Simplemente Carlucho
Siempre alegre, bonachón, pronto para dar un abrazo y mostrando optimismo. Así era Juan Carlos Moreno, o simplemente, Carlucho, como quienes estamos ligados al agro lo conocíamos, y en los últimos años aquellos vinculados a la política, cuando se desempeñó como diputado representando al Partido Colorado.
Lo conocí desde niño. Acompañando a su padre en Exposiciones y remates, con los toros Polled Hereford de cabaña “Santa Eulalia”, notándose claramente su pasión por el campo y los caballos. Precisamente en su adolescencia y comienzos de la juventud, supo ser ganador del Campeonato Nacional de pruebas de riendas, en actividades que organizaban sociedades tradicionalistas.
De a poco se fue metiendo en el mundo del agro, y especialmente de la cabaña, ya con el apoyo de sus padres, seleccionando terneros para la Central de Pruebas de Kiyú, y buscando sangres para el Polled Hereford que competía en exposiciones.
Con el crecimiento de los consorcios de remates por pantalla, trabajó en Plaza Rural, recorriendo los campos de la región y filmando el ganado que se veía en las subastas. Pero sin dejar la ganadería, su pasión, con la que se lo veía participar en las muestras, incluso adquiriendo reproductores de la raza Aberdeen Angus, invitándome un día a su casa de la ruta 90 para ver los animales que tenía de esa raza, pero sin dejar el Hereford tradicional de la familia.
Supo ser presidente de la Asociación Rural Exposición Feria de Paysandú (Arefp), poniendo su impronta.
Ya como diputado, presentó varios proyectos de Ley, y se le vio inmiscuirse en diversos temas. Pero hay uno al que le dedicó mucho tiempo y varios llamados para ir contándome como transcurría: el de la habilitación de Faena predial para pequeños productores. Fue el impulsor, el que desarrolló la idea, la plasmó en un proyecto de ley y celebró cuando se inauguraron las primeras de ellas en el anterior período de gobierno.
En estos últimos meses se dedicó a preparar nuevamente la torada de Santa Eulalia para enviarla a las Exposiciones de Guichón y Paysandú. Tan es así que en una mañana junto a su padre, Juan Carlos, se miraron y mostraron ambos el entusiasmo por lo bien que estaban los toros seleccionados para ambas muestras.
Horas después vino el llamado de atención en su salud. De ahí la lucha para salir adelante. Pasaron algunas semanas, y con toda su fe y optimismo, se fue manejando hasta la Exposición de Guichón para ver a sus toros ser el Lote Campeón de la muestra Hereford, quedándose hasta las ventas en la tarde. Ahí nos saludamos y con todo su espíritu de lucha dijo la frase que hizo conocida Jorge Larrañaga: “hay orden de no aflojar”.
Este sábado pasado no quiso perderse la jura de los toros de campo. Allí se dio un momento muy especial que quedó reflejado en una foto. Joaquín Zabaleta Stirling, acompañado como jurado por Diego Anselmi, tomó el trofeo por ser el Segundo Mejor Lote de la muestra, cruzó el alambrado que separaba la pista de calificación y la camioneta en donde estaba Carlucho, para entregarle personalmente el premio. La última alegría que le dieron los Pampas.
Hoy toca despedirlo con solo 43 años de edad. Será recordado por su carisma y sus ganas de ir siempre para adelante, con su impronta y su amor por el campo. Simplemente: Carlucho.
Pablo Blanc









