapacidad para hablar o comprender, “hay que llamar inmediatamente a una ambulancia”.
¿Asistirá la ambulancia? ¿O habrá que cambiar antes algunos aspectos que contiene el Catálogo de prestaciones del Sistema Nacional Integrado de Salud y que no establece obligación alguna de asistir a los domicilios?