Con un auditorio atento en la sede de la Sociedad Unione e Benevolenza, el investigador Leonardo Bulanti Gutiérrez presentó ayer su segundo libro, “Paysandú (Paisandù): recopilación histórica de relatos”. La obra reúne una amplia gama de documentos, descripciones, avisos, estudios arqueológicos y transcripciones vinculadas con el pasado de Paysandú, y propone una lectura fragmentaria pero densa del entramado cultural e histórico del departamento.
“Voy a empezar con una advertencia. El libro que presento no es un libro tradicional de texto”, comenzó diciendo Bulanti durante la presentación. “No relata un inicio, un desarrollo y un final, como estamos acostumbrados en una secuencia histórica de fácil lectura. Esto es el producto de un estudio de investigación en el cual encontré una cantidad de material y he venido sistematizándolo”, subrayó.
Bulanti, que preside la Comisión Departamental del Patrimonio Cultural de Paysandú, explicó que el libro incluye documentos públicos encontrados en archivos digitales, muchos de ellos en otros idiomas y traducidos mediante herramientas tecnológicas. La recopilación contiene textos de autores como Luis Rodolfo González Rizzotto y Susana Rodríguez Varese, así como publicaciones de prensa del siglo XIX y principios del XX, mapas antiguos, estudios geográficos, y relatos de figuras como Félix de Azara o Dámaso Antonio Larrañaga.
“Este es sobre relatos de historia. Relatos de Paysandú”, afirmó.
“Y tengo mucho material que es el que me va a dar más trabajo, que es sobre documentos históricos. Este libro lo armé a partir de archivos bajados de internet, que realmente son parte del todo que debe existir. Es casi como un estudio sin terminar”, continuó este ingeniero agrimensor que aclaró, al comienzo de la charla, que “no es historiador”.
Una historia hecha de fragmentos
A lo largo de su intervención, Bulanti se detuvo especialmente en la forma en que los pueblos indígenas fueron nombrados por los primeros cronistas europeos, con escasa sistematización lingüística. “El concepto de tribus, de familia, de grupo, que habitaba nuestra zona, tiene infinidad de nombres asignados por aquellos pocos conquistadores que sabían leer y escribir”, dijo. Y añadió: “Un barco venía, la mayoría de los marineros eran juzgados, delincuentes; el que sabía leer y escribir, más o menos, era algún religioso o el capitán del barco. Ellos eran los que escuchaban y escribían”.
En su intento por ordenar el complejo documental del pasado, el autor abordó también temas que suelen generar controversia, como la identidad charrúa. “Hay mucha mística sobre el hecho de ser indígena”, indicó. “Para poder hablar de los temas con claridad, con criterios científicos, es imprescindible conocer lo que significa antropología, tribus, etc.”
Bulanti recordó a un personaje de su infancia: “Transcribo una persona que conocí, el indio Taparí, era una persona que vivía en la chacra de mi padre. Un típico indio. Era analfabeto, como la mayoría de los nativos, y había llegado en 1904”. Su inclusión en el libro busca anclar la historia en experiencias concretas y locales.
El puerto, la leña, las misiones
La investigación también recupera documentación sobre fenómenos económicos y sociales que marcaron a Paysandú en el tránsito entre la colonia y la formación republicana. Desde las vaquerías y las viviendas hasta las misiones jesuíticas y el rol del puerto como punto estratégico, el libro ofrece una lectura con varias facetas del pasado regional.
“En el contexto de la segunda mitad del siglo XVIII, es que, según Pivel Devoto, surge Paysandú en forma inorgánica, con la conjunción de factores del puerto y la parte defensiva”, explicó Bulanti. A esto se suman documentos que ya en 1700 advertían sobre la vulnerabilidad de la costa y recomendaban construir lejos de las zonas inundables.
Entre los documentos citados se encuentra la descripción de Larrañaga sobre el humo denso en las cocinas de las pulperías del interior –algo típico en aquel tiempo–, y registros sobre la extracción de leña de las islas del Uruguay, que alimentaban una matriz energética que se sostuvo por siglos.
“Las islas eran muy ricas desde varios puntos de vista. Había algunas que eran cultivables y servían como pastura para ganado. Pero también la matriz energética del siglo XVII, XVIII, XIX, hasta la mitad del XX incluso hoy, era la leña”, aseguró. “Hay muchos que hablan de la conservación de la flora, pero fue esquilmada, barrida, no quedaron árboles”, asentó Bulanti.
Una arqueología de la memoria
El volumen también recupera publicaciones olvidadas, de distintos diarios de la ciudad y de la región, del establecimiento de la horticultura, además de estudios como los del sanducero Juan José Castro sobre el ferrocarril o los mapas de propietarios rurales de comienzos del siglo XX.
“¿Sabían ustedes que Melchor Pacheco Obes, presidente de la República, nació en Casa Blanca?”, preguntó Bulanti al auditorio, como quien descubre una perla entre tantos archivos. El hallazgo forma parte de uno de los múltiples caminos posibles que abre este libro.
El autor cerró señalando que “Paysandú (Paisandù)” es apenas una entrega de un proyecto mayor (en mayo pasado presentó su primera publicación, titulada “Paisandú-Pay Sandú-Sandú-Paysandú, ¿cómo se origina?, ¿de dónde surge?”. “Hay una gran cantidad de material, mucho por escribir. De lo que hay, se pueden hacer cuatro o cinco libros más”, aseguró.