Sin reasignaciones para vivienda, la burocracia excede a los cooperativistas
La Federación Uruguaya de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua (Fucvam) surgió en una asamblea efectuada en la localidad de Isla Mala, Florida, cuando un grupo de cooperativas resolvió conformar la mencionada federación el 24 de mayo de 1970.
Desde sus inicios como pionera, atravesó distintas administraciones y enfrentó decisiones adoptadas por los sucesivos gobiernos, como el aumento de los intereses de los préstamos o los acotados presupuestos destinados a los planes de construcción por ayuda mutua.
Actualmente hay 746 cooperativas afiliadas a Fucvam. Aproximadamente entre 35.000 y 40.000 familias están vinculadas a la federación.
El presidente de la Dirección Nacional, Enrique Cal, reconoció que la federación mantiene su mirada crítica una vez más. “Los montos asignados al inciso 14, que es el Ministerio de Vivienda, son absolutamente insuficientes, tomando en cuenta el propio Plan Quinquenal presentado unos días antes, porque no se llega a cubrir las 15.000 viviendas designadas allí. Y mucho menos se llega a duplicar el presupuesto de vivienda, según lo indicado en el plan del partido en el gobierno”.
El análisis técnico de esta federación señala que “si no hay cambios importantes, al finalizar el quinquenio se llegará a un aumento del 20% con respecto a lo ejecutado en el año anterior. Por lo cual, ni se cumple la promesa de gobierno ni se generan fondos para cumplir con el plan quinquenal”.
Luego de definidas las reasignaciones presupuestales, “vemos con tristeza que tampoco la vivienda es una de las áreas priorizadas. Nos parece bien la reorientación de los fondos a los sectores más vulnerables y la educación, pero la vivienda sigue quedando en el fondo del tarro”.
El papel del Estado
“Es absolutamente necesario que el Estado como tal actúe como un actor relevante en la generación de vivienda de interés social. No se puede dejar –como quieren algunas voces– que el mercado regule la oferta de vivienda para los sectores más vulnerables. El rol protagónico lo tiene cuando asigna rubros y controla que vayan hacia donde tienen que ir y no queden en los intermediarios, como pasó en otras propuestas del gobierno”, dijo Cal.
Por otro lado, recordó que “el cooperativismo ha sobrevivido a situaciones peores. Ha construido antes y durante la dictadura, así como lo ha hecho con los diferentes partidos de gobierno”.
El dirigente reflexionó que “no se condice el nivel de éxito y de efectividad que tiene el modelo cooperativo como construcción de vivienda de interés social, con la importancia o los rubros que se asignan en los sucesivos gobiernos. Si bien el Ministerio de Vivienda ocupa un lugar importante dentro de la Ley de Presupuesto, no se trata de inventar el agua tibia cada cinco años”.
Explicó que “si existe un programa que es exitoso y tiene alta accesibilidad para diferentes sectores, hay que usarlo y potenciarlo porque ningún partido político puede decir que ha sido inefectivo o malo como política de vivienda. El mundo ha mirado a Uruguay con ojos atentos porque esta política de vivienda asegura el acceso, así como la eliminación del intermediario y la especulación, bajo el modelo de propiedad colectiva, para el caso de Fucvam”.
Un problema en Paysandú
Actualmente, Covije 2017 y Covimupay construyen en altura en el terreno de la antigua fábrica Paylana. Sin embargo, la Mesa Departamental realiza gestiones ante las dificultades que persisten para que la cooperativa de viviendas Líber Seregni comience a construir en Guichón el primer edificio en altura de aquella ciudad.
La cooperativa fue fundada el 12 de enero de 2017, presentó su proyecto a un llamado del programa Cartera de Inmuebles para Vivienda de Interés Social (Civis) en junio de 2019 y postuló al padrón 355, que era propiedad de ANEP.
Una vez confirmado el terreno, la cooperativa completó los trámites, se presentó al sorteo del ministerio y salió favorecida en agosto de 2023. Luego de dos años de espera para escriturar el préstamo, la información obtenida por la comisión directiva indica que aún está pendiente de la firma del presidente de la República para el traspaso definitivo de ANEP al Ministerio de Vivienda.
Cuando se complete esta última gestión, la documentación volverá a la Secretaría de Estado para concretarse definitivamente en la adjudicación del terreno a la cooperativa. Sin embargo, la cooperativa ya realizó las obras correspondientes al saneamiento.
“Coordinamos una reunión con autoridades regionales de la Agencia Nacional de Vivienda para destrabar y agilizar el trámite”, señaló el secretario general de la mesa, Marcelo Branca.
La falta de presupuesto “también provoca que las cooperativas transiten por tres sorteos –son dos por año– y luego les otorguen por asignación directa. Pero si no les entregan el dinero, no pueden comenzar a construir, entonces es doblemente preocupante. Puede salir sorteado, pero tarda el comienzo de las obras”.
En forma paralela, las cooperativas en formación Raíces, integrada por mujeres jefas de hogar, no cuentan con un terreno, y Covisandú dispone de la tierra pero debe elaborar su proyecto para poder ingresar al camino de los sorteos. “Veremos si podemos hacer un relevamiento de terrenos; de lo contrario, las cooperativas se diluyen”, concluyó Branca.



















