En los últimos días ocurrió algo que pasó casi desapercibido para el resto del país, pero que merece ocupar un lugar en nuestra conversación pública, ya que implica un refuerzo en el posicionamiento de nuestro departamento en la agenda ambiental nacional. Se trata de la incorporación de 90 kilómetros de islas del río Uruguay al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).
La inclusión de las islas del río Uruguay ubicadas en la zona de la desembocadura del río Queguay también se inscribe en un contexto de creciente sensibilidad pública debido a la posible instalación de un proyecto de producción de hidrógeno verde en la región, así como al debate en torno al modelo de desarrollo que queremos para el litoral.
En concreto, el Poder Ejecutivo aprobó la incorporación de las Islas del Queguay al SNAP bajo la categoría de “Área de Manejo de Hábitats y/o Especies”. El área abarca las islas públicas y privadas ubicadas en la desembocadura del río Queguay en el río Uruguay (Queguay Grande, Queguay Chica, San Miguel, San Francisco y San Francisco Chica); las islas situadas aguas arriba en el río Uruguay (Sombrerito, Melliza de Adentro y Melliza de Afuera), así como la isla Almirón, ubicada al sur de la ciudad de Paysandú. Además, en la zona de la desembocadura del Queguay, se incluye el espejo de agua del río Uruguay que rodea a las islas, así como una porción de la costa, abarcando ecosistemas naturales de bosques y humedales.
La superficie total del área protegida asciende a 8.327 hectáreas, incluyendo islas, cursos de agua, padrones continentales y todos los bancos de arena formados dentro de sus límites como resultado de las dinámicas del río.
Esta zona ya contaba con antecedentes de protección de sus especies y hábitats, destacándose especialmente el trabajo realizado durante los últimos 30 años por el grupo ambientalista GENSA, que elaboró un proyecto de delimitación de la zona, en el cual se basó la reciente declaración de área protegida firmada por el presidente Yamandú Orsi.
En el año 2000, la Intendencia Departamental de Paysandú declaró a las islas de Queguay, Almirón y San Francisco de Interés Turístico Departamental, mediante el Decreto N.º 0210/2000 y la Resolución N.º 039/00 de la Junta Departamental de Paysandú. A partir de 2001, la ONG Grupo Ecologista Naturista Sanducero (GENSA) comenzó a trabajar activamente en las islas de la desembocadura del río Queguay, realizando visitas, relevamientos de flora y fauna, y promoviendo su conservación por diversas vías.
En 2009, BirdLife International declaró los “Pastizales de Lorenzo Geyres y Quebracho” como área de importancia para la conservación de aves a nivel internacional. Esta zona presenta un alto valor ornitológico, destacándose especies amenazadas como Sporophila cinnamomea y Sporophila ruficollis, ambas incluidas en la Lista Roja de Aves de Uruguay.
A su vez, en 2018, las ONG GENSA y Paysandú Nuestro presentaron ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente una propuesta para la incorporación del área “Islas del Queguay y costa del río Uruguay” al SNAP. Esta iniciativa recibió también aportes del Polo de Ecología Fluvial del CENUR Litoral Norte, la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y la ONG Vida Silvestre Uruguay.
En este corredor natural se destaca, como grupo emblemático, su comunidad de aves. La diversidad de especies es representativa de los ambientes ribereños, siendo además un sitio de nidificación para numerosas especies y lugar de paso para una gran cantidad de aves migratorias. En relevamientos realizados en 2019 se registraron 178 especies de aves, de las cuales 123 son consideradas prioritarias para la conservación.
La zona también presenta una notable riqueza ictícola. Entre los grupos de fauna que habitan las islas y la región costera se destaca el conjunto de peces. Los estudios realizados, así como el propio proyecto de declaración como área protegida, subrayan la gran diversidad de ambientes presentes en la desembocadura y las islas: el río Uruguay, con sus litorales de bancos de arena y limo y una amplia variedad de condiciones hidrológicas locales; las lagunas y canales que drenan la zona, todos ellos conforman un ecosistema de gran valor para la fauna ictícola.
En un relevamiento llevado a cabo en 2019 en las lagunas internas y litorales de la isla Queguay Grande, se registraron 52 especies de peces, lo que representa aproximadamente el 50 % de las especies identificadas en el tramo bajo del río Uruguay. Esto resalta la importancia de esta área para la biodiversidad de peces. Por otra parte, el bosque fluvial es relevante como reservorio de germoplasma de especies arbóreas, arbustivas y trepadoras.
El Proyecto de Selección y Delimitación del Área Protegida Islas del Queguay, así como su proceso de ingreso al SNAP —disponible para consulta en el sitio web del Ministerio de Ambiente—, recopila diversos estudios que caracterizan el área en términos de biodiversidad, paisaje, ecosistemas, y valores históricos, culturales y arqueológicos. Puede resumirse que el área conforma un mosaico de ecosistemas de altísimo valor para la conservación.
Se trata de un refugio de especies, un corredor biológico y un testimonio de nuestra historia ribereña, donde habitan aves locales y migratorias, reptiles, mamíferos y una flora autóctona que resiste el avance de la frontera agrícola. También es un espacio de recreación familiar y turismo, utilizado tanto por uruguayos como por argentinos.
La incorporación de esta área al SNAP puede interpretarse como un acto de justicia ecológica, especialmente si se considera el prolongado reclamo de atención hacia esta zona por parte de organizaciones ambientalistas. Ahora es necesario comenzar a pensar y definir cómo se gestionará el área y cómo participarán las comunidades locales, para que la protección no sea una etiqueta vacía, sino parte de un proceso de corresponsabilidad. Para ello, naturalmente, se requiere algo más que buenas intenciones: es necesaria voluntad política, articulación interinstitucional y respeto por los saberes locales.
En un contexto donde, a nivel nacional, también se debate el proyecto de producción de hidrógeno verde en Paysandú, la protección de las islas no pasa desapercibida. Puede convertirse en un contrapeso simbólico y estratégico, así como en una oportunidad para que Paysandú proyecte y desarrolle una gestión y uso de estas islas desde una visión local, comprometida y basada en el profundo conocimiento que muchos sanduceros tienen del río y de la riqueza que este alberga.
→ Leer más